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Me gustan las historias de perdedores.
Esas que saben a Bourbon. A piel ajada y madera.
Esas que imaginamos cargadas de humo y remordimientos. A otra muesca en el revólver. La última.
Me gustan porque una vez jugaron a ganar. Pero perdieron.

Ellos, al menos, jugaron.

Todo es ahora.
Perdieron. Y ya sólo queda el pasado.
Y vivir en el pasado no es una opción para quien vive aquí. Ahora.
Y pide otra carta y dobla la apuesta. Y paga otra ronda. Otra pregunta. Otra mentira, otra disculpa y otra cuenta pendiente porque, maldita sea, a la vida hay que follársela sin compasión“.

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1 · Leaving las Vegas.
Olviden “Descalzos por el parque” o “Pretty Woman“.
Esta es LA historia de amor. De la pérdida y de no tener ningún motivo para seguir. Quizás sólo escucharte. De saber que estar enamorado no es abandonar tu casa sino volver a ella.
Me preguntan infinidad de veces por mujeres recomendables.
Aquí tienen una.
Sera.
Sera lo ha perdido todo. Y no quiere jugar. Ni encontrarse. Ni buscar respuestas ni inventar preguntas. No quiere llorar ni vivir otras vidas.
Sólo la suya.

atlantic_city
2 · Atlantic City.
La obra maestra de Louis Malle y el Principe di Salina.
No conozco una película que retrate mejor la soledad.
No sé cuantas veces he visto a Lou Pascal andar por la playa. Aguantando el tipo. Mirando de frente. Sin esperanzas ni ases en la manga ni vacaciones en París.
Sólo dignidad.

buscavidas
3 · El buscavidas.
Eddie Felson, ese virtuoso del billar que no sabe beber, ese genio arrogante que tendrá que sufrir el templado e implacable machaqueo del Gordo de Minnesota, el suicidio de esa borracha coja que intenta convencerle de que un artista jamás es un perdedor, la necesidad de la redención para sobrevivir en el infierno. Y a partir de ese momento sublime, entre humo, resaca, tormento, peligro, desolación, Newman encarna la dignidad.
“Dime Bert: ¿Cómo puedo perder? Ya sé lo que es tener carácter”
.
Para qué decir más, si Boyero ya lo dice todo.

deseo
4 · Un tranvía llamado deseo.
Esta lista sin Tenesse Williams no tendría una mierda de sentido.
Leer al marica sureño es enfrentarse con una parte de nosotros mismo que no es cómoda ni complaciente.
Tennessee Williams murió a los 71 años, solo, en una habitación de hotel, al atragantarse con la tapa de un bote de pastillas.
Pero antes dejó un legado de dolor, deseo, vida y alcohol.
Sin embargo, hoy no hablaremos de Stanley Kowalsky.
Hoy resuena la voz mustia de Blanche DuBois.
De los sueños que ya no serán.

una historia verdadera
5 · Una historia verdadera.
Richard Farnsworth se suicidó hace ocho años pegándose un tiro en su rancho de Nuevo México con una escopeta de caza.
Meses después ganó el Oscar.
Nadie mejor que Lynch ha retratado la belleza de lo imperfecto, las esquinas dobladas, la obsesión y esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar
.
Sin embargo, aquí no hay casinos. No hay dry martinis ni anillos de compromiso en casas de apuestas.
Quizás sea buena idea acabar aquí.
Con Richard Farnsworth. Un perdedor que cruza en su tractor el país en un viaje para recuperar a su hermano y tal vez a sí mismo.
Un viaje de redención y verdad en el que descubre que, al final del camino, quizás ha ganado la partida.

alfie
No me toquen las narices.
Ya sé que Alfie es Michael Caine.
Sé que hacer una versión de lo mismo es una sandez y también sé que todo lo que no suma, resta.
Lo digo por ese lector ávido de sangre hedonista que ya le ha dado al botón de “Nuevo mail” para ciscarse en mis muertos.
Querido lector, en serio, no pierda su tiempo. Tome usted el sol o invite a Gin Tonic a una Géminis o riegue las plantas pero no me toque las pelotas.

Bien, sigamos
.
Alfie mola, pese a todo.
Joder, Sienna Miller, Marisa Tomei, una Vespa, Mick Jagger y cientos de bufandas. ¿Qué más quieren?
Vale, le faltan muchas cosas. Ironía, charm, mala leche, honestidad, actitud.
Sí. Especialmente actitud.
Un episodio de Sexo en Nueva York en el que Carrie tiene rabo y foulard. Alfie en el fondo no quiere ser Alfie. El amor triunfa, el cabrón insensible tiene buen corazón (sí, puedes cambiarlo) y demás cháchara pastelona metida con calzador para que tu novia salga feliz del cine.
Ella te ha arrastrado, al fin y al cabo.
Qué pena.

No obstante, plantea una situación interesante.
¿Qué mujer elegir?
Sopesemos las opciones:

Opción 1: Alfie quiere a Sienna Miller.
Alfie quiere divertirse.
Sienna es despreocupada. Es inocente, cachonda, desordenada, vital. Es una niña y una puta.
Además, demonios, ¿cómo no querer a Sienna Miller vestida con camisa de hombre?
Que no sabe cocinar y es un puto desastre. Vale. ¿Y?
Bendita comida para llevar.

Un secreto, queridas lectoras.
Siempre. Siempre recordamos el momento exacto en el que dejamos de estar enamorados de alguien.
No es un proceso ni un goteo ni gaitas. Siempre es un puto momento. Pasa algo. Y lo sabes. Clic.
Qué bien refleja la peli ese momento.

Opción 2: Alfie quiere a Marisa Tomei.
A lo largo de estos años de duro y sacrificado aprendizaje hedonista he conocido pocos maestros.
Me refiero a hedonistas ajados, cincuentones de pelo blanco e impecable camisa blanca. Soldados que no doblaron rodilla ante el polvo asegurado y el sofá con chaise longue.
Todos dicen lo mismo.
· g, Tomei.
· Ya, pero es que la rubia es más divertida.
· No hagas como yo. Por culpa de la divertida perdí hace veinte años a la mujer de mi vida. Se terminó casando con un notario sensible que se parecía a Sting y mírame ahora. Hasta las narices de tetas operadas y desayunos incómodos.
· Qué pena me das. Talskdlakls!! asñodfk.

La Tomei es la madre novia perfecta. Cariñosa, amable, dulce. Un hombro en el que llorar y lasaña caliente en el horno.
¿Chispa, dices?
No se trata de chispa, cariño.
Se trata de comerse este marrón a medias.

Opción 3: Alfie quiere a Susan Sarandon.
Ni Ying ni Yang ni pollas.
Alfie quiere a la cuarentona cachonda porque es como él.
No hace preguntas. Es inteligente. La partida, esta vez, está igualada. Los dos saben a lo que juegan y Alfie no tiene que andarse con máscaras ni excusas.
Es curioso. Mirad a vuestro alrededor. Casi nunca está igualada la partida.
Por eso sois un coñazo las tías inteligentes.
Lo transformáis todo en una puta competición y todo termina siendo agotador.
Qué manía, con ganar.

Opción 4: Alfie quiere a Alfie.
Como todos.

kim_novak
“El problema del s.XXI es que no torturamos lo suficiente a las mujeres”.
No lo digo yo.
Dios me libre, pardiez.
Lo dice el gordito.
El genio retorcido que veneran miles de alternativas gafapastas en todo el mundo, libro de Truffaut en mano y arqueo de media ceja cuando le hablas de tu pasión por Depredador. Zorras.
· ¿Depredador?
· Ajá.
· ¿La del extraterrestre feo?
· Sí. Un extraterrestre feo llega a la tierra con ganas de jarana pero se topa con un grupo de guerrilleros liderados por Schwarzenegger. El extraterrestre feo comete el error de tocarle los cojones a Schwarzy. Schwarzy le da una somanta palos. Pero antes pega un grito de la hostia subido a un árbol y construye un arco de flechas explosivas con ramas y hojas. Got it.
· No sé. Me parecen un poco planos los personajes.
· añlda’0erwq zorraasad

Vértigo es una obra maestra.
Sin la menor sombra de duda o temblor del polígrafo.
Y tiene esa cualidad que tienen las cosas y las personas que merecen la pena:
Cada vez que la ves descubres algo nuevo.
Así que nunca te cansa y puedes cagarte en los planes de pensiones, Canal Satélite, el home cinema con THX 7.1 y todas esas cosas que hacen tu vida soportable cuando olvidas la sensación de descubrir algo nuevo.
Esa por la que estamos aquí.

Hitchcock no es Medem ni Almodóvar ni maldita la falta que hace.
No pretende demostrar en cada plano que conoce el universo femenino mejor que nadie.
No pretende decirnos que no todos los hombres son iguales y que ey, chicas, he tomado buena nota de vuestros sueños y frustraciones.
“Hay esperanza.”
Que te jodan, Medem.

Para Hitchcock la mujer es un misterio.
Y así nos la muestra.
Complicados puzzles, muñecas rusas de mirada perdida y bolso cerrado, habitaciones llenas de puertas que no llevan a ningún sitio. O a todos. O vete tú a saber.
Son mujeres.

Hitchcock se la juega (y hace que nos la juguemos en su cine) porque nos hace entrar en esas habitaciones sin cartas escondidas en la manga ni monsergas con mensaje.
Y que le follen al home cinema.

tristana
Tristana. Puerta o soga.
Tristana es la historia una muchacha joven e inocente engañada por el maduro galán Don Lope.
Un Don Juan acabado.
También es la historia de amor con Horacio, un artista con el que ella huye de Don Lope.
Él representa el contrario de Don Lope.
Él respeta a Tristana.

Luego la cosa se lía, claro.
Y hay un momento único. Una secuencia. Una jodida frase que marcó mi ingenua mente adolescente para siempre.

Tristana enferma y suplica volver a casa de Don Lope.
Teme morir. Y busca cobijo en la figura paterna que tanto la humilló.
Semanas después, ya aburrida curada, se enfada con Horacio por haber accedido a su ruego:

· Si me hubieras querido, no me habrías traído a esta casa.
· No te traje yo. Tú te empeñaste. Creías que te morías.
· Pero estoy viva.
· Esto es el colmo, qué injusta eres!
· Puede ser, pero Don Lope no me hubiese dejado entrar en la casa de otro hombre.

Repito. Aire o gaznate.
El conflicto de Tristana es el conflicto de todo aquel que respira, folla y piensa.
¿Libertad o celda con sábanas de seda?
El deseo es siempre esclavitud.

Recuerdo una escena de Espartaco.
La segunda mejor escena de amor de todos los tiempos, por cierto.
Huyen Espartaco y Varinia, tras toda una vida de esclavitud y jodienda.
Huyen buscando la libertad como Chillida buscaba la luz o Lynch las esquinas dobladas.
Y Espartaco, mirando a los ojos de gata de Jean Simmons, le pregunta:
· “¿Qué es lo que más deseas en el mundo, ahora que eres libre?”.
· “Ser tu esclava”.

Buñuel era contradicción.
Rudo, sensible, voraz, libertario, machista, genio y necio.
Y contradicción es la mujer en Buñuel.

Y maldita sea, ¿no lo son todas?

djarleiing
El tiempo es un pedazo de cabrón.
Nos regala maletas, recuerdos, obituarios y chinchetas en el mapa.
Nos regala cargas, momentos, cicatrices y calmantes sin receta.
Y un día, cuando todo pesa lo suficiente como para no tener pelotas de mirar atrás, te regala la certeza de que nada de eso sirve.
Te regala la duda y la convicción de que no eres nada de eso.
Menudo hijo de puta.

“Viajo para descubrir al otro”.
Colin Thubron, gentleman y escritor de viajes, te jode sin vaselina.
Casi sin querer.
Que es, por otra parte, como más jode.
- “Mi peor miedo en un viaje es que no pase nada, no experimentar nada”.
Recojo el quite.
Un viaje en el que no pasa nada no merece la pena.
Tampoco lo merece, si cabe aún menos, una persona, un libro o un puto blog en el que no pase nada.
Y si lo piensas, probablemente estás rodeada de personas con las que “no pasa nada”.
Quizás aquellas maletas están llenas de eso.
De nada.

Djarleiing, magulladuras y Peter Sarsted.
Les prometo que iba a hablar de “Viaje a Djarleiing”.
Pero para qué mierdas hacerlo.
Si Kiko Amat lo hace infinitamente mejor.

gladiator
Me he dado cuenta de una cosa.
Los hombres tenemos un concepto de romanticismo ligeramente diferente al vuestro, queridas lectoras.
Para nosotros es romántico Conan el Bárbaro declamando “Crom, concédeme pues una petición, concédeme la venganza. Y si no me escuchas…!vete al infierno!” o Roy Batty muriendo bajo la lluvia o Rocky regalándole a Adrian dos tortugas. Gancho y Directo.
O mejor.
Rob grabando para Laura una cinta recopilatoria. Un recopilatorio para decirle lo que no hace falta decirle ni tiene cojones para decirle.
Porque eso sólo lo dicen los maricas y los estudiantes de derecho.

Sigamos con las grandes preguntas.
Gladiator es una comedia romántica en toda regla.
Vale. Comedia no. Pero es romántica hasta las cachas, no me jodan.
Campos de trigo y cadenas. Hans Zimmer. Venganza. Fuerza y honor. “A mi señal, ira y fuego!“.
Diosss. Pelos como escarpias.
Sin embargo, nunca tuve muy claro de que pie cojea Maximus.

Sopesemos las opciones:

Opción 1: Maximus quiere a su mujer

Aquella que vivía plácidamente en Hispania cuidando su ganado y su retoño.
Maximus está hasta las pelotas de apalear Vikingos y comer carne cruda.
Maximus también está hasta las pelotas de la zorra de su ex.
Que le quería mucho y todo ese rollo de sí pero no pero luego a quien le pongo el culo es a un senador forrado de pasta.
Pero ey, Maximus, te echo mucho de menos.

Opción 2: Maximus quiere a la hija de Marco Aurelio

Está claro.
Las circunstancias los separaron. Ella era joven y él orgulloso.
Así que acabaron como siempre acaba una princesa borde con un gladiador tozudo.
Jodidos ambos.
En el fondo se siguen queriendo.
En el fondo ella le esperará siempre.
Además, qué demonios, está buenísima.

Opción 3: Maximus es un hombre
Con mayúsculas, I mean.
Así que realmente se la suda.
Lo que realmente quiere es una cabaña, cerveza y un buen pedazo de buey poco hecho en la mesa.
A quien se cepille después le importa un carajo.
Morena. Bien. Rubia. Bien
Romana. Bien.
Esclava. Bien.
Reina. Bien.
Gorda. No.

Hagan juego.

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