Que belleza tu carta…. Bueno siempre lo son… la leo desde la cama y ese sol bonito entra por la terraza. Hoy necesitaba esta carta, necesitaba esta Luz, la carta es tuya eso es seguro pero con generosidad nos la regalas a quienes la leemos con Amor, ese Amor que tanto anhelamos y que tanto duele a veces. Gracias Jesús ojalá recibas tambien un poquitín de nuestro Amor.
Es tan importante quererse, aceptarse, poner en valor lo que uno tiene dentro, disfrutar el camino... ser positivo con la vida y con uno mismo. A veces no somos conscientes de todo lo bueno que tenemos. Gracias siempre por tu sinceridad, por compartir
Claro que nos llegan tus cartas. Y a mí me cuesta imaginar ese sábado, en el que ya no lleguen, y el desayuno tenga otro color.
Es comprensible y seguiré viva sin ellas, jajaja, pero costará adaptarse.
Yo en mis viajes a solas en tren, paso un rato en el archivo, leyendo cartas pasadas.
Una de las suertes de mi memoria efímera, es que siempre me saben a nuevas.
A mi también me está costando este otoño. Es raro, porque es mi estación favorita, pero los estímulos y el ruido exterior están siendo difíciles de esquivar. (El mundo está muy agresivo)
Llevo días sin embargo, algo más centrada y contenta.
Te mando desde Alegría un abrazo de los de verdad. (Cada vez soy más selectiva con la gente, pero precisamente por eso, cuando alguien es un si, es un SI)
He leído la carta dos veces. La primera me ha parecido una reflexión sobre el cansancio, la madurez y la melancolía. La segunda, sin embargo, he descubierto algo que me interesa mucho más: es una carta sobre la posibilidad de volver a empezar cuando uno todavía no sabe cómo hacerlo.
Y qué suerte que la vida no nos exija saber cómo vivirla antes de dejarnos intentarlo otra vez.
Me ha encantado lo de la cabina de teléfono sin línea. Mi padre falleció hace menos de 15 meses y tengo un cuaderno precioso en el que me «comunico» con él a través de cartas. Le cuento cómo han sido mis días, cómo me siento y cuánto le echo de menos.
El otro día releí algunas de esas cartas y es curioso ver cómo el duelo va mutando poco a poco. A veces me pregunto: ¿le escribo a él o me escribo a mí misma?
Mi mamá murió hace año y medio. Hablábamos por teléfono cada día.
No sabes cómo echo de menos ese sonido del teléfono, cuando llegan las 8 de la noche.
Yo también he buscado mi forma de hablar con ella. Algunos días en mi meditación, con los ojos cerrados, la veo acercarse a mi. Está joven, como entre 35 y 40 años. Pero me sigue llamando “Martita”, y algunos días, apunto en mi libreta las cosas que me dice.
No sé, desde fuera igual parece que se me ha ido la cabeza, pero nunca me he sentido más cuerda.
No sé a qué párrafo agarrarme de esta carta de sábado (llegan, claro que llegan). No es lo mismo saber la teoría sobre cómo es de efímera la vida, que saber ponerlo en práctica. Ojalá, se caigan los muros, se despejen las mentes,soltemos el intento de control, sigamos buscando el amor, aceptemos la finitud de nuestra vida, asumamos que somos imperfecto, pero dignos de vida y amor. Este año ya toca su fin, tal vez el siguiente nos dejemos un poquito más en paz.
Hay palabras que una lee en silencio y guarda para sí, sin llegar a contarle a quien las escribe verdaderamente lo que significan y lo mucho que han significado. Creo que eso me ha pasado muchas veces con tus cartas. Aunque no suela comentarlas, las leo, me detengo, vuelvo a ellas y, de alguna manera, siguen acompañándome.
Es curioso cómo, después de un par de años, consigues que algunas palabras me lleguen como si estuvieran escritas para encontrarme. A veces vuelvo a leer las cartas que escribiste hace tiempo y me sigue pasando lo mismo. Y supongo que no soy la única a la que le ocurre. No sé si lo estoy explicando bien. Quizá poner palabras a lo que nos pasa, a lo que nos nos atraviesa, también sea una forma de acercarnos un poco más a ello.
Hay algo en tu forma de escribir que hace que algunas palabras, aunque pase el tiempo, sigan encontrando su sitio dentro de mí, como los huesos cuando vuelven a encajar.
Escribir así, sin saber siempre a quién llega ni cómo, es un acto de generosidad. Quiero que sepas que sí llega, y que se queda.
Gracias, Jesús, por seguir escribiendo, por dedicarnos tiempo y por compartir una parte de ti en cada carta.
Todos los días nacemos un poco, y tenemos una nueva oportunidad de no perdernos todas las pequeñas cosas que en realidad nos importan y que veces no nos detenemos por la velocidad a la que vivimos. Los días son mejores cuando estoy atenta a los pequeños regalos que recibo.
Gracias Jesús por hacernos parar y disfrutar un ratito de tus cartas.
Nuevo día, nueva oportunidad . "La vida es fácil porque decidimos verla fácil" ( J. Terrés
Lo que has escrito hoy es algo a donde voy volver porque tiene tanto para reflexionar. Gracias Jesús
Que belleza tu carta…. Bueno siempre lo son… la leo desde la cama y ese sol bonito entra por la terraza. Hoy necesitaba esta carta, necesitaba esta Luz, la carta es tuya eso es seguro pero con generosidad nos la regalas a quienes la leemos con Amor, ese Amor que tanto anhelamos y que tanto duele a veces. Gracias Jesús ojalá recibas tambien un poquitín de nuestro Amor.
Es tan importante quererse, aceptarse, poner en valor lo que uno tiene dentro, disfrutar el camino... ser positivo con la vida y con uno mismo. A veces no somos conscientes de todo lo bueno que tenemos. Gracias siempre por tu sinceridad, por compartir
Buenos días Jesús.
Claro que nos llegan tus cartas. Y a mí me cuesta imaginar ese sábado, en el que ya no lleguen, y el desayuno tenga otro color.
Es comprensible y seguiré viva sin ellas, jajaja, pero costará adaptarse.
Yo en mis viajes a solas en tren, paso un rato en el archivo, leyendo cartas pasadas.
Una de las suertes de mi memoria efímera, es que siempre me saben a nuevas.
A mi también me está costando este otoño. Es raro, porque es mi estación favorita, pero los estímulos y el ruido exterior están siendo difíciles de esquivar. (El mundo está muy agresivo)
Llevo días sin embargo, algo más centrada y contenta.
Te mando desde Alegría un abrazo de los de verdad. (Cada vez soy más selectiva con la gente, pero precisamente por eso, cuando alguien es un si, es un SI)
He leído la carta dos veces. La primera me ha parecido una reflexión sobre el cansancio, la madurez y la melancolía. La segunda, sin embargo, he descubierto algo que me interesa mucho más: es una carta sobre la posibilidad de volver a empezar cuando uno todavía no sabe cómo hacerlo.
Y qué suerte que la vida no nos exija saber cómo vivirla antes de dejarnos intentarlo otra vez.
Jesús, no nos dejes NUNCA. 🫶🏻
Qué bonita carta, gracias por compartirla.
Me ha encantado lo de la cabina de teléfono sin línea. Mi padre falleció hace menos de 15 meses y tengo un cuaderno precioso en el que me «comunico» con él a través de cartas. Le cuento cómo han sido mis días, cómo me siento y cuánto le echo de menos.
El otro día releí algunas de esas cartas y es curioso ver cómo el duelo va mutando poco a poco. A veces me pregunto: ¿le escribo a él o me escribo a mí misma?
Que tengáis un sábado precioso.
Lo siento mucho, Carmen. Es preciosa tu rutina, y además, sanadora. Te escribes a ti y misma y a él, porque sigue formando parte de ti.
Lo siento mucho, Carmen. Qué refugio tan hermoso has encontrado en esas cartas 🌹
Te mando mucho amor 😘😘
Ay Carmen. Qué maravilla.
Mi mamá murió hace año y medio. Hablábamos por teléfono cada día.
No sabes cómo echo de menos ese sonido del teléfono, cuando llegan las 8 de la noche.
Yo también he buscado mi forma de hablar con ella. Algunos días en mi meditación, con los ojos cerrados, la veo acercarse a mi. Está joven, como entre 35 y 40 años. Pero me sigue llamando “Martita”, y algunos días, apunto en mi libreta las cosas que me dice.
No sé, desde fuera igual parece que se me ha ido la cabeza, pero nunca me he sentido más cuerda.
Te abrazo apretadito, amiga.
Qué suerte tenemos de haber vivido un amor tan inmenso con nuestros padres, que hasta traspasa la barrera de lo físico ❤️ Podría hablar de ésto horas.
Te mando un abrazo gigante, Marta!
Gracias Jesús, no se afectos, pero nos regalas momentos de pensar, de sentir cosas, muy bonitos
🥹❤️
No sé a qué párrafo agarrarme de esta carta de sábado (llegan, claro que llegan). No es lo mismo saber la teoría sobre cómo es de efímera la vida, que saber ponerlo en práctica. Ojalá, se caigan los muros, se despejen las mentes,soltemos el intento de control, sigamos buscando el amor, aceptemos la finitud de nuestra vida, asumamos que somos imperfecto, pero dignos de vida y amor. Este año ya toca su fin, tal vez el siguiente nos dejemos un poquito más en paz.
Hay palabras que una lee en silencio y guarda para sí, sin llegar a contarle a quien las escribe verdaderamente lo que significan y lo mucho que han significado. Creo que eso me ha pasado muchas veces con tus cartas. Aunque no suela comentarlas, las leo, me detengo, vuelvo a ellas y, de alguna manera, siguen acompañándome.
Es curioso cómo, después de un par de años, consigues que algunas palabras me lleguen como si estuvieran escritas para encontrarme. A veces vuelvo a leer las cartas que escribiste hace tiempo y me sigue pasando lo mismo. Y supongo que no soy la única a la que le ocurre. No sé si lo estoy explicando bien. Quizá poner palabras a lo que nos pasa, a lo que nos nos atraviesa, también sea una forma de acercarnos un poco más a ello.
Hay algo en tu forma de escribir que hace que algunas palabras, aunque pase el tiempo, sigan encontrando su sitio dentro de mí, como los huesos cuando vuelven a encajar.
Escribir así, sin saber siempre a quién llega ni cómo, es un acto de generosidad. Quiero que sepas que sí llega, y que se queda.
Gracias, Jesús, por seguir escribiendo, por dedicarnos tiempo y por compartir una parte de ti en cada carta.
No sabes cuánto significa.
Todos los días nacemos un poco, y tenemos una nueva oportunidad de no perdernos todas las pequeñas cosas que en realidad nos importan y que veces no nos detenemos por la velocidad a la que vivimos. Los días son mejores cuando estoy atenta a los pequeños regalos que recibo.
Gracias Jesús por hacernos parar y disfrutar un ratito de tus cartas.
Como han dicho por ahí, yo no imagino un desayuno de sábado sin tus cartas.
Hoy me ha gustado mucho, mucho, mucho y como se dice ahora,ha resonado en mi, más que ninguna.
Este verano escribí tres cartas que la persona nunca leerá,y varios audios q nunca escuchará...
Y también en estos días, decidí que no iba a dejar de saber de nadie. He recuperado amistades.
La guardo para releerlo. Es una joya