Renacimiento
Septiembre huele a almendras y a renacimiento, el mundo que nace —otra vez— los días del verano que agonizan, esta melancolía que lo inunda todo y cada quehacer un Everest inverosímil. Tu yo más atávico quiere dejarse caer, como el sol de cada tarde, pero es que es el ritmo natural de las cosas; tiene que morir agosto para que nazca septiembre, pero cómo cuesta dejar morir nuestras querencias (“vivir es ir perdiendo cosas”, Ana María Matute) porque vivimos aferrándonos, no sabemos dejar marchar ni podemos aceptar la derrota, como niños malcriados acostumbrados a todo. A mí me ha costado veinte años enterrar a mi padre.
La flor del almendro (la más bella del universo, porque nace del secadal) ilumina los campos en enero pero será en septiembre cuando agricultores y labriegos vareen los árboles para recoger sus frutos; su floración anuncia la llegada de la primavera y de aquellos días luminosos llega esta fruta sobre la mesa, y la luz del sol irá pudriendo las hojas amarillas del otoño q…

