Mizoguchi era un putero
19 September 2005 | Cine | 7 Comentarios
Hay quien colecciona brújulas.
O rotuladores de punta fina.
También hay quien cultiva higos chumbos.
Incluso hay quien se graba “version española”.
Allá cada cual con su tiempo libre.
Yo por mi parte he decidido recopilar información de mis años de pedante recalcitrante y escribir la biografia de Kenji Mizoguichi en la wikipedia.
Sin prisa.
Que para algo me tragué todo el ciclo. Y ni una cabezadita.
Ni siquiera con “Toge no uta”.
El amigo nipón quedó marcado desde pequeño por la muerte de su madre. Luego se dedicó a la pintura y a diseñar tejidos. Como Agata Ruiz de la Prada solo que diseñando tejidos.
Pero lo que de verdad le gustaba al cabrón era divertirse con las amigas de su hermana. Su hermana era Geisha y a nuestro pequeño Kenji le interesaban profundamente los misterios de la seducción femenina. No te jode.
Por unas o por otras, en las películas de Mizoguchi las mujeres son siempre prostitutas. Personajes trágicos con mil texturas. Como sus lienzos o sus tejidos.
A partir de la 2ª guerra mundial se dedicó a parir obras maestras como tal cosa. Una detrás de otra.
Cada una de ellas, un tratado sobre composición, ritmo, elaboración de cada encuadre… Cuentos de la luna pálida, El intendente Sansho, Utamaro y sus 5 mujeres, La emperatriz Yang Kwei-fei… Joder. Qué películas.
El cine de Mizoguchi habla del deseo y el sufriento. Y por eso, habla de todo.
Las portadas niponas se las repartian Ozu y Kurosawa.
Pero yo creo que le daba igual.
Él era feliz con sus Geishas.
Comentarios
7 Respuestas to “Mizoguchi era un putero”
Escribe una respuesta









Bien, ya tengo películas nuevas para bajar.
Gracias por la recomendación. Me encantan las putas.
El japo que mola es Akira Toriyama.
OH…DONDE PUEDO ENCONTRAR PELICULAS DE KENJI MIZOGUCHI???
TENGO GANAS DE VER GION BAYASHI Y GION NO SHIMAI…
PARSE QUE SON MUY BUENAS… POR LO QUE E LEIDO
CHAO
Pues en la Fnac acaban de sacar dos recopilatorios cojonudos con gran parte de la obra de Mizoguchi.
Imprescindible.
[...] Necesitamos mitos como necesitamos espejos o calcetines o princesas. Necesitamos preguntas porque no tenemos respuestas. Ninguna. Sólo dudas. Y bien sabe Dios (o Dylan o Jose Tomás o Mizoguchi o Alan Moore o quien les apetezca) que ya es bastante con tener dudas. Es mucho más cómodo tener certezas. La duda es incómoda y molesta como esa mesa del bar que no cojea lo suficiente como para cambiar de mesa pero sí lo bastante como para tocarte las pelotas. [...]
[...] 2. El Intendente Sansho. Mizoguchi. Kurosawa es excesivamente mainstream. Mizoguchi mola más. Ni que te decir tiene que tú la ves en V.O. y sin subtítulos, si se tercia. La duda ofende. Por si te preguntan, Old Boy es una puta mierda. [...]
[...] Hay pocas cosas más ridículas que la masculinidad malinterpretada. No importa una mierda sobre qué hables. No importa si debates sobre el cine de Mizoguchi o la Syrah del Ródano. Tarde o temprano toda conversación entre hombres termina convirtiéndose en una competición por ver quien la tiene más larga. No tiene nada que ver con la edad ni con los galones ni con lo machista, rojo, marica o nerd que seas. Maldita sea, seguro que hasta los EMOs se vacilan para comprobar quién es el más llorón. Debe ser algo genético o quizás sea culpa de Pavlov y su puta madre o vete tú a saber. Es agotador. Además de aburrido, digo. [...]