Como las hojas de los árboles, como los pensamientos que te preocupan cuando (al fin) te duermes, como se apaga un tronco en la chimenea, momentos antes de ser ceniza. Como el agua del río cuando deja de ser río y ya es mar. Un estuario. Por eso a veces, tantas veces, es tan importante soltar como sostener. Porque si no sueltas, tendrás las manos ocupadas para el día en el que vuelvan las flores. Y no podrás cogerlas.
🍂 Claves: Dejar caer
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