Elogio de lo fácil
Me llama Alberto. Estos días nos vemos menos pero sé que está. Siempre está. Me pregunta por mi mamá, le cuento, le sale del alma: “Debe ser duro para ti”. No me escondo, hace mucho que decidí no esconderme con la gente que quiero: “Mucho”. Cuando estamos en Alcossebre me gusta observarlo trabajar —no me refiero a escribir, debe ser aburridísima la escena: sencillamente dos amigos escribiendo— sino a cómo gestiona todo el infinito de cosas que trae su quehacer en la revista; gestionar entrevistas, compañeros (cada uno con sus movidas), entregas, egos (él no tiene de eso), expectativas, números. Pero especialmente personas. Su sector (que es el mío) vive en un constante filo de navaja, pero su aplomo carga el aire de calma, arrulla la incertidumbre. Voy a resumirlo en tres palabras: lo hace fácil.
Ayer por la tarde (fue un día de mierda, que acabó con la grúa y un taller a las afueras) me dijo Laura que en realidad el año —según el calendario chino: más fiel al latido de la naturaleza— todavía no ha terminado, son las últimas semanas de la Serpiente de Madera, que dará paso al Año del Caballo de Fuego. Fin de ciclo, la piel que muda, etapas que se cierran. Tenemos varias tormentas en la familia pero las navegamos juntos: Laura también lo hace fácil. Es una persona fácil: dice lo que quiere decir, no se esconde, si tiene un problema no lo proyecta a través de otro ángulo, no se guarda un rencor, no entiende de estrategias en torno al afecto. Se la ve venir. Cuando me recogió vestía un chándal color hueso, entré a su coche, estaba hablando con una amiga (me hizo el gesto de “silencio” con su dedo índice) le pregunté qué tal estaba Lucía: “Mal. Sigue atada a ese patrón tan tóxico en el que todas hemos caído alguna vez: romantizar lo difícil, por eso busca hombres emocionalmente inaccesibles”.
Conduce lento de vuelta a casa a través de los campos de Almàssera y Alboraya, horta nord, a través de olivos y naranjos, le pido (sé que a Lucía no le importa) que me cuente, ¿qué ha pasado? “Ha dejado a Luis”. “Pero si era un tío fantástico” —imagino lo que viene. “Precisamente ese era el problema”. “¿Qué te ha dicho exactamente?” Me lo resume a grandes rasgos, apunto cada palabra en una nota del móvil: “Me lo pone todo demasiado fácil. No tengo que averiguar lo que siente porque me dice claramente que le gusto. No hay intriga porque tiene las cartas boca arriba. Me aburre porque no me da una de cal y una de arena, me aburre porque todo es lineal, gris, intrascendente. Hace siempre lo que ha dicho que iba a hacer. Me llama cuando me dice que me va a llamar”.
Nos fascina lo inaccesible, la puerta cerrada, lo que no podemos tener. La fruta prohibida. Pensamos que algo tiene más valor porque no podemos tocarlo: estamos gilipollas. Con lo bonito que es lo fácil. Un café a media tarde en la terraza, los gatos están bien, afuera el viento hace crujir las hojas de los árboles. El amor sin expectativas, el olor a humo de leña, las películas de Chloé Zhao, la luz tostada de cada atardecer frente al mar. La inteligencia de Camus —“Bendito el corazón que se dobla, porque si se dobla, nunca se romperá” —, trenette al pesto, la cocina sin trampantojos, los abrazos sinceros, el sonido de la lluvia desde la cama. Un sencillo “buenos días”, el océano en los lienzos de Turner, la belleza del mundo. Como cada enero, pronto florecerán las primeras hojas del almendro en el campo de mamá.
Ya tenemos fechas para los próximos encuentros físicos. Mañana, en El club Claves, compartiré la página de reserva de plaza para el de febrero, que tendrá lugar (el día 21) en Bosco de Lobos (en el barrio de Justicia, en Madrid). En marzo será en Barcelona y en mayo en Mallorca. El de febrero será el encuentro número quince, flipas. Es que es guay vernos, tomar un vino, hablar de las cosas importantes. Y de las otras, también.




Y dale con romantizar lo difícil. Yo he estado ahí, bueno tal vez siga estando…es muy complicado averiguar porqué te atraen y te quedas en relaciones con personas emocionalmente inaccesibles o inmaduras emocionales. Yo he descubierto (51) que estás ahí porque eres tú la que también es inmadura emocional y convives con un patrón de apego, inseguridades, dependencias, roles adquiridos de complacencia en la pareja…que te define y te vincula a relaciones que provocas y en las que te quedas porque es tu sitio natural; hasta que lo identificas y lo cambias pasa mucho mucho tiempo y hay que pasar un proceso de crisis personal y soledad que no todos quieren hacer. Feliz sábado bajo la nieve!!
Te leía con lo del coche y me veo yo un poco en ese punto, de intentar no darle importancia a estos contratiempos de cosas “materiales”, pero me dieron un golpe importante al coche, estando aparcado en la puerta de casa y se marcharon sin dejar ninguna nota, me dolió más la inhumanidad que otra cosa, y ahora llevo ya 15 días sin lavadora, que está siendo una historia muy surrealista, que entre otras cosas me ha traído un esguince en el pie izquierdo como daño colateral por agacharme rápido a mirar un número minúsculo de una pegatina. Lo pienso ahora y creo que tengo una cámara oculta, así que a ver si como dice Laura, cambia el año chino y todo se coloca.
Me gusta, cuando me pasan estas cosas, ponerme en manos de la magia, jajaja, y me preparo movidas con aceites esenciales, velas, y respiro bonito, y dejo que todo se calme y en resumen, agradezco siempre lo que si está bien, y que a malas, todo se resume en dinero, arreglar el coche, y si no se soluciona, comprar una lavadora nueva.
Me encanta lo de Bosco de Lobos, así que, a ver si mañana tengo suerte con las entradas, y me escapo a Madrid.
Feliz finde a todos.