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topicos_decoracion
Generalizaciones y todo al rojo. Ex falso quodlibet.
Me aburro.
Me aburro mucho de los mails escritos por lectoras mal folladas dándome canela con la aburridísima cantinela de las generalizaciones y la incapacidad manifiesta del arriba firmante para glosar sobre los matices y los grises y los cielos azules.
Qué ofuscación, leñe.
En serio, yo no tengo la culpa de que no os llame ni de que Häagen-Dazs engorde ni que la zorra por la que os dejó tenga el pelo liso y le queden bien los pantalones pitillo.

Secretos y mentiras: Ellas y la decoración.
Nueva sección.
Por si había pocas, ya saben.
Podría hacer dos cosas. Podría hincar rodilla y pedir perdón y leer a Pessoa.
Pero no.
He pensado que mejor doblo la apuesta. Envido. All-in.
No me rindo. Y menos, sin condiciones. Desde esta innecesaria guía pondremos sobre el tapete verdades que se dan por hecho. Porque sí. Porque son así y punto pelota.
Verdades que en el fondo son patrañas elevadas a tópicos como esa de que “las mujeres saben decorar“.
Manda pelotas. Ellas saben decorar.

En serio. No podría contar el número de féminas que conozco que tienen “nociones de decoración”. Afición, you know. Pero ey, con buen gusto.
Que eso no se enseña.
· ¿Escuelas de decoración, dices? ¿Profesionales? ¿Nacho Moscardó? No me jodas, g. Yo le decoré la casa a mi prima y está la mar de contenta. Si salió en una revista y todo.
· También le hiciste el logo a tu cuñado y míralo, tan feliz con su Comic Sans tamaño pandero de Nuria Fergó.
· ñlaskdñal añlskdal!!

Queridas lectoras, no sabéis decorar.
No pasa nada. Los taxistas no tienen ni puta idea fútbol y no importa. Ellos tan felices con su Marca y ciscándose en los muertos de Schuster porque se equivocó en el segundo cambio.
Así que podéis seguir a lo vuestro.
Comprando Casa Viva, perdiendo el tiempo en La Oca y amargando la tarde al pringado de turno.

También podéis seguir creyendo en el catálogo de Ikea. En la placidez de una planta de Natura. En vuestra redescubierta espiritualidad, esa que florece cuando compráis en The Body Shop. En Papá Noel. En la amistad femenina. En la Armonía y bienestar gracias al Feng Shui.
Y en que él dejará de leer el Marca.

alfie
No me toquen las narices.
Ya sé que Alfie es Michael Caine.
Sé que hacer una versión de lo mismo es una sandez y también sé que todo lo que no suma, resta.
Lo digo por ese lector ávido de sangre hedonista que ya le ha dado al botón de “Nuevo mail” para ciscarse en mis muertos.
Querido lector, en serio, no pierda su tiempo. Tome usted el sol o invite a Gin Tonic a una Géminis o riegue las plantas pero no me toque las pelotas.

Bien, sigamos
.
Alfie mola, pese a todo.
Joder, Sienna Miller, Marisa Tomei, una Vespa, Mick Jagger y cientos de bufandas. ¿Qué más quieren?
Vale, le faltan muchas cosas. Ironía, charm, mala leche, honestidad, actitud.
Sí. Especialmente actitud.
Un episodio de Sexo en Nueva York en el que Carrie tiene rabo y foulard. Alfie en el fondo no quiere ser Alfie. El amor triunfa, el cabrón insensible tiene buen corazón (sí, puedes cambiarlo) y demás cháchara pastelona metida con calzador para que tu novia salga feliz del cine.
Ella te ha arrastrado, al fin y al cabo.
Qué pena.

No obstante, plantea una situación interesante.
¿Qué mujer elegir?
Sopesemos las opciones:

Opción 1: Alfie quiere a Sienna Miller.
Alfie quiere divertirse.
Sienna es despreocupada. Es inocente, cachonda, desordenada, vital. Es una niña y una puta.
Además, demonios, ¿cómo no querer a Sienna Miller vestida con camisa de hombre?
Que no sabe cocinar y es un puto desastre. Vale. ¿Y?
Bendita comida para llevar.

Un secreto, queridas lectoras.
Siempre. Siempre recordamos el momento exacto en el que dejamos de estar enamorados de alguien.
No es un proceso ni un goteo ni gaitas. Siempre es un puto momento. Pasa algo. Y lo sabes. Clic.
Qué bien refleja la peli ese momento.

Opción 2: Alfie quiere a Marisa Tomei.
A lo largo de estos años de duro y sacrificado aprendizaje hedonista he conocido pocos maestros.
Me refiero a hedonistas ajados, cincuentones de pelo blanco e impecable camisa blanca. Soldados que no doblaron rodilla ante el polvo asegurado y el sofá con chaise longue.
Todos dicen lo mismo.
· g, Tomei.
· Ya, pero es que la rubia es más divertida.
· No hagas como yo. Por culpa de la divertida perdí hace veinte años a la mujer de mi vida. Se terminó casando con un notario sensible que se parecía a Sting y mírame ahora. Hasta las narices de tetas operadas y desayunos incómodos.
· Qué pena me das. Talskdlakls!! asñodfk.

La Tomei es la madre novia perfecta. Cariñosa, amable, dulce. Un hombro en el que llorar y lasaña caliente en el horno.
¿Chispa, dices?
No se trata de chispa, cariño.
Se trata de comerse este marrón a medias.

Opción 3: Alfie quiere a Susan Sarandon.
Ni Ying ni Yang ni pollas.
Alfie quiere a la cuarentona cachonda porque es como él.
No hace preguntas. Es inteligente. La partida, esta vez, está igualada. Los dos saben a lo que juegan y Alfie no tiene que andarse con máscaras ni excusas.
Es curioso. Mirad a vuestro alrededor. Casi nunca está igualada la partida.
Por eso sois un coñazo las tías inteligentes.
Lo transformáis todo en una puta competición y todo termina siendo agotador.
Qué manía, con ganar.

Opción 4: Alfie quiere a Alfie.
Como todos.

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La Fórmula 1 es un coñazo.
No entiendo qué demonios es tan apasionante mas allá de la prometida de Briatore.
Menuda jamelga.

Valencia no es sólo flores, laca y humo.
No obstante, si esperan que me calce una palestina y una pancarta se equivocan de sitio, amigos.
Segunda puerta a la izquierda, y aquí paz y después gloria.
Además, no sé de qué se quejan. Lean un poco, coño.
Historia y tal.
Valencia, históricamente, no ha sido otra cosa que un puerto comercial donde se bregaban los asuntos mercantiles y marítimos de media europa.
Líneas de navegación con puertos de Italia, Europa Occidental y el Norte de África. El puto puerto más importante de Ejpaña.
Imaginen las juergas que se corrían en el Cabanyal, con lo peor de cada casa de medio mundo.
Ya ven, ni reyes ni marquesas ni música de cámara.
Queridas lectoras valencianas, a vuestras tatarabuelas se las cepilló algún marinero genovés hasta las trancas de Ron barato.

Nuestros antepasados son piratas, putas, comerciantes, fariseos, alcahuetas, brecheros y morralla de ese palo. Pueblo de jarana y “tráigame otra ronda, señora“. Pueblo de pase usted y faca por la espalda.
Pero de buen rollo, no jodamos.
Lo tenemos impreso en nuestro código genético como una vallisoletana tiene esparto y honra.
Que sí, que son de fiar pero son un coñazo y unas estrechas.

Jazz, Herbie Hancock y Citadelle.
El Festival del Jazz se celebra en El Palau de la Música del 7 al 19 de julio y siempre merece la pena.
Herbie Hancock, Cassandra Wilson, Chick Corea, Gilberto Gil, Johnny Winter o Madeleine Peyroux.
· Supongo que Herbie tocará versiones de River: The Joni Letters, el álbum con el que el negrata ha ganado este año el Grammy al disco del año.
· Madeleine viena a ser algo así como la musa de las Chicas Cosmo que van de bohemias. Ya saben, “g, que me gaste cuatrocientos euros en un bolso y tenga esteticien personal no quiere decir que no sepa quienes son Alan Moore y Keith Jarret“. Jodidas listillas.

Restaurantes recomendados cerca del Palau.
El objetivo es sencillo: que tú salgas doblado del restaurante y ella con cara de “¿Ahora un puto concierto de una sosa lánguida? Vamos a tu casa, anda…” y tú, que eres muy digno y muy así, mantienes tu pies clavados en el coso que ni José Tomás. Aguanta. Ya habrá tiempo para obscenidades.

· A Fuego Lento.
Antiga Senda de Senent, 3.
T. 963 371 956.

A cuatro pasos del Palau.
Miguel, propietario también de La Montaraza (de las mejores carnes de valencia) es atento sin ser tocapelotas, la carta de vinos es aceptable (sin más) y la carne más que digna.
La terraza es bonita de la hostia.
Velas, mesas amplias donde los de al lado no escuchan las guarradas de turno y macetas gigantes.
Colega, si después de invitarla a cenar en esta terraza y escuchar en directo a Madeleine Peyroux no le pegas cuatro polvos antes del desayuno tienes que plantearte muchas cosas.
Dejarla en su casa y largarte a Venial a bailar como una loca, para empezar.

· Restaurante Envero.
C/ Eolo, 7.
T. 963 60 11 11.

En mi humilde opinión hoy por hoy una de las mejores opciones en cuanto a nouvelle cuisine en la capital del turia.
Amparo dirige la sala que ni Naty Abascal los Gin Tonics y el menú degustación es notable. Más que notable.
Quizás cargan un poco demasiado los vinos y quizás la carta es previsible.
En cualquier caso previsible no tiene por qué ser negativo.
Las tetas de Monica Bellucci son previsibles.
¿Algún problema?

Festival Cinema Jove 2008.
Este año la programación de Cinema Jove es una puta mierda.
Así que ustedes mismos.

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Tienen su gracia.
Lo digo por el consejo de “oiga, g. Podría usted hablar también de mujeres recomendables. ¿No todas somos así, sabes? Jodido tocapelotas“.
Siempre tan elegantes, mis queridas lectoras.
Claro que sí.
También podría plantar un árbol o coleccionar postales de Natura o hablar sobre el cambio climático y la talla 36. Esa que tanto os jode.
Pero no lo voy a hacer.
Lo que voy a hacer es ciscarme en tu consejito y repartir jarana a mansalva.

· Indecisa feliz.
La indecisa feliz sabe que es indecisa y también sabe que, demonios, tampoco es para tanto.
Sabe que le cuesta decidir. Sí. Pero también sabe que realmente importa un carajo si en vez de un emperador se hinca un cochinillo segoviano entre pecho y espalda.
La indecisa feliz vive en una especie de nube de indecisión que a veces le hace parecer despreocupada.
Por no decir tonta del culo, claro.
Queda peor.
La indecisa feliz, querido lector, en el fondo es más lista que tu y que yo. Porque preocuparse en exceso por si la puta tele ha de ser HDTV o mejor Full HD sí es ser un poco tonto de culo, ¿no creen?

· Indecisa participativa.
La indecisa participativa lleva fatal lo de ser indecisa.
Es como un gordo mod. Como que no.
Por eso se esfuerza de la hostia y en cada decisión en la que participa suda la gota gorda. Pobre. Resulta hasta tierno su ahínco.
La indecisa participativa discute y se informa y pone un interés desmesurado en sopesar opciones y dar muletazos a la decisión final.
Su problema es que pincha a la hora de matar.
Enrique Ponce es Jason Bourne al lado de nuestra protagonista.
Tomar la decisión final. Esa de si se hace mechas o sólo se recorta las puntas, esa decisión la pone en el borde de precipicio.
¿Y si me equivoco? ¿y si es mejor la otra opción? ¿y si? ¿y si?
Los putos “¿y si?“, que tantos polvos y Gin Tonics y maridos un poco menos cornudos nos ha costado.

· Indecisa porculera.
Esta fulana me toca las pelotas particularmente.
Le daba igual el restaurante, le daba igual jamón o micuit, le daba igual Priorat o Burdeos. Maldita sea, le da todo igual. Y hasta aquí ningún problema. Pues bien, cada palo que aguante su vela, no seré yo quien llore.
Hasta aquí, como decía, todo bien.
Pero es que luego a esta zorra le parece todo mal.
El corte del jamón es demasiado grueso, el restaurante es demasiado ruidoso, el Burdeos “sabe poco a fruta“. La jodida indecisa porculera putea al camarero y pone los ojos en blanco cuando la jefa de sala apunta en su libretita que la carne está “demasiado poco hecha“.
Jefa de sala que, por cierto, debe estar cagándose en la puta madre de tu amiguita.
Firmo por eso.

tauro
La mujer Tauro engaña, por Nada importa.
Queridas lectoras, les voy a confesar un pequeño secreto.
Los hombres somos jodidamente simples. Simples hasta la estupidez o la ternura. O ambos.
Queremos, necesitamos simplificar las cosas porque así encajamos piezas de colores en esta partida que nadie nos pidió jugar.
Encajamos piezas porque no sabemos disfrutar del juego.
Sólo ganar.
Queremos ver al puto ruso bailando al final de la partida. Queremos el aplauso del que mira, no la respuesta.
Fácil, ¿verdad?

Por eso, ante una mujer Tauro, estamos irremediablemente perdidos.
Porque una mujer Tauro no es “espiritual”, o “desvergonzada”, o “fácil” o “difícil”.
Una mujer Tauro es todas las mujeres.
Es complicada y sencilla y salvaje y tímida y grande y pequeña y está perdida y sin embargo nadie mejor que ella sabe donde está.
Es Greta Garbo y Virginia Woolf y Jenna Jameson y Candy Candy.
Son sensuales hasta el tuétano y follan con un instrumento ligeramente diferente al nuestro.
Con el alma.

Recomendaciones vinícolas para una Tauro, por Juan Ferrer Espinosa · Enópata.
El recurso fácil seria aconsejar beber un toro para las tauro, pero como seguramente sabéis, las nacidas en este signo son extremadamente conservadoras en el vino (Ribera para las más “modernas”) y tienden a beber casi siempre el mismo vino, eso descalificaría a los “ toros”.
Esta zona elabora buenos vinos desde hace apenas una década, y nuestro objetivo en este horoscopulario no es follarnos a las menores de edad, sino a toros ya cuajados, astifino y algo entreverados, sin llegar a ser añejos, por supuesto.

Tauro es un signo regido por Venus, muy sexual y pasional, con un estilo sencillo, logra captar la atención de la persona que le interesa. Es tenaz, persistente y, como todo buen depredador, tiene mucha paciencia para conseguir a quien quiere.
Las Tauro son indecisas, sobre todo a la hora de la entrega total, pero no es por mojigatas, que también hay algunas, sino por miedo a no recibir todo lo que ellas consideran que merecen.
Viven el amor a un nivel muy físico, primario y sensual, pero sin llegar a perder el decoro, pues las apariencias para ellas son muy importantes. No es fácil ponerles de espaldas, nunca fingen un orgasmo, y son extremadamente posesivas y hogareñas. Siempre tienden al equilibrio y a la seguridad de un hogar en pareja. ¡Heterosexual of course!

Las Tauro suelen ser femeninas, poco habladoras, cariñosas, celosas, presumidas y fieles. Cuando son jóvenes, poseen una grácil indolencia, que las hace atractivas, además de una especie de magnética fuerza interior que las dota de encanto. Su autoestima no tiene límites conocidos.

A cambio de esta “vida feliz”, nos ofrecen sexo convencional, alguna escenita de celos, fidelidad canina y a menudo, y esto es lo más importante queridos amigos: ¡poderosas ubres!
A poco que nos descuidemos, se convertirán en “mama oso”, en la deidad protectora de toda la prole. En nuestra compañera inseparable, en la pareja de nuestra vida vamos.
Sus deseos materiales son prácticamente insaciables, y tienden a satisfacerlos compulsivamente: un Chalet con jardín, un coche grande, un fondo de armario insondable, viajes exóticos y todas esas gilipolladas de las que presumen los burgueses, para una Tauro son cosas necesarias.

Quitando todo esto, son asquerosamente equilibradas, además de fuertes psíquica y físicamente.
Es conveniente no mosquearlas, pues su mala hostia puede llegar a ser legendaria.
Les gusta la buena gastronomía y los vinos de calidad, pero con nombre.
¡Nada de desconocidos!


Por lo tanto, para sorprender a una Tauro, deberemos gastarnos la pasta en nombres sonoros, solo eso les demostrará lo buenos proveedores que podemos llegar a ser:

Vega Sicilia “Único”, Don Perignon, Chivite 125 Aniversario Chardonnay, Krug y Pesquera Janus, son los fósiles enológicos con los que deberemos lidiar si nuestro objetivo es “cazar” a una depredadora innata.

Suerte.
Y al toro.