Nada importa ficha por CondéNet
16 octubre 2008 | Razones | 54 Comentarios

Al grano.
A partir de ya Nada importa pasa a formar parte del nuevo portal de Condé Net dedicado al “hombre de hoy“.
El “hombre de hoy“, manda pelotas. Un día tenemos que sentarnos a hablar ustedes y yo, avispadas alumnas, sobre qué mierdas significa eso de “hombre de hoy“. Pero hoy no es ese día.
Resumiendo:
El portal es Menstyle.es.
La dirección del blog, http://blogs.menstyle.es/nadaimporta/.
La suscripción vía RSS, http://blogs.menstyle.es/nadaimporta/?feed=rss2.
En breve se redireccionará el dominio principal, cuando estén solucionados los temas de estilos, hemeroteca y demás minucias técnicas responsabilidad de informáticos.
El resto seguirá igual.
Vino. Cocktails. Tendencias. Hedonismo. Savoir faire. Mesa, puro y mantel. Platos rotos, portazos y reproches.
Razones.
Tengo precio, así que no gasten tecla por esa senda.
No obstante, existían muchas otras amables propuestas en las que me había cagado con mayor o menor énfasis.
¿Por qué ahora es diferente?
Condé Nast mola. Así de sencillo. Mola Vanity Fair y Rania de Jordania y Mr. Jonathan Newhouse y Lapo Elkman y Anne Wintour y Nico y el crujido de los hielos y la luz de Michael Mann. Demonios, ya me entienden.
¿Más razones?
1· No me jodan. Tiene su gracia que esas cenas que tanto irritan a lectoras de cuello alto y mente estrecha las paguen, al final del camino, mis adorables enemigas íntimas. El mundo es un lugar deliciosamente cruel.
2· Fiestas de GQ. Vogue. Glamour. Supongo que no tengo que explicar este punto.
Si vis pacem, para bellum. Arrieros somos, queridas lectoras.
Dios es una furcia de mucho cuidado.
Lo imagino borracho hasta las trancas aporreando tambores en Calanda o haciéndose rayas con Caronte mientras disfrutan de la Tomatina en sus sillones de cuero. De la Tomatina, de una quedada de bloggers o de un crucero de singles, pongan el ejemplo más vergonzoso que gusten.
Lo digo porque lo más probable es que algún día acabe tragándome cada palabra que escupo. Cada punto y cada coma.
Lo más probable es que el arriba firmante acabe bajando la basura y preparando el desayuno de cualquier periodistucha con ínfulas de Carine Roitfeld. Así de rebuscado y cabrón debe ser el de la barba blanca y cartas marcadas.
Hasta entonces, cuchillo en los dientes.
Imagino que vendrán nuevos invitados.
Imagino, incluso, que algunos seguiréis frecuentando esta casa de golfos y Gin tonics.
Imagino que otros no.
Sin problemas, amigos, me encantan las despedidas.
Y aquí paz y después gloria y “ha sido un placer” y toda esa cháchara hipócrita que nadie cree pero todos largamos.







