Escuchar
“Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo sucedieron así”. Es el fabuloso arranque de El camino de Miguel Delibes, desde donde estoy sentado intuyo su lomo inconfundible, la edición de Destino, nunca me había fijado en el óleo de la cubierta. Es una obra de Cézanne, The Railway Cutting. La ilustración del libro que había en mi casa de mis padres era diferente, más conceptual. Dos fachadas color melocotón tras las que se dibujan dos edificaciones más, de un tono tirando a miel, el cielo era irreal. Hace un par de horas se han marchado los alumnos de la clase que imparto junto a Cañada. La luz en la biblioteca del Instituto Tramontana a esta hora de la tarde es preciosa, el sol se desliza sobre el suelo desde el noroeste, entrando desde Lagasca, llenando de calidez cada lama del parqué. Sigo a lo mío. Detalles, correcciones, texturas, matices del proyecto editorial responsable de que se pausaran estas cartas durante cinco meses. Escribir es un ejercicio de…

