Una bolsa con alianzas
No hablo mucho de mi hermana pero quiero muchísimo a mi hermana, supongo que ya sabéis de lo que estoy hablando. Que manía tenemos todos con hablar de más de lo que importa menos, con este perder el tiempo (yo temo tanto arrepentirme...) y plantar lo urgente dos pasos por delante de lo importante; presumo mucho de aquello de Tamarit, “el ayer nos espera en el mañana, va siempre más deprisa que nosotros” pero cómo cuesta bajarse del tren de lo trivial.
Maria José trabaja en quirófano en el Hospital General y este mes debe estar viviendo un infierno; la trasladaron a la Unidad de Cuidados Intensivos nada más arrancar la pandemia y ese mismo día decidió aislarse en casa de mi madre (que está en el campo) para evitar un posible contagio a su marido y sus hijos. Así que tras las jornadas eternas, los llantos y los muertos llega a una casa que no es la suya a una cama que no es la suya, dice que solo necesita un espacio donde descansar; ella siempre fue la 'fuerte' pero su voz suena diferent…

