Nada Importa en: TwitterFriendFeedFacebook

Gwyneth Paltrow
Estamos jodidos.
Miren que lo intento.
Respiro hondo, relajo mi séptimo Chakra y me dispongo a leer el último informe de Trendwachting.
Pero nada, oigan.
Es leer tres lineas de estos putos listillos tulipanes y sólo imagino fustas, violencia, Call of Duty 4 y la impaciente repartiendo jarana a hippies barbudos.

La cultura del amor. Manda cojones.
Siéntense.
Supongo que estos Transumers, cuando hablan de amor, hablan de cielos azules.
Hablan de comercio justo, Coldplay, barritas de incienso y el puto cambio climático.
Colega, no te decimos que no gastes.
No somos unos putos comeflores ingenuos. No. No . No.
Sólo te decimos que compres cosas que molan.
Que compres amor.
Ya saben un Ipod Red. Bodyshop. Caffè Mocca.
En resumen, cualquier mierda que alivie nuestra conciencia.
Además de nuestro bolsillo, claro.

Qué cojones tendrá que ver eso con el amor.

SUBE:
· Mesa, mantel y plato. El minimalismo está más muerto que la muerte.
Jódete John Pawson.

· Sonreír.
La pose de entierro y rictus en el ojete molará en NEO2 y Vanidad.
Pero ni tú eres Bimba ni yo muerdo almohada. Así que ya imaginas donde puedes hincarte la mala hostia, querida.

BAJA:
· Los paradores.
Ya saben, fin de semana en casita rural porque ey, la playa es para garrulos y cajeras de Opencor.
Colega, puedes ir olvidándote del rollo de las velitas, la chimenea y la manta.
Huele.

· El té. El cuento de la tetera, los putos vasitos de colores y la jaima de Ikea como que no.
Deja ya el rollo Palestina.
Aburre.

Finito.
Salud y buen vino.

cope_De_coeur
Coup de Coeur es una expresión utilizada por algunos apasionados al vino para definir ese excepcional momento en el que un caldo te roba el corazón.
En palabras de mi sensei Enópata:

“Esa emoción que te hace saltar los fusibles, que te impide racionalizar lo
que estas degustando.
Sólo sientes.
El cerebro se desconecta, es asaltado por los sentidos, como
si fuera un golpe de estado sensorial.
Donde ellos toman el mando, nos ponen la carne de gallina, se nos erizan los vellos de la columna.
Y el cogote parece el de un pastor alemán a punto de saltar sobre una presa.
Lagrimeamos y todo parece más bello a nuestro alrededor.
Lo bueno del vino, de los vinos, es que al volver a catar el vino que te ha
producido esa intensa emoción,
vuelves a reproducir fielmente las sensaciones que te provocaron el primer
Coup de Coeur.
Cuando esto sucede, ya eres enópata para siempre,
Es como un enorme orgasmo,
Que ya te hace adicto al sexo de por vida.”

Mi primer Coup de Coure fue Marc Sorrel.
Hermitage. Ródano norte.
Culpable, quién si no,
la mujer que más he querido.

Mi ultimo Coup de Coeur en cómic Los Combates Cotidianos.
Película. Million Dolar Baby.
Mesa. Can Fabes.
Momento. No es asunto vuestro.

Quizás sea una buena medida.
Una escala para juzgar cada momento de tu vida.
¿Cuánto hace que no sientes algo así?
¿Cuánto hace que no te corres hasta la extenuación y tienes esa sensación de que lo que estás haciendo se te quedará grabado para siempre?

Qué demonios.
Es la única medida.

kim_novak
“El problema del s.XXI es que no torturamos lo suficiente a las mujeres”.
No lo digo yo.
Dios me libre, pardiez.
Lo dice el gordito.
El genio retorcido que veneran miles de alternativas gafapastas en todo el mundo, libro de Truffaut en mano y arqueo de media ceja cuando le hablas de tu pasión por Depredador. Zorras.
· ¿Depredador?
· Ajá.
· ¿La del extraterrestre feo?
· Sí. Un extraterrestre feo llega a la tierra con ganas de jarana pero se topa con un grupo de guerrilleros liderados por Schwarzenegger. El extraterrestre feo comete el error de tocarle los cojones a Schwarzy. Schwarzy le da una somanta palos. Pero antes pega un grito de la hostia subido a un árbol y construye un arco de flechas explosivas con ramas y hojas. Got it.
· No sé. Me parecen un poco planos los personajes.
· añlda’0erwq zorraasad

Vértigo es una obra maestra.
Sin la menor sombra de duda o temblor del polígrafo.
Y tiene esa cualidad que tienen las cosas y las personas que merecen la pena:
Cada vez que la ves descubres algo nuevo.
Así que nunca te cansa y puedes cagarte en los planes de pensiones, Canal Satélite, el home cinema con THX 7.1 y todas esas cosas que hacen tu vida soportable cuando olvidas la sensación de descubrir algo nuevo.
Esa por la que estamos aquí.

Hitchcock no es Medem ni Almodóvar ni maldita la falta que hace.
No pretende demostrar en cada plano que conoce el universo femenino mejor que nadie.
No pretende decirnos que no todos los hombres son iguales y que ey, chicas, he tomado buena nota de vuestros sueños y frustraciones.
“Hay esperanza.”
Que te jodan, Medem.

Para Hitchcock la mujer es un misterio.
Y así nos la muestra.
Complicados puzzles, muñecas rusas de mirada perdida y bolso cerrado, habitaciones llenas de puertas que no llevan a ningún sitio. O a todos. O vete tú a saber.
Son mujeres.

Hitchcock se la juega (y hace que nos la juguemos en su cine) porque nos hace entrar en esas habitaciones sin cartas escondidas en la manga ni monsergas con mensaje.
Y que le follen al home cinema.

vinos

In vino veritas. O por qué tocar mola.
Esto se acaba.

Queridos lectores, ustedes mejor de yo saben que la cavidad bucal está dotada de gran sensibilidad.
Todo es por culpa de la sexóloga cuarentona malfollada de turno de GQ, Elle, Cosmopolitan o cualquier mierda del estilo.
. La que os tiene comida la cabeza con el tralarí de los putos preliminares y lo poco que importa vuestro rabo.
· “Ey chicos, el sexo no se acaba en el pene. También está en los aromas, en el incienso o en las yemas de los dedos del pie.”
Ja.

El sentido del tacto en la cata nos ayuda a percibir sensaciones táctiles y térmicas.
· Sensaciones táctiles como la astringencia, que se reconoce como una impresión de sequedad y rugosidad (suela de zapato, you know) producida por los taninos del vino.
La astringencia es habitual síntoma de juventud y va moderándose con la crianza.
Como la vida misma.

· Las sensaciones térmicas son provocadas por el alcohol.
Según los grados de alcohol y la temperatura a la que este el vino se percibirá más cálido e incluso ardiente.
Los vinos suaves poseen menos grados de alcohol (12º) que, por ejemplo, un Priorato intenso y estructurado (14-15º).
Traducción, para maricas e informáticos:
Chica cosmo= vino suave.

Sólo hay dos clases de personas.
Las que escuchan y las que no.

Déjense de categorizaciones, grises, estadísticas, encuestas de opinión y pollas en vinagre.
Los que escuchan.
Y los que no.

Piensen si no en sus amigos o en las jamelgas que se han cepillado.
¿Lo captan?

Catar un vino es escucharlo.
Todo lo demás son gaitas.
En todo lo demás entra el Club del Gourmet, la pose engolada, Verema o cualquier subnormal de copa alzada y servilleta en mano.
Si no saben escuchar mejor dedíquense a taladrarle el oído al amigo especial de turno o terminar el curso de cata por correo o a beber cerveza o Ron Negrita o la mierda que se quieran echar al gaznate.
Y por favor.
Lárguense de aquí.

tristana
Tristana. Puerta o soga.
Tristana es la historia una muchacha joven e inocente engañada por el maduro galán Don Lope.
Un Don Juan acabado.
También es la historia de amor con Horacio, un artista con el que ella huye de Don Lope.
Él representa el contrario de Don Lope.
Él respeta a Tristana.

Luego la cosa se lía, claro.
Y hay un momento único. Una secuencia. Una jodida frase que marcó mi ingenua mente adolescente para siempre.

Tristana enferma y suplica volver a casa de Don Lope.
Teme morir. Y busca cobijo en la figura paterna que tanto la humilló.
Semanas después, ya aburrida curada, se enfada con Horacio por haber accedido a su ruego:

· Si me hubieras querido, no me habrías traído a esta casa.
· No te traje yo. Tú te empeñaste. Creías que te morías.
· Pero estoy viva.
· Esto es el colmo, qué injusta eres!
· Puede ser, pero Don Lope no me hubiese dejado entrar en la casa de otro hombre.

Repito. Aire o gaznate.
El conflicto de Tristana es el conflicto de todo aquel que respira, folla y piensa.
¿Libertad o celda con sábanas de seda?
El deseo es siempre esclavitud.

Recuerdo una escena de Espartaco.
La segunda mejor escena de amor de todos los tiempos, por cierto.
Huyen Espartaco y Varinia, tras toda una vida de esclavitud y jodienda.
Huyen buscando la libertad como Chillida buscaba la luz o Lynch las esquinas dobladas.
Y Espartaco, mirando a los ojos de gata de Jean Simmons, le pregunta:
· “¿Qué es lo que más deseas en el mundo, ahora que eres libre?”.
· “Ser tu esclava”.

Buñuel era contradicción.
Rudo, sensible, voraz, libertario, machista, genio y necio.
Y contradicción es la mujer en Buñuel.

Y maldita sea, ¿no lo son todas?

rara
Vaya mierda de generación.
Ésta, digo, con la que nos ha tocado bregar.
Creo que el adjetivo que más escucho cuando cometo el error de preguntar por la protagonista de turno es:
· “Es rara”.
· ¿Rara?
· Sí, g, es rara de cojones. Le gusta Inland Empire y colecciona vinilos de Bowie cuando era trucha y sabe quién es John Constantine.
· mmmmm como tú, vamos.
· Sí, pero es diferente.
· ¿Por qué?
· Es una chica.
· ñlasdiaopwe rsdfksña!!!

Traducción. Mola parecer raro.
Mola David Lynch, el gesto torcido o la respuesta afilada.
Mola la pose, los aburridos secretos inconfesables y las cajas cerradas.
Las putas cajas cerradas.

¿Simpática y amable? bah no mola.
¿Arisca como su puta madre? mola.
¿Leal y alegre? no mola.
¿Una zorra incoherente e inestable? mola.

¿Qué cojones nos pasa?

Hay gente pa tó. Capote y hembra.*
“Hay gente pa tó” es una frase categórica atribuida al gran maestro y califa del toreo cordobés Rafael “El Gallo”.
Cuenta la historia del toreo que después de una gran corrida en Madrid, era corriente que los diestros ofrecieran una fiesta en el hotel a amigos, periodistas y gente relacionada con las artes y la cultura en general.

Pues bien, en una de esas celebraciones le presentaron a nuestro afamado matador a Don José Ortega y Gasset, y se lo presentaron como “filósofo“, a lo que el maestro inquirió sorprendido:
· ¿Filósofo? ¿y eso qué es?
De inmediato le explicaron que se trataba de la persona que trabajaba sobre las ideas y el pensamiento, a lo que el Gallo, asombrado por tamaña profesión, sentenció con su famoso “hay gente pa tó”.

← Entradas AnterioresEntradas Siguientes →