“Siempre sé cuando estoy en la Zona. Cuando estoy en la Zona no deseo estar en ninguna parte. Mientras que cuando no estoy en la Zona siempre deseo estar en otra parte, y me gustaría estar en la Zona”.
Para mí, la Zona es un refugio. Un pequeño poblado interior donde el alma descansa y el ruido del mundo pierde fuerza. Es mi lugar de paz, donde recupero la esperanza que tantas veces la vida parece arrebatarme.
Allí encuentro el silencio que no es vacío, sino presencia. El tiempo se detiene, y en esa quietud vuelvo a estar en comunión con Él. Y cuando eso ocurre, todo cobra sentido otra vez. Las preguntas dejan de ser peso y se convierten en camino.
En la Zona, los miedos se disuelven como niebla al amanecer, y los problemas dejan de ser muros para transformarse en pasos. Incluso aquello que duele en mi matrimonio encuentra luz: el perdón se hace posible, y el amor, aunque herido, vuelve a respirar. Mis miserias no me condenan; son abrazadas. Y mi futuro, lejos de cerrarse, se abre con una esperanza nueva.
Es un pequeño poblado de Verbum Dei, escondido entre montañas, en un rincón sencillo de Siete Aguas, en mi tierra. Un lugar que no solo está fuera, sino también dentro de mí.
La Zona es donde siempre que puedo me pierdo… para volver a encontrarme con Él.
Para mi, una de mis Zonas es Sanlúcar de Barrameda. Cuando pongo un pie en este mágico lugar siento como si volviese a lo esencial y a " lo salvaje": mar, caballos, gaviotas, perros por la playa, arena, sol, Doñana, la plaza del pueblo llena de gente, gatos, atardeceres, la luna, personas en bancos viendo la vida pasar, helados. La banda sonora desde que te despiertas hasta que te vas a la cama: pájaros. Siento que aquí la vida va más despacio, como si cada instante durase más tiempo, que todo es más real. En Sanlúcar siento que estoy en La Zona.
Qué bonita es la sensación de leer algo que conecta exactamente con un sentimiento personal. Me pasa lo mismo (palabra por palabra) con El Puerto de Santa María. Pongo un pie en la calle Luna y siento que estoy en mi sitio. Cada vez queda menos para volver 💕
Pues para mí, la Zona es mi casa. Simple, accesible pero efectiva. Cada vez que cruzo la puerta respiro más ligera, me siento liviana. La luz que entra por la mañana, el arcoiris que se cuela por la cristalera, el calor que abriga los huesos, los recuerdos de Luna (que lo llenan todo)… no es exótica pero es mi lugar, estoy segura.
Creo que mi Zona está en un pequeño campamento en medio de Masái Mara. No puedo describir la sensación de paz que experimenté, como una ola que lo envolvía todo. Fue abrumador y, a la vez, tan certero como sentir que podría quedarme ahí para siempre.
Andando, viendo, oliendo, escuchando el sonido del campo. Cuando te paras y no pasa nada, tu mente está tranquila y solo estás tú. Sin ruido sin nadie, no pasa nada pero sabes que todo puede pasar. Minutos de paz absoluta, esa es la Zona.
Me encanta cómo describes la zona porque palabra a palabra es como jugar al bingo y darte cuenta de que te están saliendo todos los números.
La zona. Ese espacio donde el oxígeno te expande los pulmones, te pone una sonrisa en los órganos. No importa lo que esté pasando — desde la zona siempre hay recursos para enfrentarlo.
Tengo la fortuna de haber encontrado la receta para llegar a la mía. Me la he apuntado. Y aunque cada vez que la pongo en práctica no me sale igual, casi siempre llegamos.
Y si no, siempre nos quedará Atenas. Yo a esa ciudad es como estar en MDMA, solo que sin estarlo. El aire de ahí me hace bien. Simplemente. Aunque intente explicarlo, no llego. Solo tengo claro que Atenas es mi zona.
Mi zona por excelencia es y será Palencia, donde nací. Mirador de autilla, esos campos, ese olor a café cuando entras a la ciudad… Los recuerdos en casa de mi abuela (ahora de mi padre) y creando nuevos recuerdos con mi familia… Esa es mi zona.
Aún así, creo que esa zona tan lejana en mi día a día (vivo en Manresa) la recupero cerca en la Costa brava, Calella, Llafranc, Pals… toda ella ha sido refugio constante. También es “casa”. Lo que dices, cuando lo sientes lo es.
La entrada de hoy me ha hecho recordar la película "Un lugar en el mundo" de Adolfo Aristarain. En ella el protagonista, Federico Luppi, le dice a su hijo (que le ruega irse del lugar que habitan ya que las circunstancias se han vuelto muy duras) "cuando uno encuentra su lugar, ya no puede irse"
Tal vez la Zona sea el espacio donde sientes continuidad o parte de algo inmenso o muy pequeño pero donde no necesitas nada más que estar y ser.Da igual que sea persona, espacio fisico ( incluso mental, diría yo, fijate ) o en mi caso, como lo era Gideon como tu Tractor lo es para ti. Sería un " llegué" o un " estoy", no sé bien. Ahí , es.
Por todas esas Zonas que nos hacen sentir la calma y la paz de estar donde queremos estar 🥹
Yo la encontré en el Camino de Santiago y este verano iré de hospitalera a Güemes (Cantabria) porque allí sentí algo especial, no quería irme “La cabaña del abuelo Peuto”, así se llama❣️
Pues yo tengo la sensación de que con el paso de la vida, mi zona también ha ido cambiando conmigo.
Tengo un “truco”, y es buscarme dentro. Inhalar algo rico (hoy agua de Florida), una vela, una manta (escuchar de fondo esta lluvia que me acompaña hoy), cerrar los ojos y permanecer tranquila. La respiración calmada, todo se coloca.
Y llevo siempre conmigo, la vela, y algún amuleto para volver a mi, si me hace falta.
Pero buscando fuera, cada vez soy más de mar que de ciudad. Pero cierto es, que una de mis zonas, donde más viva me siento, es tomando un café o un vino, en una terraza bonita y viendo pasar delante de mi, la vida de una ciudad. Son ya 35 años viviendo en pueblos, y esa energía urbana, es necesaria para compensar mi día a día, rodeada de pastos, de caminos infinitos de arena, de vacas, de caballos y si, de mar.
Para mí, la Zona es un refugio. Un pequeño poblado interior donde el alma descansa y el ruido del mundo pierde fuerza. Es mi lugar de paz, donde recupero la esperanza que tantas veces la vida parece arrebatarme.
Allí encuentro el silencio que no es vacío, sino presencia. El tiempo se detiene, y en esa quietud vuelvo a estar en comunión con Él. Y cuando eso ocurre, todo cobra sentido otra vez. Las preguntas dejan de ser peso y se convierten en camino.
En la Zona, los miedos se disuelven como niebla al amanecer, y los problemas dejan de ser muros para transformarse en pasos. Incluso aquello que duele en mi matrimonio encuentra luz: el perdón se hace posible, y el amor, aunque herido, vuelve a respirar. Mis miserias no me condenan; son abrazadas. Y mi futuro, lejos de cerrarse, se abre con una esperanza nueva.
Es un pequeño poblado de Verbum Dei, escondido entre montañas, en un rincón sencillo de Siete Aguas, en mi tierra. Un lugar que no solo está fuera, sino también dentro de mí.
La Zona es donde siempre que puedo me pierdo… para volver a encontrarme con Él.
Me encanta tu manera de definir esa Zona.
Me encanta el término, La Zona.
Para mi, una de mis Zonas es Sanlúcar de Barrameda. Cuando pongo un pie en este mágico lugar siento como si volviese a lo esencial y a " lo salvaje": mar, caballos, gaviotas, perros por la playa, arena, sol, Doñana, la plaza del pueblo llena de gente, gatos, atardeceres, la luna, personas en bancos viendo la vida pasar, helados. La banda sonora desde que te despiertas hasta que te vas a la cama: pájaros. Siento que aquí la vida va más despacio, como si cada instante durase más tiempo, que todo es más real. En Sanlúcar siento que estoy en La Zona.
Pd: que preciosa la foto de Laura.
A ver, Jimena, es que no me extraña. Sanlúcar es un lugar alucinante, lleno de energías, misterio, gracia. Está bendecido.
Qué bonita es la sensación de leer algo que conecta exactamente con un sentimiento personal. Me pasa lo mismo (palabra por palabra) con El Puerto de Santa María. Pongo un pie en la calle Luna y siento que estoy en mi sitio. Cada vez queda menos para volver 💕
Pues para mí, la Zona es mi casa. Simple, accesible pero efectiva. Cada vez que cruzo la puerta respiro más ligera, me siento liviana. La luz que entra por la mañana, el arcoiris que se cuela por la cristalera, el calor que abriga los huesos, los recuerdos de Luna (que lo llenan todo)… no es exótica pero es mi lugar, estoy segura.
Me sucede un poco lo mismo. Te diré una cosa (porque no siempre ha sido así): es una fortuna que tu casa sea la Zona.
Creo que mi Zona está en un pequeño campamento en medio de Masái Mara. No puedo describir la sensación de paz que experimenté, como una ola que lo envolvía todo. Fue abrumador y, a la vez, tan certero como sentir que podría quedarme ahí para siempre.
Pues justo eso es.
Andando, viendo, oliendo, escuchando el sonido del campo. Cuando te paras y no pasa nada, tu mente está tranquila y solo estás tú. Sin ruido sin nadie, no pasa nada pero sabes que todo puede pasar. Minutos de paz absoluta, esa es la Zona.
“Cuando te paras y no pasa nada”, me ha encantado esto.
Gracias! Qué difícil es parar…
Me encanta cómo describes la zona porque palabra a palabra es como jugar al bingo y darte cuenta de que te están saliendo todos los números.
La zona. Ese espacio donde el oxígeno te expande los pulmones, te pone una sonrisa en los órganos. No importa lo que esté pasando — desde la zona siempre hay recursos para enfrentarlo.
Tengo la fortuna de haber encontrado la receta para llegar a la mía. Me la he apuntado. Y aunque cada vez que la pongo en práctica no me sale igual, casi siempre llegamos.
Y si no, siempre nos quedará Atenas. Yo a esa ciudad es como estar en MDMA, solo que sin estarlo. El aire de ahí me hace bien. Simplemente. Aunque intente explicarlo, no llego. Solo tengo claro que Atenas es mi zona.
“Esa ciudad es como estar en MDMA, solo que sin estarlo”, creo que es una excelente definición de La Zona.
“Esa ciudad es como estar en MDMA, solo que sin estarlo”, creo que es una excelente definición de La Zona.
Viendo la foto una ya quiere estar en "La Zona", y leyendo el texto es ya para quedarse ❤️
Esa zona (nunca mejor dicho) es el cielo (de todo aquel al que le guste la naturaleza, urbanitas no).
Pues a tomarnos unos vermouths con los 👼🏼😉
Mi zona por excelencia es y será Palencia, donde nací. Mirador de autilla, esos campos, ese olor a café cuando entras a la ciudad… Los recuerdos en casa de mi abuela (ahora de mi padre) y creando nuevos recuerdos con mi familia… Esa es mi zona.
Aún así, creo que esa zona tan lejana en mi día a día (vivo en Manresa) la recupero cerca en la Costa brava, Calella, Llafranc, Pals… toda ella ha sido refugio constante. También es “casa”. Lo que dices, cuando lo sientes lo es.
Espacio seguro, mágico y unido a ti.
Puedes tener más de una zona?
Tengo mi Zona, mi refugio, ese lugar que me atraviesa, me llena de paz y en el que solo necesito estar mirando el mar para llenarme de energía.
Además, me encanta cuando voy de viaje y descubro un nuevo lugar en el que siento algo parecido, en el que siento que podría estar allí, para siempre.
Todos tienen en común que están al aire libre y el mar o el agua está presente❤️
La entrada de hoy me ha hecho recordar la película "Un lugar en el mundo" de Adolfo Aristarain. En ella el protagonista, Federico Luppi, le dice a su hijo (que le ruega irse del lugar que habitan ya que las circunstancias se han vuelto muy duras) "cuando uno encuentra su lugar, ya no puede irse"
Tal vez la Zona sea el espacio donde sientes continuidad o parte de algo inmenso o muy pequeño pero donde no necesitas nada más que estar y ser.Da igual que sea persona, espacio fisico ( incluso mental, diría yo, fijate ) o en mi caso, como lo era Gideon como tu Tractor lo es para ti. Sería un " llegué" o un " estoy", no sé bien. Ahí , es.
Por todas esas Zonas que nos hacen sentir la calma y la paz de estar donde queremos estar 🥹
Yo la encontré en el Camino de Santiago y este verano iré de hospitalera a Güemes (Cantabria) porque allí sentí algo especial, no quería irme “La cabaña del abuelo Peuto”, así se llama❣️
Pues yo tengo la sensación de que con el paso de la vida, mi zona también ha ido cambiando conmigo.
Tengo un “truco”, y es buscarme dentro. Inhalar algo rico (hoy agua de Florida), una vela, una manta (escuchar de fondo esta lluvia que me acompaña hoy), cerrar los ojos y permanecer tranquila. La respiración calmada, todo se coloca.
Y llevo siempre conmigo, la vela, y algún amuleto para volver a mi, si me hace falta.
Pero buscando fuera, cada vez soy más de mar que de ciudad. Pero cierto es, que una de mis zonas, donde más viva me siento, es tomando un café o un vino, en una terraza bonita y viendo pasar delante de mi, la vida de una ciudad. Son ya 35 años viviendo en pueblos, y esa energía urbana, es necesaria para compensar mi día a día, rodeada de pastos, de caminos infinitos de arena, de vacas, de caballos y si, de mar.
💙