Tras la niebla
Viernes por la mañana a través de las calles de siempre. Me calma la rutina de los días cuando los días se parecen. Tomo la rotonda de los Cactus que cruza la avenida de los Naranjos, siempre hay gente en la puerta de tanatorio, recuerdo la última vez que estuve en uno, no fue hace tanto. Es un recordatorio inmutable —memento mori— observar a las personas que esperan, café en la mano, corrillos de familias, amigos con la voz quebrada, es el momento de despedirse, todos cruzaremos esa puerta. Cuando llego al puerto la niebla ha tomado el horizonte, millones de minúsculas gotas de agua flotan en suspensión en la atmósfera, cubriendo de calma la ciudad. Me asomo a uno de los pantalanes del puerto, a través de los tinglados, todavía no ha amanecido.
Una partitura que reconozco me traslada en el tiempo, son los primeros acordes de ‘Somewhere only we know’, han pasado veinte años. Pienso en las vidas que han sido, a veces siento que soy otra persona pero no es verdad —es el mismo río, tan so…

