Un corazón sin amargura
”Me ha costado diez años conquistar lo que hoy me parece incalculable: un corazón sin amargura”
El calendario se ha llenado de quehaceres, encuentros y viajes; este mundo sin memoria es siempre un lugar nuevo (para bien y para mal) sin más propósito que el ahora, es que no queremos recordar. En realidad casi nadie tiene un plan (“¿Tengo pinta de ser un hombre con un plan?”, qué animal Heath Ledger) así que los días nos arrastran y lo que se supone que buscábamos (me gusta mucho la pregunta que planteamos a las marcas cuando construimos su posicionamiento: What’s your north star?”) se arremolina en torno a las urgencias. Llegamos justitos al mundo.
Es agotador este camino viejo, este vivir pendiente del compromiso. Lo pensé el otro día en mitad de la tormenta que no cesa: qué extraño a veces este existir entre dos temperaturas (ando precisamente estos días por el sur, cónclave exacto entre las aguas cálidas del Mediterráneo y el frío del Atlántico: por eso es un paraíso para el pescador,…

