Horoscopulario vinícola: Géminis
22 julio 2008 | Enología | 61 Comentarios

Las géminis son raras de cojones, por Nada importa.
Un apunte, para despistadas.
Hoy es un buen día.
Hace un sol de mil demonios y en la cubitera reposa Chenin Blanc del Loira.
Así que no tengo ninguna maldita intención de abrir ese mail de asunto poco elegante. “Te mereces lo que escribes, jodidlkñasñdl“.
Ni ese ni los demás.
Buscaros un novio o un hobby* o algo.
Raras de cojones, decía.
Raras porque no son sólo géminis, además son mujeres.
Raras porque cuando crees que conoces las cartas que tiene y doblas apuesta con tu full de mierda te planta un repóker en la mesa. A tí. Que gritabas farruco aquello de “pájaro viejo no entra en jaula“.
Dos tazas.
Las géminis son inmaduras. Jaraneras. Ingenuas.
De alguna manera parece que nada va con ellas. Que ellas sólo pasaban por allí.
Son un signo de aire y eso es exactamente lo que parecen.
Aire.
Follan desde la inconsciencia y la inmadurez. Y en serio, no se me ocurre un lugar mejor desde el que hacerlo.
La madurez, como tantas otras cosas, está terriblemente sobrevalorada.
Un día son capaces de follarte como nunca lo han hecho en tu vida y otro de aburrirte más que en una sesión continua de Godard.
Cepillarte una géminis es como esperar a Curro Romero cada tarde.
· Vale, seguramente no… pero.. ¿y si hoy es ese día?
El puto centro de atención. Atenea. Son vitales y comunicativas y siempre tienes la extraña sensación de que va dos pasos por delante de tí.
Pero no es así.
Simplemente no está jugando tu partida, egocéntrico de mierda.
Sino la suya.
Recomendaciones vinícolas para una Géminis, por Juan Ferrer Espinosa · Enópata.
Las géminis son saltarinas, joviales, divertidas, parlanchinas, rebeldes (en la post-pubertad), desenfadadas, irresponsables (siempre), casi alocadas, mentirosas, mimosas e infantiles, su síndrome de Peter Pan crece día a día; todo esto para un rato puede tener su encanto, no lo niego, pero compartir una vida con ellas, se hace cansino, pues suelen padecer fuertes depresiones y son indudablemente esquizo-afectivas.
Pero ¡ojo!, hay algunas que son putas locas adorables.
Lo que más me gusta de ellas es esa marcada tendencia a llevar ropa interior naif, de colores primarios (parchís dirían ellas con cierto desdén) es decir de Custo, Pluto o Mickey. Algo candoroso e infantil, que suele ocultar pezones pequeños y pubis sabrosos.
Este perfil tan concreto de niña (a las géminis no se les puede llamar con propiedad mujeres), les hace proclives a un tipo de vinos muy determinado, que se parece en parte a su marcada personalidad.
Petrus sin duda (y aunque no lo hayan probado nunca) es su vino favorito, no en vano dos celebérrimos géminis (John Fitzgerald Kennedy y Marilyn Monroe) lo bebieron sin descanso, casi con desesperación y le contagiaron irremediablemente su fama.
Petrus es un mito, y como tal, casi inalcanzable, además de obscenamente caro, por otra parte, la actual “desaceleración acelerada” aconseja prudencia con la leña, así que trataremos de sugerir otros vinos más terrenales, que nuestros queridos lectores puedan comprar sin recurrir a una imposible rehipoteca, ya que los bancos están en plan cabrón.
Como decía, los vinos aconsejables para “empujar” a una géminis son muy concretos, son de esos que una persona madura y prudente llamaría “fáciles de beber”, pero que a una géminis le parecen el súmmum de la complejidad; quiero decir, deben ser vinos alegres y joviales ¿cómo ellas?:
Bava Moscato d´Asti es una buena elección, es un vino naif y jovial, de apenas 5 grados, elaborado en el Piamonte por una de las bodegas más respetables. Es como beber fruta, pero con un poquito de burbujitas. Apropiado para géminis pubescentes.
Si por el contrario nos encontramos ante una géminis talludita, se impone un Champagne blanc de blancs (su candidez natural les impediría poder apreciar un blanc de noirs), un Frank Bonville 2002 haría sus delicias y nos las prepararía irremediablemente.
Las géminis más serias, ¿existen?, sin duda se inclinarían por tomar un Tinto, en ese caso, deberá ser poco ácido, amable, de baja graduación y muy frutal, estos parámetros nos abocan a escoger un Pomerol joven, elaborado con Merlot (igual que Petrus), un Chateau Samion sería adecuado, sobre todo si lo tomamos algo fresquito y acompañado de chicha.
Por último, si nos encontramos con una géminis especialmente romántica y soñadora, y estamos fuera de las horas de comida o cena, debemos sorprenderlas con un vino dulce, un dulce blanco, afectado por la mágica podredumbre noble, que prolifera en las riberas del Layon en el Valle del Loira, sin duda escogería un Domaine Ogereau Clos des Bonnes Blanches, a sabiendas que la géminis no va a captar su soberbia elegancia ni su insondable profundidad olfativa, pero ante un vino así, ¿Qué más da? nada importa…
Horoscopulario vinícola: Tauro
02 junio 2008 | Enología | 59 Comentarios

La mujer Tauro engaña, por Nada importa.
Queridas lectoras, les voy a confesar un pequeño secreto.
Los hombres somos jodidamente simples. Simples hasta la estupidez o la ternura. O ambos.
Queremos, necesitamos simplificar las cosas porque así encajamos piezas de colores en esta partida que nadie nos pidió jugar.
Encajamos piezas porque no sabemos disfrutar del juego.
Sólo ganar.
Queremos ver al puto ruso bailando al final de la partida. Queremos el aplauso del que mira, no la respuesta.
Fácil, ¿verdad?
Por eso, ante una mujer Tauro, estamos irremediablemente perdidos.
Porque una mujer Tauro no es “espiritual”, o “desvergonzada”, o “fácil” o “difícil”.
Una mujer Tauro es todas las mujeres.
Es complicada y sencilla y salvaje y tímida y grande y pequeña y está perdida y sin embargo nadie mejor que ella sabe donde está.
Es Greta Garbo y Virginia Woolf y Jenna Jameson y Candy Candy.
Son sensuales hasta el tuétano y follan con un instrumento ligeramente diferente al nuestro.
Con el alma.
Recomendaciones vinícolas para una Tauro, por Juan Ferrer Espinosa · Enópata.
El recurso fácil seria aconsejar beber un toro para las tauro, pero como seguramente sabéis, las nacidas en este signo son extremadamente conservadoras en el vino (Ribera para las más “modernas”) y tienden a beber casi siempre el mismo vino, eso descalificaría a los “ toros”.
Esta zona elabora buenos vinos desde hace apenas una década, y nuestro objetivo en este horoscopulario no es follarnos a las menores de edad, sino a toros ya cuajados, astifino y algo entreverados, sin llegar a ser añejos, por supuesto.
Tauro es un signo regido por Venus, muy sexual y pasional, con un estilo sencillo, logra captar la atención de la persona que le interesa. Es tenaz, persistente y, como todo buen depredador, tiene mucha paciencia para conseguir a quien quiere.
Las Tauro son indecisas, sobre todo a la hora de la entrega total, pero no es por mojigatas, que también hay algunas, sino por miedo a no recibir todo lo que ellas consideran que merecen.
Viven el amor a un nivel muy físico, primario y sensual, pero sin llegar a perder el decoro, pues las apariencias para ellas son muy importantes. No es fácil ponerles de espaldas, nunca fingen un orgasmo, y son extremadamente posesivas y hogareñas. Siempre tienden al equilibrio y a la seguridad de un hogar en pareja. ¡Heterosexual of course!
Las Tauro suelen ser femeninas, poco habladoras, cariñosas, celosas, presumidas y fieles. Cuando son jóvenes, poseen una grácil indolencia, que las hace atractivas, además de una especie de magnética fuerza interior que las dota de encanto. Su autoestima no tiene límites conocidos.
A cambio de esta “vida feliz”, nos ofrecen sexo convencional, alguna escenita de celos, fidelidad canina y a menudo, y esto es lo más importante queridos amigos: ¡poderosas ubres!
A poco que nos descuidemos, se convertirán en “mama oso”, en la deidad protectora de toda la prole. En nuestra compañera inseparable, en la pareja de nuestra vida vamos.
Sus deseos materiales son prácticamente insaciables, y tienden a satisfacerlos compulsivamente: un Chalet con jardín, un coche grande, un fondo de armario insondable, viajes exóticos y todas esas gilipolladas de las que presumen los burgueses, para una Tauro son cosas necesarias.
Quitando todo esto, son asquerosamente equilibradas, además de fuertes psíquica y físicamente.
Es conveniente no mosquearlas, pues su mala hostia puede llegar a ser legendaria.
Les gusta la buena gastronomía y los vinos de calidad, pero con nombre.
¡Nada de desconocidos!
Por lo tanto, para sorprender a una Tauro, deberemos gastarnos la pasta en nombres sonoros, solo eso les demostrará lo buenos proveedores que podemos llegar a ser:
Vega Sicilia “Único”, Don Perignon, Chivite 125 Aniversario Chardonnay, Krug y Pesquera Janus, son los fósiles enológicos con los que deberemos lidiar si nuestro objetivo es “cazar” a una depredadora innata.
Suerte.
Y al toro.
Horoscopulario vinícola: Aries
04 mayo 2008 | Enología | 62 Comentarios

Las Aries son pesadas de cojones, por Nada importa.
Planifican cada puto minuto de tu vida.
Y maldita sea, si olvidas al jodido Peter Pan que tienes dentro y te relajas tienen su punto.
No tienes que pensar. No tienes que hacer nada.
Estar con una Aries es convertirte poco a poco en un sombra hasta que un día, porque sí, desapareces sin dejar rastro.
Algo así como Bilbo Bolsón en versión calzonazos, abdominal único, birra en ristre y Champions League.
Las Aries son unas jodidas devoraamistadesmasculinas.
Tu amistad más profunda, la más sólida, tu colega de toda la vida, es como un castillo de naipes ante la voluntad de la puta oveja del horóscopo.
Eso sí.
Follan como dios.
Follan dejándose la piel y las uñas porque follando marcan territorio.
Porque follando sienten que están en la tierra.
Porque follan como viven, con las entrañas.
Y porque demonios, follar mola.
Recomendaciones vinícolas para una Aries, por Juan Ferrer Espinosa · Enópata.
Para poder cepillarse a una Aries, (a condición de que usted no sea Virgo, en ese caso es imposible) deberemos proceder con cautela, pues las Aries son obstinadamente dominantes, no responden satisfactoriamente a la manipulación y son tremendamente promiscuas (aunque no tanto como las Escorpio).
Habrá que escoger vinos que sean conocidos (aunque sea de oídas) por ellas, no demasiado, pues cuando dan con uno que realmente les gusta, suelen ser de tendencias excesivas, es decir, repiten y repiten hasta acabar con la botella, debido a esta característica, puede ser interesante escoger grandes formatos de botella, magnum, imperial, jeroboam, etc.
Dado que son gente poco sofisticada y con marcada tendencia erótica, deberemos escoger un vino tinto voluptuoso, sensual, carnoso, frutal y no demasiado complejo (su capacidad mental no es para echar cohetes), ello nos limita a zonas vinícolas muy concretas, como el Alto Douro, el Ródano norte, el Priorat, Ribera del Duero, Toro o la Rioja moderna.
Puesto que las Aries son de natural desconfiado, deberemos descartar los Douros, pues es fácil que los asocien a vinos baratos, y eso es malo para nuestro objetivo, los Ródanos deberán ser descartados igualmente, pues los tintos del Ródano norte, tienen un carácter algo sucio y animal (las Aries son guarrillas, no gorrinas, que es algo diferente), los Prioratos pueden ser peligrosos, pues a veces la Aries son nacionalistas y eso nos puede joder, pero no en el sentido que pretendemos.
Recuerden, lo que queremos es follar.
Nos quedan Riberas, Riojas y Toros. Yo me inclinaría por un San Román de Toro, o si la Aries en cuestión es algo más compleja de lo habitual, un Numanthia, eso lo dejo a vuestra elección, ambos son vinos eróticos y voluptuosos, eminentemente frutales: moras, arándanos y frambuesas, el Numanthia además tiene un componente telúrico (captáis el doble sentido) nada desdeñable.
Por muy mayores que puedan ser, a las Aries les encanta que les den la comida en la boquita, por tanto de acompañamiento deberemos escoger carne, deshuesada, y fácil de pinchar con un tenedor, unas croquetas de rabo de toro, o unas albóndigas de ternera serían adecuadas, me inclino (evidentemente) por las croquetas de rabo de toro, por su clara asociación erótica.
Comenzaremos la cena (tiene que ser cena) con un champagne rosado potente y poco complicado, un André Clouet Magnum iría bien, acompañando a marisquito del guapo, continuaremos con los Toros (si puede ser los dos) y para finalizar, si la Aries todavía sigue en pie, podremos rematarla con un Pedro Ximenez, untado a modo de lubricante sobre. Bueno. Ustedes mismos.
Si siguen este sencillo pero arduo proceder, el Carnero del zodíaco y su vellocino dorado no se os puede escapar.
Por último, advertir que es necesario tener cuidado extremo con el tinto, pues causa somnolencia, y después de tomarnos todas estas molestias no podemos quedarnos sobados sobre los pechos de la oveja zodiacal.
No queda bien.
La guía definitiva: Horoscopulario vinícola
28 abril 2008 | Enología | 36 Comentarios

O de cómo elegir el vino adecuado.
La elección del vino es un factor terriblemente importante en el noble arte de arañar espalda.
Si eliges mal, ella no beberá.
Y si ella no bebe, querido lector, estará sobria.
Y si está sobria tus posibilidades de rascar pared subirán como la espuma, igual que lo harían las crepitantes burbujas de un Andre Clouet.
Puede parecer una chorrada, pero los astros nos pueden ayudar a pillar cacho.
Si sabemos interpretar los signos zodiacales y acompañamos a cada mujer con los vinos más adecuados a nuestros propósitos, ustedes, queridos lectores, follarán más.
O simplemente follarán.
Introducción. De quién y por qué.
Juan Ferrer es el mejor catador de vinos que yo he conocido.
Y créanme, he conocido unos cuantos.
Tres apuntes:
· Ha catado más de 150.000 caldos.
44 Cope de Coeur. Ni uno más.
· Ha ganado, este mismo año, el Trofeo Gosset Celebris para el restaurante Ca Sento.
El galardón distingue a las mejores cartas de champagne de España.
¿Los finalistas, dicen?
Arzak, Atrio, El Celler de Can Roca y Martin Berasategui.
Nada. Viruta.
· Maquinó la mejor cata la historia.
Una cata vertical de Petrus con las mejores añadas de su historia.
1945, 1947, 1966, 1970, 1979, 1982, 1983, 1989, 1990, 1995, 1996, 1998.
Lean la crónica, por dios.
Relata una de las más tiernas y sinceras historias de amor que yo he leído jamás.
Maestro, amigo, confesor, enópata.
Dos locos.
Una misión.
12 tipos de mujer.
60 recomendaciones vinícolas.
Ferrer & Nada importa blandirán espadas durante doce sangrientos capítulos con la única intención de lucir cicatrices, fajarnos el hígado con caldos de ensueño y cagarnos en la puta madre de las feministas que, seguro, tirarán con bala.
Sin problemas con eso.
Esperamos impacientes.
Alea Jacta Est.
Así que vale ya de cháchara.
El festival empieza en el próximo capítulo con una de las más guarras apasionadas protagonistas del firmamento.
Aries.
Coup de Coeur · Una historia de anhelos y coleccionismo
07 marzo 2008 | Enología, Fotografía, Psicología | 40 Comentarios

Coup de Coeur es una expresión utilizada por algunos apasionados al vino para definir ese excepcional momento en el que un caldo te roba el corazón.
En palabras de mi sensei Enópata:
“Esa emoción que te hace saltar los fusibles, que te impide racionalizar lo
que estas degustando.
Sólo sientes.
El cerebro se desconecta, es asaltado por los sentidos, como
si fuera un golpe de estado sensorial.
Donde ellos toman el mando, nos ponen la carne de gallina, se nos erizan los vellos de la columna.
Y el cogote parece el de un pastor alemán a punto de saltar sobre una presa.
Lagrimeamos y todo parece más bello a nuestro alrededor.
Lo bueno del vino, de los vinos, es que al volver a catar el vino que te ha
producido esa intensa emoción,
vuelves a reproducir fielmente las sensaciones que te provocaron el primer
Coup de Coeur.
Cuando esto sucede, ya eres enópata para siempre,
Es como un enorme orgasmo,
Que ya te hace adicto al sexo de por vida.”
Mi primer Coup de Coure fue Marc Sorrel.
Hermitage. Ródano norte.
Culpable, quién si no,
la mujer que más he querido.
Mi ultimo Coup de Coeur en cómic Los Combates Cotidianos.
Película. Million Dolar Baby.
Mesa. Can Fabes.
Momento. No es asunto vuestro.
Quizás sea una buena medida.
Una escala para juzgar cada momento de tu vida.
¿Cuánto hace que no sientes algo así?
¿Cuánto hace que no te corres hasta la extenuación y tienes esa sensación de que lo que estás haciendo se te quedará grabado para siempre?
Qué demonios.
Es la única medida.
El arte de la cata. 4ª parte: El tacto
24 febrero 2008 | Enología | 38 Comentarios

In vino veritas. O por qué tocar mola.
Esto se acaba.
Queridos lectores, ustedes mejor de yo saben que la cavidad bucal está dotada de gran sensibilidad.
Todo es por culpa de la sexóloga cuarentona malfollada de turno de GQ, Elle, Cosmopolitan o cualquier mierda del estilo.
Sí. La que os tiene comida la cabeza con el tralarí de los putos preliminares y lo poco que importa vuestro rabo.
· “Ey chicos, el sexo no se acaba en el pene. También está en los aromas, en el incienso o en las yemas de los dedos del pie.”
Ja.
El sentido del tacto en la cata nos ayuda a percibir sensaciones táctiles y térmicas.
· Sensaciones táctiles como la astringencia, que se reconoce como una impresión de sequedad y rugosidad (suela de zapato, you know) producida por los taninos del vino.
La astringencia es habitual síntoma de juventud y va moderándose con la crianza.
Como la vida misma.
· Las sensaciones térmicas son provocadas por el alcohol.
Según los grados de alcohol y la temperatura a la que este el vino se percibirá más cálido e incluso ardiente.
Los vinos suaves poseen menos grados de alcohol (12º) que, por ejemplo, un Priorato intenso y estructurado (14-15º).
Traducción, para maricas e informáticos:
Chica cosmo= vino suave.
Sólo hay dos clases de personas.
Las que escuchan y las que no.
Déjense de categorizaciones, grises, estadísticas, encuestas de opinión y pollas en vinagre.
Los que escuchan.
Y los que no.
Piensen si no en sus amigos o en las jamelgas que se han cepillado.
¿Lo captan?
Catar un vino es escucharlo.
Todo lo demás son gaitas.
En todo lo demás entra el Club del Gourmet, la pose engolada, Verema o cualquier subnormal de copa alzada y servilleta en mano.
Si no saben escuchar mejor dedíquense a taladrarle el oído al amigo especial de turno o terminar el curso de cata por correo o a beber cerveza o Ron Negrita o la mierda que se quieran echar al gaznate.
Y por favor.
Lárguense de aquí.







