La vida está bien si no te rindes
08 abril 2007 | Literatura | 8 Comentarios
Qué difícil es conocer a alguien.

Seth es un ombliguista deprimido. También es un dibujante de segunda y un poco Holden Caulfield.
Y como Holden, está lleno de desprecio hacia todo y hacia todos:
· “Cuando conozco a alguien, tiene que ser especial o si no le aplico ese horrible juicio demoledor. Basta con que me diga que le gusta Julio Medem o los tebeos de Marvel y se acabó”.
Seth, como muchos ombliguistas y lectores de blogs, tiene una personalidad obsesiva.
Seth está obsesionado con Kalo, un dibujante de tiras cómicas que publicó una sola tira en el New Yorker de los años 40.
Recorre bibliotecas, ciudades y estaciones de tren en busca de una pista más sobre Kalo, de algún número olvidado o de algún dato sobre su vida.
Seth llega a conocer cada trazo de Kalo. Cada matiz. Como sólo conoces aquello que amas.
También llega a conocer a un amigo de su infancia y a su nieta, Susan.
Susan adoraba a su abuelo. Era un buen hombre. Y, curiosamente, no sabía que dibujaba tiras cómicas:
· “No encaja con el hombre que conocí.”
Susan mira la vieja fotografía de su abuelo.
Y quizás descubre algo nuevo, un rasgo. Una habitación a la que nunca entró.
Esa que casi nunca llegamos a conocer.
Los ombliguistas™
03 abril 2007 | Literatura, Psicología | 21 Comentarios

“Si no te gustan los “ombliguistas”, yo no te caería demasiado bien.
Vivo inmerso en mi pasado, revolcándome en él. Contemplo mi infancia como si fuera una especie de llave dorada. Si medito sobre ella, la repaso, la rememoro lo suficiente, me siento como si fuera a encontrar la respuesta para todas las malditas cosas que me fallan ahora.
Déjame solo 5 minutos y caeré en alguna especie de depresión. Es que todo me pone triste. Bueno, probablemente eso sea exagerado. Pero muchas cosas sí me ponen. Como este restaurante cutre.
Como los snobs. Si hay una cosa que me pone malo son estos farsantes… que gastan tanto tiempo y energía intentando ser “diferentes” anunciando que su banda favorita es Los Planetas o Beck o algo igualmente estúpido sólo para adelantarse a todos los demás en el carro de la anti-moda.
¿Cómo pueden soportar sus conversaciones? Preferiría escuchar a algún tarado local hablando de su colección de tapones de botellas, al menos eso es honesto.”
Extracto de “La vida está bien si no te rindes”, de Seth.
Seamos justos. No son así todos los “ombliguistas”. Digamos que esa sería la ramificación más pesimista y aburrida.
Pequeños centros del universo andantes.
¿Quién no conoce alguno?
· Ombliguistas pesimistas o “La vida es una mierda, ¿por qué todo me pasa a mí?”
Huyan de esta tipología como de la peste o de Ramoncín. ¿Por qué? La razón es tan sencilla como devastadora:
Ustedes estarán jodidos, porque una persona a la que quieren es terriblemente infeliz.
Y estarán jodidos siempre porque siempre se repetirá el mismo eterno retorno: tomais un café > depositan toda su mierda sobre tí > ellos se van un poco más felices porque han soltado lastre > tú te quedas jodido.
· Ombliguistas optimistas o “¿Como he podido tener tanta suerte, tía?”:
Más que depresivos, terminan siendo desesperantes. Como una película de Frank Capra o el Super Mario Bros.
Vale, al principio mola: cielos azules, setas saltarinas, princesas y felicidad hasta aburrir. Felicidad casposa y cansina.
No me jodan, no se puede ser feliz todo el tiempo.
· Ombliguistas sosos neutros o “¿Por cierto g, nunca dices nada, a tí como te va?”
Ya conocen el tipo.
Y si lo conocen, también conocen la ancestral técnica de hacer como que estás escuchando atentamente cuando en realidad estás pensando en cosas más importantes como la última compilación de IWC o los tobillos de Gong Li.
Un juego de tí. Princesas, claves y secretos
31 marzo 2007 | Literatura, Princesas | 25 Comentarios
“Los hechos son hierogramas grabados para los cuales muy pocos poseen la clave”.
Neil Gaiman.

“Un juego de tí” es una historia de Sandman.
La leí en 1993.
Hace demasiado tiempo para saber nada.
Hoy se ha tropezado conmigo. Cosas de Gaiman.
Gaiman es como ese gato que te mira como si no entendieses nada.
Pero no te preocupa mucho, porque demonios, es un gato. Y tu eres una persona y sabes un montón de cosas. Por ejemplo sabes agrupar por pares los calcetines o hacer como que te ha sorprendido algo que ya sabias: ¿¿Es para mi????
“Un juego de tí” es la historia de una princesa.
Se llama Barbie.
Barbie ha pasado toda su vida protegida por sus padres, su marido Ken y sus amigas.
Pero un día, como todas las princesas, Barbie deja de soñar que es una princesa.
Ahora está divorciada y vive sola y triste, en Nueva York.
Ya no recuerda, porque muy pocas recordáis, que era una princesa.
Así que ahora debe volver a su reino, que está a punto de desaparecer por culpa de El cuco.
“Un juego de tí” es un historia sobre identidades.
Esas que se olvidan.
O peor, esas que se pierden en algún sitio muy lejano donde sólo un gato aburrido sabe mirar.
Me gusta pensar que hay personas que también saben mirar.
Y que todo, al final, es un juego de hierogramas y claves.
Un juego de regresos a casa {a tu reino} y de cómplices en el camino.
El resto sólo es doblar calcetines.
El Capitán América y el por qué de una disculpa
11 marzo 2007 | Literatura | 10 Comentarios

A lo mejor es verdad.
Eso de que sólo los niños, las peluqueras de Chueca y los borrachos dicen la verdad.
Cuando mirábamos por las ventanas y soñábamos con volar queríamos ser Superman. Nos enrollábamos toallas rojas al cuello y corríamos, esperando algo que, maldita sea, nunca llegó.
Queríamos ser El Capitán América y salvar el mundo y a la chica guapa. No queríamos follárnosla (eso vendría luego), pero era guapa y sabíamos que teníamos que protegerla. A toda costa.
Pasaron años, decepciones y tiendas de campaña. 43 con piña en vasos de plástico y una brújula para que encontrar Dios sabe qué.
Cuando era pequeño, quería ser el Capi.
El viejo soldado representa todo lo bueno que tenemos dentro. La bondad, el idealismo y la honestidad.
Integridad. El Capi era bueno. Un héroe.
Crecí.
Me dí cuenta de que las viñetas, por alguna extraña razón, acababan en la página 32.
Ya nunca más sería El Capi.
Esas mariconadas eran cosas del pasado. Dibujitos y mentiras. Que os jodan.
Irene pasó de mí y era suplente en el equipo de fútbol.
Me sentí traicionado por el universo del Capi, así que lo enterré en el pasado, junto con la toalla roja. Esa que nunca funcionó.
A partir de entonces sería Daredevil.
Matt era ciego y vivía en la Cocina del Infierno. Su padre era un boxeador acabado. Lo mataron. No volaba ni pretendía salvar el mundo.
Era real. Además, teníamos el mismo gusto con las chicas.
Nadie quiere ser Supermán.
No mola. Demasiado bueno, aburrido y calzonazos.
Mola ser Batman o Lobezno o The Preacher. La oscuridad, el cinismo y lo imperfecto.
Es todo tan absurdo…
Yo también te fallé, Capi.
“No ha estado viviendo en el mundo moderno y el planeta ha cambiado” dice Joe Quesada.
Qué pena, que lo haya hecho.
El día que me vaya no se lo diré a nadie
14 febrero 2007 | Gastronomía, Literatura | 16 Comentarios

Octavia piensa:
El día que me vaya no se lo diré a nadie.
Que pasen los días sin saber adónde voy, y sin saber su opinión sobre mi viaje. Que me miren en el tren y no sepan quién soy. Que no tenga que sonreír si no quiero. Hablar si no quiero. Comer sin hambre. Reír sin ganas.
Es del primer libro de Kiko Amat.
Acaba de publicar el segundo: Cosas que hacen Bum.
Va de dandies anarquistas, masturbaciones, situacionistas, bombas, Gràcia, anfetaminas, soul y caídas y auges.
Imprescindible, claro.
· Recomendación gastronómica de la semana:
El Tossal (C/ Quart). Excepcional servicio y RCP bastante ajustada. 22€ menú sin vino.
Lo mejor, los arroces y los postres. (Arroces con medio dedo de espesor. Como Dios manda, cojones)
En pleno Barrio del Carmen, para que no se queje la cultureta de turno.
La princesa Plisplás Noloverasmás
23 enero 2007 | Literatura, Princesas | 20 Comentarios

No hay cerradura, cerrojo ni candado que se resista a la habilidad de los dedos (sin segundas, esto es un post para princesas, recuerden) de la princesa Plisplás Noloverasmás.
Se desliza en silencio y, con gran destreza, limpia los cofres sin dejar huella.
Durante las fiestas, descarga a las otras princesas del peso de sus anillos y collares, sólo con rozarlas.
Cuando baila, birla con elegancia las carteras de condes y vizcondes, de príncipes y barones.
Nunca la han descubierto, nunca la han atrapado.
Mucho cuidado con pasar a su lado.
Shhhhhhh.
Más secretos:
Léxico:
Para evitar malentendidos, es necesario conocer ciertas palabras o ciertas expresiones utilizadas por las princesas.
He aquí las más importantes:
Hacerse la princesa: enfurruñarse.
Sufrir malandanza: haber sido castigada por bailar a contratiempo.
Ser perseguida por un tigre: tener prisa.
No encontrar el roble azul: estar perdida, desnortada.
Hacerse pisplás: dejarse robar.
Encontrar tu sapo (variante, encontrar tu diplodocus): enamorarse.
Posdata del arriba firmante: “Querida loquera, tras un arduo test en el que me fue revelado (solo para princesas curiosas: ver primer comentario) que clase de princesa soy, le recuerdo que además de Plisplás Noloverasmás soy un árbol, INFP, Eneatipo 7 y padezco Epicureísmo, ¿es grave?”







