Mi bandera
Antes de la enfermedad pasamos unos días en París. Recuerdo cada mañana, los primeros rayos de luz colándose a través del cielo gris, el vaho tras cada aliento, está bellísima la ciudad en invierno. Nos alojamos en Les Invalides, Boulevard de la Tour Maubourg, 7e arrondissement. Me gusta el barrio, alejado del ruido, nada más que vecinos absortos en sus cosas, camiones de reparto frente a los bistrós, la vida pegada a la vida. En le Petit Palais, al otro lado del Sena, recorremos los pasillos asombrados, es culpa de Le Paris de la modernité. Delaunay, Duchamp, Marie Laurencin, Picasso, Matisse, Cocteau. Fuman, beben, bailan, viven furiosamente, arden como arañas entre las estrellas. Hacen el amor en buhardillas sin calefacción, no hacen planes porque no los hay, viven como si no existiese el mañana.
En una librería del barrio encuentro Los diarios de Susan Sontag, la escritora eligió París —el cementerio de Montparnasse— para descansar. Creo que en parte escribo por su culpa. Recuerdo …

