Aún aprendo
Semanas de claroscuros, tristezas y segirillas, el palo más triste del flamenco nacido entre Jerez de la Frontera y Triana. No hay ornamento en este palo, tan solo hueso y tormento. Pero la vida no entiende de entreactos así que uno de los mails que recibo esta semana llega como un bálsamo inesperado, una manta de mohair, un mano sobre mi mano. Venía firmado por Adrian Salvador Candela y me decía que a su madre (Sol) le había gustado mi carta Despacio, aquella oda a la vida lenta donde se colaba Campo Baeza, Premio Nacional de Arquitectura.
Sol es la directora de la Fundación Arquia y allí cuidan bien el legado del vallisoletano; en el correo también nos regala el texto que leyó el arquitecto cuando le nombraron Doctor Honoris Causa de la Universidad de Rosario, no lo planto aquí entero porque yo qué sé. Pero dejadme traer hoy algunas ideas porque son calor frente al frío, lluvia con sed, techos muy altos.
¿Cómo podríamos vivir sin la Belleza? La Belleza es para el ser humano tan necesa…

