La blogosfera es de izquierdas
07 mayo 2008 | Tendencias | 54 Comentarios

No sé si debo fajarme la ropera o picar espuelas.
Aclaro.
No se trata de política.
Dios me libre. Ya tengo bastante con llenar la barriga, el alma y el hígado.
Qué bonito eufemismo.
El alma, digo.
La cuestión es que, cuando bajo al kiosco a comprar El País, puedo elegir entre prensa de izquierdas y prensa de derechas. O de centro. O de como cojones lo llamen ahora.
Cuando veo la tele. Porque sí, carajo. Para qué engañarnos, veo la tele.
Cuando oteo la caja imbécil veo presentadores de izquierdas y presentadores de derechas.
Y elijo y tal.
Mierda, hasta cuando salgo a ciscarme unos Gimlets por Valencia puedo elegir.
Puedo ir a una zona infestada de rojos. Dícese Benimaclet. O bien a una zona de Boxster y náuticos. Dícese Cánovas.
La blogosfera es roja. Escolar y cierra españa.
En mis feeds no puedo elegir.
Rojo sí o sí.
Vale. Sé que los periódicos se han sumado a esto de las redes sociales y ahora molan. Tienen blogs y eso. Guau.
Pero no nos engañemos.
Pensamos como 4colors:
“En la hoguera metería a todos los llamados blogs (casi sin excepción) que están bajo el paraguas de un periódico o diario o revista. Lo que antes de ser un blog era una columna y aprovechan el tirón para aparentar ser modernos.”
Vale. Ya sé que nace un blog cada segundo y toda esa cantinela.
La democracia de la red y demás.
Y una mierda.
En esta España camisa blanca de nuestra esperanza la blogosfera es cosa de barba de tres días y “vamos a cambiar el mundo“.
Nosotros sí. Esta vez sí. Yupi.
La Generación Chanante™. Hipertextual. Escolar. Galli. La madre del topo.
SGAE malos. Yanquis malos. Microsoft es el demonio. Dinero feo. Free Burma. Liberad a Willy.
Será divertido.
Ver como cambian el mundo.
Tendencias 2008 · La cultura del amor
13 marzo 2008 | Tendencias | 33 Comentarios

Estamos jodidos.
Miren que lo intento.
Respiro hondo, relajo mi séptimo Chakra y me dispongo a leer el último informe de Trendwachting.
Pero nada, oigan.
Es leer tres lineas de estos putos listillos tulipanes y sólo imagino fustas, violencia, Call of Duty 4 y la impaciente repartiendo jarana a hippies barbudos.
La cultura del amor. Manda cojones.
Siéntense.
Supongo que estos Transumers, cuando hablan de amor, hablan de cielos azules.
Hablan de comercio justo, Coldplay, barritas de incienso y el puto cambio climático.
Colega, no te decimos que no gastes.
No somos unos putos comeflores ingenuos. No. No . No.
Sólo te decimos que compres cosas que molan.
Que compres amor.
Ya saben un Ipod Red. Bodyshop. Caffè Mocca.
En resumen, cualquier mierda que alivie nuestra conciencia.
Además de nuestro bolsillo, claro.
Qué cojones tendrá que ver eso con el amor.
SUBE:
· Mesa, mantel y plato. El minimalismo está más muerto que la muerte.
Jódete John Pawson.
· Sonreír.
La pose de entierro y rictus en el ojete molará en NEO2 y Vanidad.
Pero ni tú eres Bimba ni yo muerdo almohada. Así que ya imaginas donde puedes hincarte la mala hostia, querida.
BAJA:
· Los paradores.
Ya saben, fin de semana en casita rural porque ey, la playa es para garrulos y cajeras de Opencor.
Colega, puedes ir olvidándote del rollo de las velitas, la chimenea y la manta.
Huele.
· El té. El cuento de la tetera, los putos vasitos de colores y la jaima de Ikea como que no.
Deja ya el rollo Palestina.
Aburre.
Finito.
Salud y buen vino.
“Yo no veo la tele” · Estudio de la telefobia
07 febrero 2008 | Psicología, Tendencias | 54 Comentarios

La inteligencia de un hombre se mide con sus excusas.
Realmente ya nadie afirma que sólo ve los documentales de La 2 y Metrópolis.
¿Conocéis a alguien?
No.
Vale.
No obstante, los medios sí utilizan esta “Hipótesis de la 2″ para restregar a la audiencia su, por otra parte, sana hipocresía.
Certezas universales y las tetas de Cuddy.
Existen ciertas verdades que es mejor aceptar sin más.
· A todas les pone Lenny Kravitz.
· Siempre hay otro.
· Ver la tele no queda bien.
Pero ey, poner el culo no significa no hacerse preguntas.
Y sí.
Siguen existiendo listillos, snobs y zorras alternativas que buscan cobijo más allá de la estepa africana y los putos subtítulos.
· Tipología 1: Talibanes culturales.
No puedo con estos fulanos.
Ellos, directamente, te plantan un “Yo es que no veo la tele” en tu cara de borrego mediocre cuando le preguntas por las tetas de Cuddy.
Su tiempo es mucho más valioso.
Ellos, magnánimos intelectuales de corta y pega, Cartelera Turia y su puta madre, no pierden el tiempo y si se dignan a encenderla es únicamente para ver un solemne Divx de, no sé, Old Boy o cualquier basura del estilo.
· Tipología 2: Xenófobos catódicos.
Curiosa tipología.
El xenófobo entiende que hay dos universos televisivos.
Uno de ellos es molón, trendy y respetable.
Me refiero a las series de HBO, Los Soprano, Dexter o cualquier mierda con intro molona, final emotivo rollo voz en off y fondo musical con balada melancólica. MTV rules.
El otro universo es rústico, ordinario y cateto. Chusma, en pocas palabras.
Por ejemplo:
· Ver House en Cuatro no mola. Paleto.
· Ver House en la Fox sí mola. Uauahhhh tíoooooo ves Lost antes que nadieeee.
· Ver Los Serrano no mola.
· Ver Anatomía de Grey sí mola.
Tipo 3. El coherente.
La única persona que conozco que no ve la tele no tiene tele.
Así de sencillo.
Cabreados™. Estudio de una raza
08 enero 2008 | Psicología, Tendencias | 23 Comentarios

Hay quien nace cabreado.
De la misma manera que hay quien nace torero, ombliguista o marica.
Vale.
Lo último no está tan claro.
Los cabreados representan un rol social particularmente tocapelotas.
No importa la situación, comparsa o prédica, él siempre la llevará a la trinchera.
Con dos.
Lo más curioso es que, en la mayoría de los casos, el responsable de su cabreo es un ente indeterminado habitualmente tildado como “ellos”.
“Ellos” se puede traducir como un selecto grupo de personas que dirigen la sociedad.
La sociedad, ya saben, ese grupo de inocentes ovejitas obligadas a consumir, hacer colas, comer hamburguesas y tragarse Fama.
A veces con “ellos” se refieren al gobierno o a Microsoft. Otras a Bush o a la SGAE. Otras a todos juntos (porque todos son colegas, you know).
· No importa, leñe. Ellos y punto, g. No me toques más la pelotas.
· Cabreados constructivos.
Especialmente duchos en trabajos manuales. Sin segundas.
Según estos fulanos, nadie tiene ni puta idea de hacer nada.
¿La casa oficial donde llevas tu coche a hacer la revisión? inútiles careros ¿la peluquera del barrio? una zorra wannabe, él lo cortaría mejor ¿el electricista? un puto sudaca, él lo hace mejor.
Este palurdo lo sabe hacer todo, vive dios.
Lo mejor que puedes hacer es callarte la boca y alabar sus hipotéticas virtudes.
Resultado: su ego por las nubes y tu estantería montada.
You win.
· Cabreado informado.
El más peligroso.
Este llorón siempre ha leído algo que justifica su estúpido razonamiento de turno.
Un estadística, un artículo, un informe secreto, no importa.
Alguien le dijo que alguien sabe que eso es así. Y punto pelota.
Él tiene fuentes fiables que tú, pedazo de ignorante, no puedes ni siquiera olisquear.
· Cabreado nihilista.
Cabizbajo, bohemio y literato.
Aburrido como una pasa.
Él conoce el juego. Lo sabe. Lo ve. Algo así como Neo pero hecho polvo y sin las Oakley molonas.
¿Pero para qué jugar?
Todo es una mierda y todo está perdido y bla bla bla…
Les dejo con este testamento del gran Silvio.
Dedicado, cómo no, a todos los cabreados y a su puta madre:
· “Estar descontento con este mundo es no haber entendido nada”.
Navidad. Guía de compras y excusas
22 diciembre 2007 | Tendencias | 24 Comentarios

Admítanlo.
Tienen el gusto en el culo haciendo regalos.
Por eso visitan esta página y por eso gustan de mis servicios.
No pasa nada.
Conduzco como el culo y lo admito sin tacha.
· Conduzco peor que una redactora de Vogue.
¿Lo ven?
Ya me siento mucho mejor.
Dios fue un pedazo de cabrón cachondo repartiendo talentos mientras se ponía de Hidromiel hasta los ojos.
¿O ese era Odín?
No importa.
Ustedes me piden consejo y yo les respondo, si me apetece o si están buenas. Una de dos.
Querían sugerencias navideñas.
En general todo lo que esté acompañado de navideño, salvando Love Actually y Frank Sinatra, es garrulo hasta la médula.
No se crean más especiales que una cajera de Carrefour por regalar la edición Absoluta de Watchmen o Neon Bible en lugar de unos calcetines blancos con rayas negras y rojas.
No obstante, lo han pedido.
Y albricias, es navidad.
Jodida navidad.
Es curioso.
La nochevieja es, según las estadísticas, la noche del año en que más parejas nacen.
Quizás sea porque los corazones laten fuerte y estamos rodeados de ternura.
Pues no.
Están más borrachas.
Jode, ¿eh?
Fuiste tú por una simple cuestión de casualidad aleatoria, 2 minutos más tarde y ahora estaría comiendo palomitas en Kinépolis con el borracho que estaba a tu lado en la sala de fiestas.
El del gorrito de Papa Noel.
· Sugerencias para alternativos y bohemias de distinto pelaje.
Recuerda, es una mujer y le gustan los regalos por muy rojilla que sea.
¿Mi sugerencia?
- Un viaje en el Orient Express recorriendo Al Andalus.
En los vagones que utilizaba la Monarquía Británica para sus desplazamientos vacacionales desde Caláis hasta la Costa Azul.
Decoración Belle Epoque, piano bar, humo, tablaos flamencos, silencios, madera gastada, libro, cuero y el sonido de los raíles dejándolo todo atrás.
· Sugerencias para listillos y zorras ejecutivas de cuentas.
El vino y la nouvelle cuisiene están de moda.
Cualquier capullo se las da de entendido por haberse bebido 3 reservas y leerse “Mi Vino” en el Club del Gourmet.
Pardiez. No los soporto.
Seamos originales.
¿Mi sugerencia?
- Aceite IO.
El mejor aceite de oliva que he probado en mi vida.
Además la botella es molona de la hostia.
Quedará de puta madre al lado de la lámina de Audrey Hepburn.
De nada.
Hoteles. Guía de excelencia y secretos
08 diciembre 2007 | Tendencias, Viajes | 54 Comentarios

Viajar mola.
Todos de acuerdo y en fila de a uno.
Y una de las muchas razones por las que mola es imputable a los buenos hoteles.
Nunca entendí el desprecio rancio y paleto hacia los hoteles. Y mucho menos ese absurdo amor hacia la casa de mamá y la estúpida filosofía Ikea.
¿Hacerlo yo?
No me jodas.
Mola no hacer nada. Mola volver del aperitivo de las doce y ver la cama recién hecha. Impoluta. Sábanas blancas y esquinas dobladas.
Mola que gane el quiero la guerra del puedo.
Mola tocarte las pelotas y centrar tus energías en cosas mucho más interesantes que hacer la compra o descongelar la nevera. Putos Boy Scouts.
Libertad, vestíbulos & Easton Ellis.
Queridos lectores, ser libre significa algo más que leer a Camus y quemar fotos recortadas del “Hola”. Rebelde, que eres un rebelde.
Ser libre también significa no tener prisa ni rutinas a mano.
Porque eso es tu casa. Un bonito escondite con todas tus rutinas a mano.
Mola respirar otras vidas. Esas que vives a trozos.
Mola respirar el olor a moqueta y sentirte un poco Patrick Bateman o Carmina Ordóñez.
Vale. Más Patrick Bateman.
Guía de excelencia:
1 · El desayuno
Estoy con ellas.
Porque todas las mujeres, sin excepción, pierden la cabeza por un buen desayuno en un buen hotel.
De igual manera que todos nosotros adoramos, sin excepción, a Han Solo o a Monica Bellucci.
Informáticos y maricas, como siempre, no cuentan por razones obvias.
El desayuno es un momento jodidamente placentero si se cumplen una serie de requisitos mínimos: bollería del día, café servido en mesa.
Horario patrio. Que se jodan los ingleses. Y mon dieu, no queremos ver como os zampáis las putas habichuelas con la misa del gallo. Corta el rollo.
Prensa del día. Zumo natural.
Silencio.
2 · El bar
Otro gran momento es la última copa.
A media noche. Después de la cena. Antes de Las Termópilas.
Por eso es imprescindible un salón agradable. Exterior, si es posible. Sillones de cuero. Coltrane.
Un error demasiado común en hostelería de alcurnia y cepillo es no cuidar lo suficiente la barra del bar.
Comprensible. Casi nadie sabe beber ya. Imperdonable. Lo cortés no quita lo valiente.
Un barman cómplice. Old School. Ni niñatos ni Princesas de Solmanía.
3 · El servicio
Que difícil es encontrar el punto justo.
Un buen servicio, como una buena mamada, is the Needle in a Haystack. Es un Petrus del 47. Un original del Eternauta.
Ni demasiado ni tan sólo.
Ni demasiado engolado. Ni demasiado distante. Ni demasiado falso. Ni demasiado familiar.
El jodido punto justo.
Flow.







