Querer lo que quieres
Comí con Victor (sin acento) en Federal, llegamos al tiempo, le molesta —es extraordinariamente discreto— aparecer en estas cartas pero no se puede controlar todo en la vida, amigo. Me dijo una cosa bonita: que ya no sufre por mí cuando me lee los sábados por la mañana, ya sabe (intuye) que soy un dramas. Le cuento una anécdota: de tanto en tanto Eva, la mamá de Laura, le pregunta… “¿Oye, Jesús está bien?”. “No le hagas ni caso”. Laura lo dice porque (en el folio en blanco) tiendo al exceso, soy una hoguera, una fragua, un llorón. Luego la vida es otra cosa, Victor ya lo entiende y eso tan solo significa una cosa: que empieza a “verme”. Creo que ese es el secreto de casi cualquier relación, porque si no te ven es imposible quererte bien. Como la ballena de Avatar: I see you. Y te acepto así. Él cree firmemente en ese mantra (“lo que sucede, conviene”), no tiene WhatsApp, ve el mundo bonito, le comento que una lectora me escribió esa mañana, en relación a Lo entendí cuando ya era tarde: “Sí, pero si te equivocaste al elegir tu camino, ¿qué pasa?”. Da un trago corto a su vaso de agua, un pequeño gesto de negación, y responde lo que ya sabía yo que iba a responder: “No se equivocó”.
Por la tarde seguí con Astillas, subrayo una frase (en realidad subrayo un huevo de frases): “Habíamos lanzado peticiones al universo. Yo pedí algo que me parecía maduro: sentirme realizada por mis logros creativos y no por las señales externas del éxito, o algo por el estilo. Luego el tipo que tenía a mi lado fue y pidió una moto. O lo que es lo mismo: no quieras lo que se supone que debes querer. Quiere lo que quieres”. Sonrío porque llevo como cuatro semanas dándole vueltas a si me pillo la Switch 2 o no. Le pregunté también a Borrás (que es muy fan de Metroid). El jueves por la tarde Laura me notó raro, como muy pensativo… “¿En qué estás pensando?” —me preguntó preocupada—. “¿Servirá el mismo cable HDMI?”. Sonrió. La verdad es que quiero la Switch 2 y el mando ese Pro también, quiero que Tractor duerma todas las noches con nosotros (cuando eso sucede yo descanso como el culo porque ronca, ronronea, se acicala, me muero de amor). Quiero que viva un año, dos años, diez años más. Quiero que Laura siga creyendo en mí, que mis amigos me vean como el roble que no soy (no lo soy, tetes: pero lo intento). Quiero que los trenes sean puntuales, que mi mamá siga disfrutando de su campo, la leña en la chimenea, un chuletón en la Taberna Pedraza de tanto en tanto, el jersey de lana merino de Uniqlo en color beige también lo quiero. Pero ya no lo hacen. Quiero pegarle una soberana hostia (quizá lo haga) al pedazo de mierda que vi una vez molestando a un michi en la colonia de gatos del barrio: reza porque no te vuelva a ver, amigo. Porque eso lo quiero de corazón. Quiero volver a ver Perfect Days, leer cada noche, Alcossebre todos los años, unas patatas Bonilla sobre la mesa, ver un combate de Gervonta Davis en Las Vegas, volver a las Highlands este otoño, pasear de su mano todas las tardes, quiero seguir creyendo en que la vida es un ratito, nada más.
Casi todo lo demás no lo quiero.



Te veo. Te admiro. Me gusta todo eso que quieres. Se siente una bonita vida, aún con todas las preocupaciones internas, lo esencial lo tienes. El amor. No es fácil llegar ahi.
Siento que el tándem Laura - Jesús es la brújula que te guía. Y quizá nos guíe un poquito a los que te seguimos. Y aunque vuestra vida no sea calma, a mí me transmites calma, orden y claridad en tus prioridades...y eso de que eres un dramas, habría que matizarlo; pues para mí, expresas lo que todos llevamos dentro y nadie se atreve a decir en alto.
Dramas no sé, valiente si.
Feliz y bonito día.
💙