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No pretendo joder ningún mito.
Los mitos ya se joden solos.
Sin la ayuda de nadie. Miren si no a John Mc Clane o Nati Abascal.

Ya saben que ahora mola leer cómics.
Pero podemos puntualizar.
Mola leer “historias cercanas”. La apasionante vida de un gafapasta enamorado o la interesantísima historia de una zorra chica que echa de menos a su ex. Oh yeahhhh.
Si quieren molar, tienen que tirar a la basura los X-Men de Morrison y The Ultimates de Millar.
Así que veamos qué podemos rescatar entre tanta basura “slice of life”:

pildoras_azules
1 · Píldoras azules.
El cómic de mi vida.
Uno de ellos, quiero decir.
No se debería juzgar algo que amas.
Porque no ves una mierda. Porque a lo mejor te equivocaste y aquel chico impetuoso y canalla ahora sólo es un gordo abandonado a Fotogramas y El Diario de Patricia.
Pero sé que, como a mí, os resbala lo que las cosas signifiquen en realidad o lo estúpidamente cegatos que parecemos cuando estamos enchochados hasta las cachas.
También sé que, qué diantres, Enrique Rojas se puede meter su inteligencia emocional por su ojete emocional.
¿Alguna pregunta?

combates_cotidianos
2 · Los combates cotidianos.
La obra de Lacernet, como la de Frederik Peeters, tiene la extraña cualidad de no hacer ruido.
No es un polvo salvaje.
No hay mariposas en el estómago.
Ni ojos empañados ni marcas en la piel.
Es más como un susurro, como un sinuoso camino de baldosas amarillas.
Y de repente, un día, te das cuenta que ya forma de tí.
Y que ese susurro te acompañará siempre.
Ya saben donde acaba ese camino.

almanaque_de_tupadre
3 · El almanaque de mi padre.
El manga da asco. *
Así. En general.
Evidentemente me refiero al manga teenager. Esa basura tipo Bastard, Naruto o La espada del inmortal. Que son los títulos que, con gran estoicismo y actitud profesional, he leído para poder deciros a la cara, queridos exlectores de esta su página, que leéis mierda.
Pero no todo va a ser malo tras la invasión japo. Córcholis, ahora las chicas leen cómics.
Además nos han regalado eso que llaman “Nouvelle Manga”.
Manga intelectualoide y pedante que nos ha traído a un genio llamado Taniguchi.
El almanque, Barrio lejano o el Olmo del cáucaso.
Cremita.

madre_vuelveacasa
4 · Madre, vuelve a casa.
“…necesitaba simplemente alguien que aprobara la rendición.
Alguilen que le dijera que, finalmente, estaba bien abandonar.”

Una obra escrita desde el dolor.
Cada viñeta, cada página es una ventana al abismo y a la pérdida.
No lo lean si están jodidos.
Hornschenmeier no es Billy Wilder.

alack_sinner
5 · Alack Sinner.
Bien sabe dios que he sudado sangre para elegir entre “Mis circunstancias”, “El viaje” o la presente obra de Muñoz y Sampayo.
Ya no dudo.
Alack Sinner tiene ese rollo decadente.
Ese aroma a cuero, humo y madera gastada.
Y ese sonido de la ginebra follándose a los hielos. Crujiendo como un gato en celo.

PD. Un inciso. O dos, qué cojones:
· En esta lista jamás entraría Blankets.
Demasiado “típico cómic que regalas a alguien para demostrar que el cómic no sólo es Spiderman y Galactus”.
Maldita sea, ya deberíamos haber superado esa fase.
Si eres un maricón que se avergüenza de leer cómics de superhéroes no mereces ni me respeto ni el polvo que pretendes echar regalando ese tostón dándotelas de tío sensible.
Que te jodan.

· Quiero a Gaiman con locura.

Lo quiero de verdad.
Como sólo se quieren las cosas que te acompañan siempre.
Pero Sandman no entra en esta lista. Afortunadamente para el bolsillo del inglés y para las secciones de cultura de Vogue o Elle, Gaiman se ha convertido en el autor favorito de la típica ChicaCosmo espiritual que lee Sandman y adora Amélie.
Hay que joderse.

philip_marlowe
- No entiendo qué razones tiene para ser tan reservado -dijo con tono cortante-. Y no me gustan sus modales.
- Tampoco a mí me entusiasman los suyos -dije-. No he sido yo quien ha pedido verla. No me importa que se de aires conmigo. Y tampoco me parece mal que me enseñe las piernas.
Como tampoco me importa que no le gusten mis modales. Son detestables. Sufro pensando en ellos durante las largas veladas de invierno.

El sueño eterno.
Raymond Chandler.

¿Por qué nos atrae el desprecio?
Supongo que es la misma linea que une a Marlowe con House, Rhett Butler o Alexis Carrington.
¿De qué oscuro rincón de vuestra infancia (estáis leyendo un blog, así que permítanme pensar que fue solitaria y triste. Pobre geek incomprendido. Ja) ha florecido esa atracción por el sarcasmo y el culo en pompa?

Recuerdo una conversación que cambió mi adolescencia para siempre.
Fue con Silvia, una examiga lozana y optimista. No del todo tonta y con un gusto horrible para la ropa y los hombres.
Justo en ese orden.
Versábamos sobre mi buen amigo Pablo. Un fulano deportista, simpático, amable y bien parecido que sin embargo no se comía un colín.
Ni las migas, oigan.
Y miren que si hay algo que sobra en el Instituto son migas.
Sobras, ya me entienden.
· No lo entiendo, Silvia. ¿Qué problema hay?
· verás, g, Pablo es demasiado bueno.
· ñlsfañsodfivm asd??

Cáspitas. Demasiado bueno.
Siempre pensé que “demasiado bueno”, como “demasiado delgada” o “demasiado rico”, era una construcción incongruente.

¿Demasiado bueno?

lacernet

“Quiero a mis padres, naturalmente… Pero nuestra relación ha sido un completo fracaso.
Al psico le gustaba que le hablara de mi infancia. De mis padres… Para él, era como una compulsión…
Pero no había gran cosa que decir.
Sencillamente, nunca nos entendimos.

Durante mucho tiempo pensé que era grave, que era la “fuente” de mis angustias. Estuve muy resentido con mis padres.
Hasta que comprendí que mi infancia no habia sido sino un malentendido…
Y de ese malentendido no puede culparse a nadie…
Quizás el psicoanálisis me llevó a esa conclusión:
Dejar de buscar responsabilidades hace que los problemas se vuelvan apasionantes.”

La culpa. Excusas y otras historias.
El cómic de Lacernet, como todas las grandes pequeñas cosas, se presenta apasionante. Tiempo habrá para hablar de él.
Antes, en la página 13, ha aparecido un tema como aparecen las decepciones o los “amigos especiales”. Sin avisar. Por la espalda. Ante tempus.

La culpa. Es curioso ver cómo reaccionamos las personas ante los sentimientos de culpa:

Tipología 1. La culpa la tiene siempre otro.
Me apuesto mi primera edición del nº 1 de Spideman firmado por Stan Lee a que todo el mundo conoce a alguien así.
El típico fulano que se pasa el dia culpando a los demás por algo.
Siempre. Todo lo que ocurre a tu alrededor. Siempre es culpa de alguien.
De alguien que, curiosamente, nunca eres tú.
No me jodas.

Tipología 2. La culpa siempre es tuya.
El mundo gira a tu alrededor. Pobre niña.
No importa lo que pase. Todo es culpa tuya.
Esa frase que no dijiste. Ese gesto de más. Ese número que no marcaste.
Todo el universo forma parte de una complicada ecuación de proporciones fractales cuyo epicentro es, oh yeah, tú.
Galactus es un actor de segunda a tu lado.
Aquí tu eres la protagonista. El resto de pringados a veces tomamos decisiones, vale. Pero en el fondo lo hacemos por algo que tiene que ver contigo.
No me jodas.

Existen muchas más tipologías, claro que sí.
Pero coincidarán conmigo en que son infinitamente más aburridas.
Blanco y negro, amigos.
Que le den por culo a los matices.

cabron
“Te quise como sólo se quiere a los cabrones” es un pequeño relato gráfico de Maria José Giménez y José Miguel Fonollosa
Una historia de decepciones y mentiras. Un “slice of life” de los que tanto gustan en los suplementos dominicales y en Miradas 2.
Leer cómics ahora mola, recuerden.
Los lectores de tebeos ya no son una raza de seres desviados hacia los que sentir ternura y pena.
Ahora si no has leído Blankets estás out.
Hay que joderse.

La sinceridad está sobrevalorada, ya lo saben.
La historia de Miranda es honesta, vale. Pero bastante floja.
y sin embargo, plantea una cuestión jugosa:

El exnovio cabrón.
De los que dejan huella. Ese hijo de puta egoísta y cobarde por el que derramaste lágrimas. Por el que malgastaste meses, esperanzas y dignidad.
Lo interesante, ab imo pectore, no es esto.
Al fin y al cabo para vosotras, pese a los daños y el rencor, la figura del cabrónquemeputeó se termina convirtiendo en un personaje por el que llegáis a sentir hasta cariño. Rosas, espinas y todo ese rollo progre del sufrir mola. Cosas de la edad, I guess.
Lo interesante es ver cómo afecta eso a tu actual pareja.

Un exnovio cabrón es un trámite por el que tarde o temprano todo hombre debe pasar.
Es curioso ver como en la mayoría de los casos tu pareja se acerca a tu pasado y ese cabrón que te puteó de lo lindo con una mezcla entre inocencia y cautela.
Supongo que no sabe ni quiere imaginarte sin dignidad ni orgullo.
Y querida, ambos sabemos que perdiste los dos.
Él no quiere creerlo. Tú no quieres recordarlo. Todos felices.

El viaje

21 abril 2007 | Literatura | 5 Comentarios

el_viaje
· Esta tarde me gustaría que me explicara el sentido de la vida.
· Eso es imposible.
· Entonces sólo por qué estoy aquí.
· Estoy segura de que lo sabe mejor que yo… mire las arrugas de mi rostro.
· Gracias.

Todo lo demás que hay que decir sobre El viaje, de Baudoin, ya lo dice Little Nemo.

lupus
Es fácil ser cínica.
Todos recibimos un curso intensivo de cinismo, pose y supervivencia.
Las segundas intenciones son, además de aburridas, tremendamente infértiles.
Eso no tiene ningún mérito, pardiez. No es inteligente. ¿Quién se inventó eso que el cinismo era inteligente?.
Lo difícil es doblar rodilla y dejar que las cosas pasen.

Lupus es la 3ª obra de Frederik Peeters
¿No os ha pasado, esa sensación de que ya has estado allí?
No me refiero a esa frase que dices cuando no quieres volver sola casa y llevas encima demasiados Gin tonics:
· Parece que te conozca de toda la vida.
Tampoco es del todo mentira, al fin y al cabo, ¿quién no la ha dicho alguna vez?

Lupus es un road-movie espacial,
que empieza cuando 2 amigos deciden tomarse un año sabático: recorrer la galaxia buscando exóticos lugares donde pescar y drogarse.
Una burtoniana mezcla de “On the road”, “Entre copas” y “Apocalypse Now”.
Lupus habla sobre la amistad, el amor, la familia, la muerte, la infancia y la huida.
Sobre ese larga travesía por el río que nos lleva al interior de nosotros mismos.
Los 3 primeros números están llenos de silencios, de páginas sin bocadillos.
Silencios cómodos, como los de esa persona con la que no es necesario decir nada.

En palabras de Peeters:
“En general me siento atraído por obras en las que se percibe una mano personal, una rugosidad, una implicación, unas vísceras.
(…) Yo milito por la lentitud, la contemplación, la duda, la fragilidad, la desorganización, el absurdo del caos.”

Si queda algo por lo que militar brindar, maldita sea, es por eso.

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