Ratatouille & La balada del crítico amargado
28 julio 2007 | Cine | 18 Comentarios

Un crítico no es más que un creador fracasado.
Personalmente no estoy de acuerdo con esa afirmación.
A lo largo de mi vida he disfrutado como un cabrón de la pluma de Antonio Vergara, Carlos Boyero, Santiago Segurola, John Tones, Antonio Trashorras, Miguel Marías, Alfonso Navalón o el Gordo de Minessota.
También es cierto que me toca las pelotas la crítica facilona o peor, la crítica de “pose”.
Es decir, “esto” (alternativo, sesudo, ilegible, rebuscado) tiene que ser bueno por cojones, y “esto” (palomitas, mainstream, cartelera, plataformas, comedia romántica) tiene que ser malo por el mismo entrañable motivo.
No me jodas.
No es tan fácil.
Les dejo con un fragmento de “Ratatouille” (en concreto el monólogo final de Mr. Ego, feroz y amargado crítico gastronómico):
“La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos.
Arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio.
Prosperamos con las críticas negativas divertidas de escribir y leer.
Pero la triste verdad que debemos afrontar es que en el gran orden de las cosas cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica.”
Yo no sé si es mejor un chuletón mediocre que una excelente crítica.
Tampoco creo que sea más honesto.
Y si lo es, ¿qué mierdas importa?.
Quot homines, tot sententiae. La opinión es como el agujero del culo.
La idea de fondo es sencilla:
· Opinar es una puta mierda. Opinan los vagos, los periodistas, los taxistas, las amargadas y los bloggers. Gentuza, en pocas palabras.
· Mola hacer. Los valientes hacen. No opinan. ¿Que lo que hago es una basura?
Ey, no importa. Al menos me la he jugado, jodido juntaletras.
Mr. Ego es un personaje irónico. Es broma, ya lo sé. Anyway también era broma lo que le dijiste anoche a esa Princesa de Solmanía tras 4 mojitos.
Pero lo dijiste.
Las 8 mejores películas para parecer un experto en cine™
21 julio 2007 | Cine, Moda | 27 Comentarios
En primer lugar, un sincero agradecimiento a mi “Personal Bag Shopper”.
Así es, chicas, vosotras rebuscando en las segundas rebajas de Carolina Herrera y el arriba firmante con “Personal Bag Shopper”. Ces´t la vie.
Merci, Tskno.
En segundo lugar, Efímera me ha propuesto un meme:
8 cosas que seguramente no conoces de mí.
No suelo participar de estos lances por una sencilla cuestión de etiqueta: es muy aburrido hablar de uno mismo.
El problema es que Juanjo representa (para mí) algo así como el “Clos Mogador” de la blogsofera.
Una debilidad personal.
Así que recojo el guante pero con un leve retoque:

Las 8 mejores películas para parecer un experto en cine™
1. À bout de souffle. Godard.
Empecemos a lo grande. A puerta gayola. “Green Hill Zone” versión filmoteca pedante.
La Nouvelle vague reina en territorio alternativo. Tu lo sabes. Yo lo sé.
Además ellas adoran el rollito estoyconfundidasoytanraraaaaa de Jean Seberg.
2. El Intendente Sansho. Mizoguchi.
Kurosawa es excesivamente mainstream. Mizoguchi mola más.
Ni que te decir tiene que tú la ves en V.O. y sin subtítulos, si se tercia. La duda ofende.
Por si te preguntan, Old Boy es una puta mierda.
3. La Pasión de Juana de Arco. Dreyer.
Te viene de perlas para decir, como el que no quiere la cosa, que el borderline de Last Von Trier no es más que un Dreyer wannabe.
Ah. Y que Bjork está gorda.
4. El Espíritu de la colmena. Víctor Erice.
Un matiz patrio, diantres. Ancha es Castilla y todo eso.
Erice es raro de cojones y además tiene barba (un plus en esto de parecer raro, créanme).
De paso podrás patear el culo a Medem, algo que siempre sienta bien.
5. Ser o no ser. Ernst Lubitsch
Sé que es arriesgado, pero vamos a obviar a Woody Allen.
Que sí, que es un genio y todo eso, pero esto no es IMDB, recuerden.
Hoy queremos parecer, no ser.
6. Una historia verdadera. David Lynch.
Tampoco queremos que parezcas un invitado sexagenario en la mesa de Garci.
Lynch aportará el necesario toque progre. De salón, obviamente.
Además el prota se pegó un tiro nada más acabar la peli.
Mola, eh?
7. El viaje de Chihiro. Miyazaki.
Ey. También tienes un lado tierno y sensible.
¿Qué mas se le puede pedir a un gafapasta?
Además ganó el Oso de Oro en Berlín y el japo que la hizo es amigo de Gaiman. Muchos kudos.
8. El mito de Bourne. Greengrass.
Esta tiene tu truco, lo han adivinado.
Si te preguntan tus pelis favoritas y añades a la lista una comercial/inesperada/WTF!! harás un inteligente quiebro a tu interlocutor.
Seamos superficiales, vale.
Pero nunca previsibles, vive dios.
Coleccionamos recuerdos
14 julio 2007 | Cine, Razones | 7 Comentarios
“Soy mujer, lo que entiendo a medias lo sé entero,
y al alma no hay nada que la engañe”
Teresa, de Ray Loriga.

Teresa cree en algo.
Totalmente.
Sin fisuras.
Hasta el final.
No me importa si ese algo es Dios, José Tomás, Hockney, Clos Mogador o la persona con quien desayunas.
Siempre he admirado esa fe ciega.
Y la fe tiene nombre de mujer.
Ya sabéis por qué.
Coleccionamos recuerdos.
Es lo que hacemos todos, al fin y al cabo.
Porque dentro de 40 años, cuando no se te ponga dura ni viajes sin dinero sólo te quedará eso.
Y mierda, no querrás recordar dudas ni hipotecas ni domingos por la tarde.
Querrás recordar cómo te follabas a la vida sin compasión.
Querrás recordar las equivocaciones, la trinchera y la botella (otra vez) vacía.
Cruzarse es ponerse en el sitio dónde embisten los toros.
Cruzarse es poner las cartas, las pelotas y las dudas sobre la mesa.
Y para eso me temo que, como a Teresa, sólo nos sirve camino difícil.
Ad astra per aspera, m.
¿Qué coño quería Danny Zuko?
24 junio 2007 | Cine, Psicología | 34 Comentarios

Grease es una puta mierda.
Por mucho que Lucía Etxebarría la vista de icono generacional.
Y a pesar de que Alaska también lo haga.
Porque las cosas son así, queridas lectoras.
Lucía Etxebarría no mola. Alaska mola.
Así de fácil.
Pero bajo esa capa de película ñoña estilo Antena 3 despuésdecomerundomingoporlatardebasadaenhechosreales late una pulsión sociosentimental la hostia de interesante.
¿Danny Zuko prefería en el fondo a una golfa?
¿Acaso es verdadera la leyenda Preysler putaenlacamayseñoraenelsalón?
Durante eones, Rizzo (¿quién no ha conocido a una Rizzo?) ha lamentado su rol en este juego. Ellos quieren a Rizzo para echar un polvo un jueves por la noche, pero para ir el domingo por la tarde a Kinépolis prefieren a Sandy.
Triste. I know. Pero también es triste comprar “fondo de armario” en Blanco y no por eso deja de ser cierto.
Grease plantea, en su absurdo clímax, una vía intermedia: Sandy convertida en Rizzo. Grace Kelly con látigo y cuero. La futura madre de tus hijos, antes casta y dulce como una balada de Álex Ubago transformada, por obra y gracia de la laca y lasganasdetenernovio, en Jenna Jameson.
Opción 1: Danny quiere a Sandy con coletas
Travolta es un hombre. Y como tal, siente la presión de sus colegas.
Y, queridas lectoras, esa presión es infinita e insoportable. Nunca subestiméis el poder de esa presión.
Danny quiere a Sandy como es. Pizpireta, inocente, feliz y estrecha.
Opción 1: Danny quiere a Sandy dominatrix
Vale. Mola rescatar a una princesa y sentir que eres un poco Russell Crowe.
Mola sentir que el destino te ha elegido a tí, querido lector, para proteger a esa pija frágil e indefensa.
Pero joder, acaba siendo un coñazo.
Festivales de cine, Starlets y mojitos
11 junio 2007 | Cine | 10 Comentarios

Días de El Festival de Cine de Comedia de Peñíscola.
Estilo Boyero, you know.
Con menos prosa y más prejuicios, tienen ustedes razón.
Días de angulares, Gin Fizz, langostas y Chardonnay de Saint Veran.
Peñíscola es ese pueblo con mar (y bares abiertos) donde hace 50 años Berlanga dibujó en la arena lo que más tememos en esta España camisa blanca de nuestra esperanza: que somos lo que parecemos.
Recuerdo una conversación (real, si mis neuronas y el Xoriguer no me engañaron) entre un director de cine y una azafata. Genial. Berlanga en estado puro:
· Hola, me encantan tus películas.
· Sí, ¿en serio? Ya me había fijado en tí hace un rato.
· ¿Ah si? No me diga usted eso…
· Si, de hecho creo que puedes servir para un papel que tengo pensado.
· ¿En serio? La verdad es que me encantaría ser actriz…
· Dame tu teléfono, guapa.
“Todo cambia, nada permanece”. No tienes ni puta idea, Heráclito.
Viviste poco y mal y mordiste mucha almohada, me temo.
Se “mantenía alejado de la multitud”, decían de tí. Como un jodido gafapasta o un tertuliano de Garci. De los que hablan mucho y follan poco.
Me temo que te hicieron falta más barras de bar.
Más errores, resacas y amaneceres.
Más portazos. Más traiciones y mentiras. De esas que nos creemos los que pagamos la cuenta al salir.
Entonces sabrías que te equivocas.
Sabrías que el mecanismo que mueve a las personas es siempre el mismo.
Que esta mala obra de teatro ya la hemos representado. Miles de veces.
Albricias, cada día lo hacemos.
Sabrías que los tiempos no están cambiando.
Que Dylan acabó cantando para el Papa.
Que nadie escuchó la llamada y que, maldita sea, el último nunca terminó el primero.
¿Qué cojones quiere Rick Blaine?
07 junio 2007 | Cine, Psicología | 28 Comentarios

Sigamos con las grandes preguntas.
Las conclusiones sobre “¿A quien cojones quiere Scarlett O´Hara?” han sido escalofriantes: la mayoría de lectoras de este humilde blog piensan que en el fondo Scarlett es sólo una zorra egoísta.
Quid pro quo.
Casablanca nunca me pareció romántica.
No me jodan, no acaban juntos.
Y ni él se ahoga ni ella muere abandonada en una cueva esperando a que él regrese, así que no me vengan con monsergas ni con “siempre nos quedará París”. Pájaro viejo no entra en jaula.
Romanticismo es “Un tranvía llamado deseo” o “Eternal sunshine”, no esa mierda sobrevalorada.
Vale.
No es una mierda. Pero está sobrevalorada, pardiez. Como Serrat o “Mujeres al borde de un ataque de nervios”.
La puta nostalgia malinterpretada.
¿Por qué mierdas no acaban juntos?
Está claro que quien aquí tiene la sartén por el mango es Rick. Y no me vengan ahora con el rollo de:
· “No, no, gsus, de verdad, lo dejamos a medias. Es lo que los dos queríamos…”.
JA.
A otro perro con ese hueso.
Una pareja. Dos personas. Uno está jodido y el otro va cómodamente sentado en el carro, disfrutando de las vistas y viendo como tu partenaire se estrella contra el burladero. Una y otra vez. A veces te sabe mal y todo. Pobrecito, cuánto me quiere.
Sopesemos las opciones:
Opción 1: Rick es un pedazo de cabrón
No cuela el rollo héroe a estas alturas, Boggie.
Rick ya tiene lo que quería. Se la cepilló bien en París. Bebieron Petrus y contaron gatos en los tejados.
Pero no es suficiente.
Quieres saber que, cuando se folle a Lazso los sábados por la tarde, se acuerda de tí y de por qué aúllan los gatos.
No quieres a Ilsa.
Quieres saber que, si quisieras, podrías tenerla.
Opcion 2: Rick la quiere
El amor es sacrificio.
Rick la deja ir porque la quiere y porque, maldita sea, es lo correcto.
Es un perdedor pero aún guarda ese pequeño rincón.
Como Andrés Faulques o Corto Maltesse o el viejo duque. Un hombre de otra época.
Un héroe solitario.
De los que creían en revoluciones y mujeres sinceras.
Acabado, viejo y aburrido pero con valores, cojones. Aquí lucho, aquí muero.
Ya saben, la vieja escuela:
De mi casilla, querida, no me va a mover ni mi puta madre.
Hagan juego.







