Positivo
El positivo llegó por SMS un domingo por la mañana, un mensaje sin mucha poesía: “El resultado de su PCR es: POSITIVO”. Ni rastro de ganas de lamentos con la que está cayendo, con tantas alianzas sin dueño —no va de eso esta carta. La fiebre terminó, los días pasaron, llegaron otros síntomas, la vida se hizo pequeñita y mis rutinas (bellísimas a estas alturas de mi vida) casi una melodía imperceptible. Cuando uno se limita a hacer lo que tiene que hacer a veces olvida por qué hace las cosas.
Pasaron las semanas, me ajusté (nos ajustamos) a los protocolos de vuelta a la normalidad y las cosas se fueron recolocando, pero no igual: nada es igual. Todo sigue donde estaba (las caras, los lugares y las querencias) pero una nube finísima de tristeza se ha posado sobre las horas, el desánimo es una estación que solo sucede dentro. Sé que no debo hacer planes pero cómo cuesta moverse sin swing, cómo cuesta encontrar el compás sin alegría.
Nos refugiamos en los libros (siempre lo hago) y en un pu…

