Correspondencias: Tengo una mala relación con mi hijo y “¿Se puede ser amiga de un ex con el que acabé mal?”
Respuestas pausadas a vuestras preguntas desde el corazón, intentando ser honesto, con tiempo y espacio
Preguntas un poco íntimas en torno a la vida, relaciones sentimentales, melancolías cotidianas y casi cualquier cosa que se te ocurra y te preocupe, que aquí estamos para escuchar, sin prisa. La idea es que este espacio sea como una charla frente a un café. De verdad. Sin juzgar, porque este es un espacio seguro. De verdad que lo es.
¿Que cómo podéis preguntarme? Fácil, podéis hacer las preguntas desde aquí. La responderemos en algún Correspondencias, el primer domingo de cada mes, con el nombre que nos digas. Que aquí estamos para ayudar.
Soy Héctor desde Barcelona. Ya son muchos años, Terrés. Gracias siempre por estar ahí. Tengo 49 años, un hijo de 17 y una hija de 13, hoy al leerte he visto que coincide mas o menos la edad de mi hijo con la pérdida de tu padre y me ha hecho reflexionar: tengo mala relación con ellos, sobretodo con mi hijo, somos de generaciones diferentes y no nos entendemos, tengo miedo de que esto no cambie.
Viven conmigo siempre, es su elección, ven muy poco a su madre desde hace años y también sufren, a pesar de eso hago lo posible para su subsistencia sacrificándome a nivel personal y emocional, no tengo tiempo para mí y esto también me agria y amarga el carácter, lo que dificulta la convivencia.
Mis hijos a estas edades lo entiendo: son egoístas y no ven los sacrificios que realizo, pero acabo agotado día tras día, la verdad es que no veo cómo salir de este callejón sin salida....
Buenos días, Héctor. Te escribo desde la Terminal 3 del aeropuerto de Heathrow, tengo un buen rato aquí por delante. Hace un par de semanas hicimos un encuentro (de esta comunidad de gente sensible) en Bosco de Lobos, el restaurante escondido en el jardín del colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. La mayoría son mujeres (pero también algunos hombres) algunas de nuestra (porque tú y yo somos del mismo año, creo) edad pero también más jóvenes y (esto me hizo muy feliz) también entre los cincuenta y sesenta palos: me gusta escucharlas porque transpiran sabiduría.
Como me fío al mil por cien (y sé que tú también) me permití leer tu carta en la intimidad de aquella sala, era un sábado por la mañana, en algún momento entró un gorrión, sé que tu pregunta caló muy hondo porque quien no es madre es hija (como Laura, que también vivió una etapa complicada como la que está viviendo tu hijo), tomé buena nota de las respuestas porque sabía que eran importantes para ti. Algunas me sorprendieron. Curiosamente, hubo un hilo que las conectó todas, déjame ser honesto contigo.


