Frágil
“Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable”. Fue lo último que leí anoche. Duermo mal, me levanto a las cinco entre sudores, se me olvidó prender anoche, tras la cena, el aire acondicionado. Lo enciendo, veintiún grados, vuelvo a la cama, intento dormir una hora más, lo consigo, no es un sueño profundo pero sí suficiente. Amanece, se cuela el sol entre las cortinas, pero en casa no tenemos cortinas. Dónde estoy. Estoy en la quinta planta del hotel Don Pepe de Gran Meliá, en Marbella, Noelia (la directora) nos contó ayer que en los días muy claros se puede distinguir, allá en el horizonte, Gibraltar y la costa de Marruecos. Hoy no es uno de esos días. Las nubes del amanecer cubren este despertar de misterio.
Escribo a Laura, han sido días complicados, me siento culpable, qué difícil es andar cuando el miedo te encadena los pies al suelo. Antes del rodaje (eso era, hemos venido aquí a grabar Decir las cosas) doy un paseo por la playa, alborea, el rocío ha tomado las …

