Manual del hedonista · Quinta parte: Aquí mando yo
11 October 2006 | Personal | 14 Comentarios

En el hedonista todo es pretencioso y superficial.
Envuelve a los demás con sus palabras y fantasea siempre un futuro mejor para huir de su angustia, del aburrimiento y del compromiso con cualquier cosa que considere monótona, limitadora y vulgar.
En pocas palabras, el hedonista manda.
5º paso:
· El hedonista sopla nuca.
El hedonista sabe, aparentemente, lo que quiere.
No estamos aquí para juzgar si los motivos son sinceros o carencias de una infancia sin cariños de mamá. No importa.
Las cosas tienen la importancia que nosotros le damos, ni más ni menos.
El epicúreo elige la película que vas a ver. Y el vino en la mesa, y si la carne debe de estar poco hecha o en su punto. Y tiene el mando a distancia, por supuesto.
Y lo gracioso es que en el fondo lo hace por tí, porque tú tienes el gusto en el culo y él caga foie de oca.
Para el hedonista las personas son simples piezas de ajedrez. Pequeños y divertidos inconvenientes en la búsqueda de su placer, ya sea este sensible/inferior (follar, vamos) o espiritual/superior (muchas cosas que se resumen en dárselas de listo).
La hedonista es una zorra manipuladora nata que tiene mil planes inmediatos, pero ningún futuro. Porque ella vive el momento, sabes?. Carpe diem, paleto.
¿Vuestro pecado? El hambre compulsiva de nuevas sensaciones.
Así que rectifico: el hedonista no siempre sopla nuca…
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14 Respuestas to “Manual del hedonista · Quinta parte: Aquí mando yo”
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me empieza a preocupar tu manual, el 50% soy yo y el otro 50% de lo que describes está en mi lista de DETESTO. pero al menos he de reconocer que estoy en una época pasajera de azorra hedonista que intento se pase pronto, no vaya a ser que me quede en plan estatua de sal
Creo que me estoy mareando.
Arrepiéntete!!! Oh, sí! arrepentíos!
“De Ezequiel, 25-17: El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque Él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡¡¡Y TÚ SABRÁS QUE MI NOMBRE ES YAVÉ, CUANDO MI VENGANZA CAIGA SOBRE TI!!! “.
Pulp Fiction debería formar parte del Definitivo Testamento!!!
que no se me enfaden los creyentes…
Ese testamento no seguiría una narrativa lineal, no? Primero el apocalipisis, luego los testamentos de los apostoles en plan charla transcedental sobre un tema superficial, luego el genesis, aluego otra vez los apostoles…
Me se va la olla! que llegue ya el puente!
Narrativa lineal… qué gracioso.
Cuanto daño han hecho los “carpe diem” mal llevados por sus ejecutores
Si, tienez razón, tenemos el gusto en el culo y el hedonista caga foie de oca. Pero, me gusta sentirme así, ¿cómo si yo no fuera nada y él fuera alguien tan especial? ¿Debo estar con él o debo evitarlo? Claro que el hedonista solo va con quien le gusta y si va conmigo y tiene un gusto tan especial, entonces es que yo soy especial. O soy especial porque tengo el gusto en el culo y el hedonista caga foie de oca y yo lo sé y él sabe que yo lo sé y sabe que los demás no lo saben y yo sí. Si, pero me continuo sintiendo como si yo no fuera nada. Y yo soy algo.
gran chimp,
el tio este no te lo dice, pero haces unas intervenciones buenisimas!!! XDDD
Y los demas también, va….. XDDD
nadaimporta: necesito tu ayuda, estoy lidiando con una gran hedonista y no se deja vencer, es exactamente como defines!
qué puedo hacer?
Cambio de tercio, sr. bleuge.
Vaya, esto es filosofía de Nietchze en estado puro… tomo nota, tomo nota…
Por cierto, me gusta leerte,
[...] Pero nada, oigan. Es leer tres lineas de estos putos listillos tulipanes y sólo imagino fustas, violencia, Call of Duty 4 y la impaciente repartiendo jarana a hippies [...]
[...] Tacking & Alerting. Nos gusta mandar. O mejor, nos gusta pensar que mandamos, porque en realidad no mandamos un carajo. Lo explica mejor [...]