Certezas
Ya cuando hablamos vamos al hueso, dos preámbulos y al lío, “¿Cómo estás?”. A veces pienso en todo el tiempo perdido hasta aquí, tantas conversaciones yermas, tanto tiempo frío, tanto huir del incendio. ”¿Cómo estás?”, y la sangre fluye roja como las camelias. Hemoglobina, capilares, venas, planetas, estrellas. Me regaló un libro y una frase de Capote: “Siempre hay paz en la certeza”, qué verdad tan ancha. Cuando estoy con él estoy tranquilo. Y siento esa calidez, ahora lo entiendo, que uno solo siente cuando siente que está en casa.
Siempre hay paz en la certeza de la misma forma (como el ying y el yang, como un reverso tenebroso cotidiano) que hay desconcierto en la desconfianza. Por eso, casi siempre, un “no lo tengo claro” es un no, precisamente por eso las personas que —piensa en las personas que te rodean— te vienen con titubeos (de las que no terminas de fiarte) te dejan esa sensación de fango, aire espeso, mal rollito. ¿Por qué hace eso? ¿Por qué no me dice las cosas a las clar…

