Consultorio Nada importa cap.3: ¿Prefiere a sus amigos?
30 July 2008 | Consultorio sentimental | 111 Comentarios

Para qué engañarnos.
Estaba deseando que llegara este mail. He esperado paciente como una puta, he leído a Osho, he comido hummus y me he cagado en los muertos de U2.
Y hoy, al fin, ha llegado a mi bandeja de entrada.
· “Hola, g.
Hasta ahora no me había atrevido a mandarte este mail, pero al fin y al cabo, de perdidos al río.
Llevo cuatro años con mi chico, y desde hace seis meses las cosas van de mal en peor por culpa de las “cenitas” con sus amigos. No lo entiendo, ¿qué les dais en esas cenas?
He actuado demasiado tiempo como la paciente novia que entiende que él tiene su espacio y yo el mío, pero me empiezo a plantear si realmente nuestra relación se ha convertido en un segundo plato.
No seas muy duro,
Un beso, C.”
Escucha atentamente, querida C.
Y voy a explicártelo sinceramente, sin tratar de lacrar tu ego ni engolar el mío. Ambos, me temo, no necesitamos más ni de lo uno ni lo otro.
No prefiere a sus amigos.
Espera.
No abras todavía la botella de cava de mierda de la cesta de navidad.
El problema no son sus amigos. El problema, querida, eres tú.
Me estoy imaginando la conversación.
Y no, no lo conozco, pero es que, querida C, todas las conversaciones son la misma conversación.
· Otra vez sales este viernes, A?
· Sí, C, es que el sábado Nacho se va a Londres y vamos a despedirlo.
· Me prometiste que este viernes haríamos algo juntos.
· Tenemos muchos viernes, C.
· Eso dices todos los viernes.
· No empecemos otra vez, joder. Hemos hablado esto un millón de veces.
· Un millón de veces sin que cambie nada.
· Yo necesito mi espacio, C. A mis amigos y tener otras cosas además de tí. No tiene nada que ver con que yo te quiera más o menos.
· ¿Y lo que yo necesito?
…
La puta necesidad.
Se supone que necesitamos comer. Necesitamos respirar y necesitamos dormir.
¿Qué cojones tienen que ver los planes de un puto viernes con lo que necesitamos?
Querida C, me preguntas si realmente prefiere estar con sus amigos. Me preguntas si es cierto que necesitamos un espacio y si haces bien dándoselo a costa de tus sueños.
Me preguntas si merece la pena sacrificar lo que tú esperabas que iba a ser. Si has de poner el culo porque, total, todas lo hacen. Las cosas no son como tú soñabas, así que mejor somos prácticos y dejamos los sueños atrás, junto con las cintas de Mecano y Flashdance.
No. No prefiere a sus amigos.
Somos hombres, recuerda. No busques retorcidas tramas escondidas en nuestro hemisferio izquierdo.
Dos opciones.
A · Cenar con sus amigos, emborracharse, reírse, olvidarse de que, a veces, el mundo es una mierda y recordar que también, a veces, merece la pena levantarse por la mañana.
B · Cenar contigo, escuchar lo jodida que estás en tu trabajo y lo mal que te cae la zorra chica que se está cepillando tu mejor amigo. Esa de la que tu mejor amigo habla con brillo en los ojos. Esa que viste, según tus palabras, como una cualquiera.
Esa que, al menos, hace sentir vivo a quien tiene delante.
Dos opciones.
Una es mejor.
Así de sencillo, C.
Ahora puedes hablarme de los cuatro años que lleváis juntos, de que las cosas no siempre fueron así, de que estás cansada y de que no puedes, todos los viernes, estrenar una sonrisa y un conjunto de Women Secret .
Pero es que yo, querida C. en el fondo pienso como tú.
Sólo importa este viernes, ¿recuerdas?
Consultorio Nada importa cap.2: Volver con un ex
27 May 2008 | Consultorio sentimental | 52 Comentarios

Lo sé.
Tenía el diván abandonado.
Culpa vuestra, claro. ¿En serio piensan que voy a contestar cosas como “Qué debo hacer para cepillarme a una bibliotecaria sevillana piscis aficionada a bailes de salón”?
No jodamos.
No obstante, una lectora desesperada ha puesto sobre la mesa un tema ciertamente interesante.
Los “ex”.
· Lectora: ¿Habría lugar para una entrada sobre reencuentros con ex/cómo organizarse para una reconquista?
Supongo que es cuestión de saber colocarse, pero no veo claro cómo.
No se hable más.
1 · Situación idealizada · Síndrome Ross Geller:
Pongamos un ejemplo.
Hace un tiempo tú y Santiago lo dejasteis de mutuo acuerdo (y el cielo es azul y los pajaritos cantan) por culpa de, no sé, tu familia o sus cenas de los jueves o porque no te escuchaba. Importa un carajo.
Y ahora le imaginas feliz. O al menos, digno.
Coño, es tu Santi. Habrá cola, piensas.
También piensas que el resto de mujeres atractivas y misteriosas (porque son atractivas y misteriosas y con los tobillos finos) no le llenan como lo hacías tú.
Así que vuelve.
Contigo.
2 · Cruda realidad:
Cuando Santi se largó no fue por culpa del champú.
Nos la suda el champú, queridas lectoras.
Se fue por culpa de esa amiguita del trabajo que subió su ego hasta las nubes. Y tu Santi pensó, pobre infeliz, que todo el monte es orégano.
Pensó que Benicio del Toro era Guti a su lado y tiró de la manta.
La cruda realidad es que tu Santi sale todos los viernes y todos los viernes vuelve a casa solo. Perdón, borracho y solo. Perdón, humillado, borracho y solo.
Dos meses más tarde ya no queda ego ni amiguita.
Y es en este punto donde entras tú.
Es en este punto donde suena tu móvil y lees ese tierno “Te echo de menos” que hace que el mundo gire y se forre El Corte Inglés.
3 · Conclusión:
Nunca vuelvas con un “ex”.
Apúntate a spinning, haz yoga, cómprate toda la colección de Conan Doyle en la Fnac, recoge un perro en una protectora de animales, gástate la pasta del futuro con Santi en Chloé.
Olvida los domingos. Tarde o temprano se acaban.
Es un gran enemigo. Lo sé.
Pero la recompensa también lo es.
Tu vida, querida.
Consultorio Nada importa cap.1: Relaciones autodestructivas
06 April 2008 | Consultorio sentimental | 40 Comentarios

Preguntas, respuestas y dos Bloody Mary.
Es curioso.
De un tiempo a esta parte, además de la necesaria ración de oprobios y mails varios cagándose en mi puta madre, recibo cuestiones de índole “consultorio sentimental”.
Mis queridas lectoras, tan suspicaces ellas, deben pensar que el arriba firmante es una especie de oráculo antropológicosexual o vete tú a saber.
A lo que uno, que ya calza suficientes portazos y ruedas pinchadas, responde con prudente elegancia:
· ¿Estás segura?
· Si no quisiera que fueras duro, no te habría dicho que lo escribieras tú.
No se hable más.
Lectora: También quería decirte que hay un tema del que podrías escribir muy bien.
Bueno el tema son las relaciones autodestructivas, las chicas que siempre buscan esas relaciones, para hacerse daño, para vivir la pasión o yo qué coño se porque lo hacen.
Veamos, querida lectora.
No existen las relaciones autodestructivas.
Existen las zorras buscaproblemas™.
Y sí.
Hay una sutil diferencia.
La zorra buscaproblemas es la insatisfacción personificada.
Ponle tetas a la insatisfacción. Mézclalo con miles de complejos, miedos y desconfianzas varias. Mete todo eso en ropa de Massimo Dutti y voilà.
Relación autodestructiva a la mesa.
Un imán de perritos falderos, cocainómanos de medio pelo, bohemios desaliñados y guitarristas con ínfulas de John Cale.
Sí. Lo mejor de cada casa.
La cuestión es que una vez que has entrado en la espiral de una zorra buscaproblemas™ es difícil salir.
Es capaz de hacerte sentir el cabrón más despiadado del universo en un momento y al día siguiente un cachorrillo indefenso.
Es tu madre, tu hombro y tu puta.
Y claro.
Acabas peor que ella.
En cuanto ti, zorra buscaproblemas™.
En serio.
Búscate un loquero.
A lo mejor hasta tienes suerte y te sirve de algo.








