Discusión sobre este post

Avatar de User
Avatar de Marta Pantone

“Viajar es mi veneno pero también mi cura, ya aprendí que van de la mano. Vivir así es mi charco. “

Me encanta, Jesús. Me he identificado con esa parte de mi, (señora de 60, no olvidar), que se descalza y sale al exterior de la casa, a caminar descalza cuando llueve mucho, pero sobre todo, cuando paseo por la Senda, en Vitoria, dando patadas como loca a las castañas. Se que en una de esas, perderé el equilibrio y me daré un culazo, o que la castaña impactará con uno de los coches que circula en paralelo, pero no lo puedo evitar. Jajajaja.

Feliz sábado

Ver comentario completo
Avatar de Javier Sierra

Siempre me pasa lo mismo contigo: leo estas líneas y me quedo un rato quieto, como si alguien hubiera apagado las luces del mundo para que pueda escuchar mejor lo que llevo dentro. Esa teoría de tu terapeuta, primero me ha hecho sonreír… y luego me ha dejado pensando, como deja pensando lo que es verdad aunque suene descabellado.

Me he quedado atrapado en esa idea de que nuestros “errores” no son despistes, sino mensajes. Un hilo invisible que alguien dentro de nosotros tira para que volvamos a un lugar que hemos descuidado. Y me pregunto cuántas veces he confundido un tropiezo con una derrota cuando, en realidad, era una especie de sugerencia suave del cuerpo diciendo: para un momento, que te estás olvidando de ti.

Y me gusta mucho cómo lo enlazas con Freud, pero también con el niño que fuimos. Ese niño al que no siempre cuidamos. Ese niño que sigue pidiendo permiso para vivir, para jugar, para equivocarse sin pedir perdón.

Hay algo muy honesto en lo que dices: aquella vez que te perdiste, en realidad no te perdiste. Es al revés. Y creo que ahí está uno de los secretos más profundos de la vida. No estamos fallando tanto como creemos. A veces lo que parece un desvío es simplemente la vida recolocándonos. Recordándonos que también estamos hechos de instintos, de intuiciones, de deseos que no sabemos traducir, es como ese quejío en el pecho que te dice por ahí no es, o esa sensación se liberación que te acoge de solo pensarlo cuando es el camino.

Que a veces el esguince, la torpeza, la caída o incluso el miedo no son una señal de que algo va mal, sino de que algo dentro de nosotros quiere volver a respirar.

Gracias por regalar estos charcos que uno pisa a propósito. Sin querer queriendo.

Ver comentario completo
18 comentarios más...

Sin posts

Por supuesto, sigue adelante.