Saber dónde estás
Amanece tras el cristal, creo que sobrevolamos París, la escala es en Amsterdam. Hoy, también, he elegido ventana, no consigo conciliar el sueño pero sí habito ese estado de duermevela donde la realidad se hace niebla, ceden los párpados a este invierno azul, me calma el sonido del avión. Intento respirar con el estómago. El cielo es un lienzo. Llegamos temprano a Arlanda, el aeropuerto de Estocolmo. Árboles, montañas, bóvedas de teja —prácticamente todo lo que vemos, sobre el municipio de Sigtuna, está nevado. Una nieve blanquísima, ajena al ruido, que cae lenta, eternamente. Como la vida es una serendipia constante, justo ando leyendo Videoclub de Jaume Ripoll (fundador de Filmin) este jueves charlaré con él en Tramontana, también Dublineses es una de sus películas favoritas: “Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos”.
Madrugo como siempre, cada …

