Olores, recuerdos y vainilla.
13 enero 2006 | Enología, Razones | 10 Comentarios

Creo que fue en unas jornadas de cata en Dinastia Vivancos hace algún tiempo.
Dejaron en el aire la pregunta.
¿A qué huele este Reserva del 98?
Una chica dijo:
“A mi abuela”
Risas. De esas de media mejilla. De esas de gilipollas profundos.
El señor de las mejillas coloradas que hizo la pregunta empezó a tejer la historia.
Pero al revés.
“A tu abuela…”
Recordamos con ella que de pequeña, pasaba los veranos con su abuela.
Su abuela siempre estaba en la cocina.
Y siempre identificó a su abuela con cierto olor a canela.
Canela.
Uno de los aromas secundarios que detectó fue la canela.
Silencio.
Ya no hay risas de gilipollas.
Es una de muchas razones por la que me apasiona esto de los caldos y Baco.
De alguna manera, profundizar en un vino es hacerlo en tí mismo.
En tus recuerdos, en tus sensaciones.
En la canela. Los chicles Boomer. Los de regaliz. El asqueroso humo del puro de alguien mayor en tu comunión. La comunión del balón de reglamento. El cuero del balón.
Y si. Ya sé que el conejo y la tia buena no tienen nada que ver. Pero es mi puto blog.
Comentarios
10 Respuestas to “Olores, recuerdos y vainilla.”
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o estoy muy ciego o yo no veo ninguna tia buena! o estoy muy buena o yo no veo a ninguna tia ciega! o estoy…. y así.
No disimules.
Que nos conocemos.
Oye, oye, que sí que tienen mucho que ver…
(por lo menos desde mi punto de vista)
Por lo menos siempre nos quedará la botella de Roda (I, por supuesto)
Lo único que soy capaz de identificar sin confundirme es un reserva del 2000. No sé no sé, pero ahora que lo dices…tendré mis recuerdos limitados del 200 en adelante.?yo si la veo, pero me gusta más el conejito, que tiene carita de pena…
Pues es un conejito asesino…
¡Qué poca imaginación!.
¿De verdad nadie ve unas turgentes piernas entreabiertas y una mano; con las uñas pintadas y un anillo; acércándose voluptuosamente al sexo?….
También muy bonito; aunque asesino; el conejito.
nada importa: Te salvas de ser un “Abuelo” porque no eres tú quien recuerda eses cierto olor a canela de la abuela de la chica de tu historia. Besos.
Eres un pervertido, Vitore.
Nos divertiremos en el asilo.
La veo! la veo!! aaaahhg… rosquillaaaas…
[...] Nos saltamos el “pues a mí sólo me huele a vino”, si nos les importa. Es mejor cerrar los ojos cuando “entras” en una copa. Así es más fácil aislarse y recordar. Porque se trata de eso. De recordar. De rebuscar en tu memoria recuerdos de olores, de situaciones, de momentos y de personas. [...]
[...] · Les prometo que pensaba hablar de vinos. La cata tiene 4 fases básicas. Ver. Oler. Saborear. Tocar. Todas son importantes, claro que sí. Y hablaremos de ellas, largo y tendido, si dios lo quiere, la autoridad no se opone y el tiempo lo permite. Pero es en el olfato donde te pierdes en el vino. Donde entras. Donde te hace suyo y muerdes almohada, sin rechistar. La sensibilidad del olfato es 10.000 veces superior a la del gusto. La fase olfativa es imaginación. Búsqueda. Es recordar cómo olían los Boomer sabor a fresa y las moras del jardín que había detrás de casa. ¿No es genial? [...]