¿Cómo seguir?
Con esta pregunta empezó todo: “Enamoramiento recíproco con mi compañero, pero amo a mi marido. Cómo seguir?” La planto aquí tal cual, sin tocar una coma, me gusta su vehemencia, creo que quien la escribe no está para hostias, no pretende gustar con sus palabras (eso me encanta), está desesperada, está bendecida. Estás tan jodida como viva, amiga. Le respondo en sus términos, ni desde arriba ni desde abajo: “Tienes que aclararte, ese es el primer paso. El segundo: comértelo tú. Si caes, chitón. Si no, también”.
La comparto (jamás con los nombres, este es un lugar seguro, no os podéis imaginar cuánto) en Instagram tras pasar la noche en el campo, con mi mamá, es Viernes Santo. Antes de subirme al coche (y decirle que la quiero: estoy aprendiendo a hacerlo) me escribe un lector, muy educado, me dice lo siguiente: “No. No ama a su marido”.
“Puede amarlo. No es incompatible. ¿No?” —le contesto. Me extraña su rotundidad. Tengo cuarenta y nueve años y muchísimas dudas. Continúa: “Desde mi punto de vista, ya deja de ser amor y pasa a ser solo cariño, porque si ama a su marido, ¿cómo va a estar su corazón dispuesto a enamorarse de otra persona?” No pienso como él pero no se lo digo, tengo ganas de volver a casa, a lo largo del trayecto escucho The One de Elton John, es una de mis canciones de amor favoritas. Paro un momento para llenar el depósito de gasolina, a la altura de Domeño, ya son cientos las notificaciones en la pestaña de mensajes.
Estos son algunos:
“Spoiler: va a caer. Se lo va a comer ella solita y pasado un tiempo, volverá la vista atrás y no habrá merecido la pena”.
“Yo caí, me lo comí solita y cambié mi vida de forma radical. A pesar de todos los momentos malos, de lo difícil que ha sido llegar hasta aquí, cada día confirmo que merece la pena”.
“Menudo tema, yo creo que cuando dices que amas a dos personas, realmente, no amas a ninguna, por lo menos, en el presente. Va a caer y se va a complicar la vida inútilmente”.
“Me explota la cabeza de que alguien puede enamorarse de otra persona estando enamorada de su marido. O tengo el corazón muy pequeño y no me cabe tanto amor, o no estoy preparada para la vida moderna”.
“Yo creo que ama a su marido y que tiene un encoñamiento. Todos pasamos por ahí y es difícil diferenciar. Desde mi punto de vista, no merece la pena caer. Pero que tontee si quiere. Se acabará pasando”.
“¿Y si confundimos amor por atracción?”
“He sido la otra durante más de 1 año, y creo que me quiso, pero como (casi) siempre pasa, acabó por no romper su vida. Que no maree y sea coherente”.
“Estoy viviendo ese proceso. Se que mi pareja me conviene y por la otra persona tengo ese amor loco de película, con tintes de aléjate-es-una-red-flag-andante. Ahora estoy en un limbo. No se lo deseo a nadie”.
“Me sucedió y (por supuestísimo caí).Yo dejé a mi esposo, él no a su esposa. No me he arrepentido nunca de que sucediera. Suerte a esta chica, la necesitará decida lo que decida 💜✨️. Yo viví el horror, durante 3 años. Fui mi peor versión. Cambiaría el no haber sido sincera con mi ex desde el primer día. No ama a su marido, yo tardé en darme cuenta. Si te enamoras de alguien lo que tenías era cariño y rutina. Se pasa fatal y a la vez es un milagro”.
“Yo creo que sí que puede amar a más de una persona. Lo que no puede, o no es sostenible, es entregarte a las dos por igual. Desde mi punto de vista eso nos hace elegir”.
“Nos asusta caer. Para caer hay que agacharse, reconocerse pequeño e indefenso. Desde el suelo solo queda coger fuerza y levantarse. Apostar por el corazón, siempre merece la alegría”.
A lo mejor este, de Patricia, es uno de mis favoritos: “Eso para mí es un crush y se tienen de toda la vida. Y no significa que no esté enamorada de su marido. Significa que está viva”.
Dejo el móvil en casa, es momento de bajar (con Laura) a dar un paseo frente al mar, siempre imaginé que conocía su opinión, pero ahora no lo tengo tan claro: esta tarde la volveré a preguntar. Yo no tengo una respuesta. Tan solo más preguntas: ¿En serio no se puede querer a dos personas a la vez? ¿El amor es finito? Yo siempre lo imaginé como un universo que se expande, un río que nos arrastra hacia un cielo en llamas, prado abierto, amanece el sentir. O quizá me equivoco. Quizá es una cabaña escondida en un bosque de otoño, un momento exacto en el tiempo y el espacio, un tesoro que custodiar, “tengo este amor” —guarecido bajo un paño de seda— y es para ti. No sé la respuesta. Quizá no hace falta.



Yo viendo la respuestas de alguna de las personas no me extraña que la gente prefiera escribirte a ti que confiar esa declaración en alguien de su entorno. Que facilidad tiene mucha gente para juzgar y hablar con esa rotundidad como si fuesen el oráculo del amor. Yo me remito a lo que decías en otra carta de que los griegos tienen 3 formas de nombrar al amor, porque el amor es demasiado complejo y demasiado amplio para quedarnos con una sola palabra. Me pasa como a ti Jesús, cuantos más años tengo menos certezas.
En Centro Borobil vemos a muchas mujeres en esta situación. Decimos mujeres, porque, al menos, a consulta llegan más ellas que ellos con esta cuestión.
La lectura que les prescribimos es "El Dilema de la Pareja" de Esther Perel. Super interesante, y sin caer en juicios fáciles.
¿Nuestra opinión? Sí, se puede querer a dos personas. A cada una, a su manera porque con cada una cambias y construyes algo distinto. Lo difícil son los compromisos y la atención que pongas en cada una de esas relaciones.
Gracias por este rato, Jesús.
Fdo.: Estela