Mientras lo sostienes, no te puedes perder
Desde aquí no se escucha más que el discurrir del río Nissan. La nieve cruje bajo mis pies, me gusta caminarla, su presencia atraviesa la tristeza, cruzo andando el camino desde la Villa —donde duerme Laura– hasta Knystaforsen, donde trabajaré un rato en soledad. Anoche cenamos aquí, Nicola cocina con fuego: tan solo con fuego, se trasladaron a este espacio (un antiguo aserradero en mitad del bosque de Rydöbruk) junto su mujer Eva Tram en busca del silencio, dejando atrás la bulla de Copenhague. Hoy es uno de los restaurantes más interesantes del planeta. ¿Pero qué les movió a dejarlo a todo y pirarse a vivir en mitad de un bosque hace una década? Le pregunto a Eva en el trayecto desde la estación de Halmstad hasta nuestra cabaña: “¿Teníais un plan?”. “No, no plan”. Supongo que en otra vida ellos —y sus dos hijos— viven en Dinamarca, van en bici cada día hasta el trabajo, quizá ella sigue escribiendo para alguna revista (era su antiguo quehacer), se dicen adiós cada mañana, hasta la n…

