Honestidad y Lampedussa
21 November 2005 | Enología | Comenta el primero
Funcionamos por asociaciones.
No tengo lugar a dudas.
Un recuerdo, una mesa de un café, una bebida, lluvia incesante, una película.
Lo asocias a un estado de ánimo y ya está hecho.
Somos así de jodidamente simples.
La pregunta es, ¿como se rompe esa asociación?
¿con otra nueva?
¿dejándola en blanco?
Supongo que cada uno tendrá asociaciones de lo más variopinto y absurdo, no sé, “tristeza > olor de té verde con limón”, “sonrisa > 10 primeros segundos de la banda sonora de campeones”.
También supongo que es una de las razones por las que me apasiona esto de la enología.
La mayoría de las asociaciones tienen que ver con el olfato y por supuesto con la infancia.
Así que catar un vino en toda su profundidad puede llevarte de la alegría del leve aroma de la vainilla hasta cualquier perversión por culpa de los ahumados, cuero y tostados de los taninos y la barrica.
Juro que iba a hablar de Honestidad y Lampedusa.
Pero se me ha torcido el post.
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