Mi cruz
Volvía de ver a mi madre en el campo. Esta vez sin mi coche, que estaba en el taller, revisión anual, una puerta que no cierra. Pasamos la mañana juntos, comimos algo, ella estaba triste (es muy raro verla triste) su hermana María está bajita, úlcera de estómago, se siente extremadamente débil, su pena llega hasta mi mamá. La animo pero no sirve de mucho. No quiere estar lejos. “Seguro que no es nada grave, ya verás como se pone bien” —lo digo sin mucha convicción. No sabemos movernos en la emoción, en el dolor, en la pérdida. Sonríe. Vuelvo con el corazón encogido, en el coche de Laura no tengo mi música así que busco alguna emisora, tan solo encuentro Radio Clásica y un dial donde un prelado está leyendo un fragmento de una novela que justo acabo de terminar, El Reino. Soy ateo, Carrère es agnóstico, ¿Sabrá el sacerdote que lo que en realidad está narrando el escritor francés son sus tres (tan solo tres) años de conversión al cristianismo y que aquello sucedió hace más de treinta añ…

