Celebrar
Qué agotador el discurso (un poco pesimista, ¿no?) de que el verdadero paraíso está en la infancia y nada más que en la infancia; nunca volveremos a ser el niño que fuimos y tan solo nos queda resignarnos a esta interminable derrota que es vivir, recordar y envejecer. El episodio de la magdalena en Por el camino de Swann de Marcel Proust detalla exactamente (y de una manera magistral) este llenar el presente con los vívidos colores de aquella verdadera alegría que solo es (que solo puede ser) en el pasado: “¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? De pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray cuando iba a darle los buenos días a su cuarto”.
Otro aguafiestas de cuidado es Rainer Maria Rilke, “La verdadera patria del hombre es la infancia”. O sea, que nuestra bandera no sea el placer, ni el amor ni el entusiasmo ni esta piel er…

