Cruzarse es vivir
20 mayo 2008 | Arte | 23 Comentarios

Cruzarse es ponerse en el sitio donde embisten los toros.
Cruzarse es citar al toro hacia el pitón contrario al lugar por el que pretende realizar la suerte.
Cruzarse es mandar. Y también jugártela. Porque si te cruzas, el toro embiste.
Con el tiempo he aprendido que torear no es dar muletazos.
Torear, como vivir, es saber colocarse.
“En la forma de citar está la verdad o la mentira“.
Son palabras del maestro Alfonso Navalón.
“Si te colocas bien mandas en el toro y rematas bien el pase para quedarte otra vez colocado. Si te colocas mal, el que manda es el toro y al terminar el pase quedas descolocado“.
Lo difícil es saber dónde estas.
Lo difícil es defender tu casilla. Mirar de frente. Quedarte quieto.
Moverse es fácil.
El lenguaje del Cossío, muchas veces, esconde más verdad que ninguna promesa o testamento.
Les dejo con este memorable artículo de Lucía Dominguín:
La suerte de parir.
“Según el Cossío, la lidia es el conjunto de suertes que se practican con el toro desde que se le da suelta del toril hasta que se arrastra. No he consultado el diccionario, pero normalmente se asocia la suerte a ese trance, donde el azar se vuelve positivo.
En tauromaquia la acepción de la palabra tiene otro significado; es un lance y, durante el desarrollo del mismo, el torero pretende cubrir el mayor tramo posible, con técnica y preparación, dejando lo mínimo al azar.
Yo pertenezco a una saga taurina y en casa siempre me llamaron La Dominguina. Los toreros de mi familia dominaron distintas suertes, como la de banderillas (Pepe) o la de matar (Domingo), y mi padre, todas ellas.
Dicen los entendidos que practicaba la lidia total o completa. Cada una de estas suertes evoca para mí algún pasaje de la vida en esa gran metáfora que supone el arte de torear.
Contaré un pequeño secreto. Cada uno de mis cuatro hijos llegaron a esta vida en distintos puntos del mundo, pero rodeados por el mismo paisaje: mis piernas vestidas con las medias de torear de mi padre. Siempre elegí la misma indumentaria para este momento trascendente: la suerte de parir.
Dicen que entrar a matar es la suerte suprema porque es el momento en el que el torero le pierde la cara al toro. La suerte suprema para una mujer es parir porque es cuando le da cara a la vida“.
Ser Morante
26 enero 2008 | Arte | 44 Comentarios

Morante de la Puebla es matador de toros.
Fuma puros en el paseíllo.
Pinta, boxea, pasea con chistera y cría gallos de pelea. Tiene un bar y sirve copas.
Caza patos sin escopeta.
Morante lo ha pasado mal.
Ha sufrido depresiones. Miedos, pesadillas y angustias.
Un año de retiro y sesiones de electroshock en Miami.
Morante estaba mal porque no se encontraba. Porque estaba perdío y porque demonios, planta su alma y sus cojones delante de un bicho de 600 kilos.
Difícil faena, maestro.
La de saber quién eres.
Reivindicar a Morante es hacerlo con una parte de nosotros mismos.
Esa que olvidamos por culpa de las hipotecas, los domingos por la tarde y la anestesia de sofá, tele de plasma y misionero.
Es fácil ser otra persona.
Es fácil presidir la mesa, esconder un as en la manga o recitar discursos ajenos.
Lo difícil es romper la baraja y mirar de frente.
Que es mirar hacia dentro.
Lo difícil es ser el otro.
Ser tú mismo.
Ser Morante.
Juan Mari Arzak · Una historia de honestidad y cinismo
07 septiembre 2007 | Arte, Gastronomía | 18 Comentarios

Es difícil hablar de amor.
Es más fácil hablar de princesas.
Hablar de mentiras, de aromas o mediocridad.
No creo que la rutina sea la hermana pequeña, fea y gorda del amor.
Es el cinismo.
Pero mola subirse encima de la mesa y gritar “¡Oh, capitán, mi capitán!”.
Mola soltar el rollo beatnik. Mola sentir el viento en la cara y ciscarte en las hipotecas y en los putos domingos por la tarde.
“Sólo las apariencias son fértiles” escribe Robert Smithson.
Menudo capullo.
Juan Mari Arzak y la honestidad.
El amor no tiene nada que ver con el cuero. Ni con los portazos ni con La Maison Bollinger.
Sino con la honestidad.
No hay objetivo más alto que la honestidad.
Sé que suena peor que tus tacones y que el sonido de tu propia voz. Ese que tanto te gusta.
Pero maldita sea, no estamos aquí para que suene bien.
Cada rincón de Arzak respira verdad.
Cada aroma, cada matiz de cada plato:
· Melón relleno de queso.
· Caldito de alubia blanca con manzana.
· Arroz crujiente con mousse de hongos.
· Raíz de loto con arraitxki.
· Rabanito con pesacado marinado.
· Higos asados con aceites de foie. *
· Cigalitas tibias al corte inyectadas de maíz.
· Aceite de oliva blanco y bogavante.
· Del huevo a la gallina.
· Mendreska de Bonito en hoguera de escamas y cebolla. *
· Txipirones sellados.
· Pichón bien azulón.
· Cordero con té verde ahumado. *
· Sopa y chocolate “entre viñedos”.
· Chocolate con esmeraldas y minerales.
· Huevo de queso y sidra.
· Piña asada pomposa.
4 horas de honestidad, amor y jardines imposibles. Los únicos que merecen la pena.
Decía Lorca que todas las cartas de amor son necesariamente estúpidas.
Bien. Aquí tienes la mía.
Gracias Arzak.
Ferran Adriá y el culo de Duchamp
22 agosto 2007 | Arte, Gastronomía | 23 Comentarios

Es divertido hablar de gastronomía.
¿Quieren bronca en el debate de la sobremesa?
Claro que la quieren.
Olvídense entonces de la autodeterminación de Navarra, de los toros, de si Keira Knightley es anoréxica, del aburrido cine de Kiarostami o de medir hasta donde pueden caer de bajo U2.
Nouvelle cuisine. Pura carnaza, oigan.
Esta historia comienza una mañana cualquiera, desayunando un capuccino cualquiera y leyendo la siguiente perla en labios Vivianne Loría, editora de la sesuda revista de arte Lápiz:
- “Adriá puede saber mucho de cocina, pero arte bien poco”
Cáspitas.
¿Será posible que hasta ahora haya estado cegado por mi amor a los fogones y me la hayan metido doblada? (artísticamente doblada, quiero decir)
Vale que quizás lo que ha hecho Ferrán Adriá en Documenta 12 de Kassel (como Arco pero en tierras bárbaras) no era lo que esperábamos.
Pero de ahí a que el «mejor cocinero del mundo» sea un mercachifles hay un largo camino, señora.
- “¿Existe un arte culinario ? Quizás“
Quizás, escribe orgullosa la altiva señorita Loría.
Quizás tengas razón, maldita sea.
Quizás ni Adriá, ni David Bowie ni Hideo Kojima tengan derecho a una puta línea en tu influyente revista de arte.
O quizás te equivocas tú, porque quizás hace 45 años una estrecha señorita como tú llevaba corsé y gafas de pasta puntiguadas y se cagaba en esa cosa que le puso un puto gabacho en su sala de exposiciones:
- ¿Un water en mi exposición?. Ese Duchamp sabrá mucho de atizarse opio, pero de arte, poco. Putos hippies*.
¿Conclusión?:
- “Al buen sordo, pedo gordo”
Centauros del desierto y “El Poblet” de Quique Dacosta
09 julio 2007 | Arte, Gastronomía | 21 Comentarios

Queremos ser originales.
Ni ricos, ni honestos, ni siquiera felices.
Originales.
Especiales.
Curioso anhelo, el de esta generación de mediocres y bocazas.
El cielo es azul, el agua moja, las mujeres tienen secretos.
El Poblet de Quique Dacosta es el mejor restaurante de la Comunidad Valenciana.
Y sin embargo es fácil escuchar en foros gastronómicos de postín y falso boato más criticas y “peros” de lo que cabría esperar en semejante ruedo.
Excesivo artificio. Servicio estirado. Precio inmoral. Bla. Bla. Bla.
¿Tanto cuesta aceptar lo evidente?
Menú Universo local.
17 platos.
4 horas de alquimia y belleza.
Tengo que destacar 3:
· Cubalibre de Foie gras, aroma de piel de limón y brotes de rúcula.
· “El Bosque animado”. La sugestión es una herramienta y una forma de interpretar la cocina. “El Bosque animado” representa los aromas, las texturas, los productos, que podemos encontrar en un paseo por uno de nuestros bosques.
· Arroz Senia meloso, en un fondo de Anguilas ahumadas, con perlas de frutos rojos y flores de romero silvestres del Montgó.
Si Gaiman cocinara supongo que haría algo así.
Primum vivere, post philosophere.
Centauros del desierto es perfecta. Incluso en sus imperfecciones.
Y sin embargo nunca la elegirías como “tu” película.
Demasiado evidente.
Demasiado poco original.
Hay que ser muy necio y estar muy mal follado para poner pegas a lo que no las tiene.
Por el mero hecho de joder. De ser querer ser original aunque sea por la ridícula vía de la negación.
No me jodas.
Es como decir que “sí, vale, Marlon Brando actúa bien pero a veces es un pelín exagerado”.
Cuánto daño nos hace, el escepticismo.
Honestidad
01 julio 2007 | Arte | 16 Comentarios

“Si eres un capullo, haces fotos capullas.
Nuestras imágenes son un reflejo de lo que somos.
…
El mundo es nuestra tela. ¡Hay que esforzarse por sacar imágenes honradas!… es la única estética posible.
Para conseguir imágenes honradas hay que ser honrado consigo mismo.”
Los combates cotidianos. Cap. 2. Esas pequeñas cosas.
Manu Larcenet.
Supongo que se puede aplicar a todo. No importa si haces fotos, escribes artículos, creas código, cultivas viñedos o diseñas tipografías.
No hay objetivo más alto que la honestidad.
Pero cuesta, joder.
Cuesta.







