Nada Importa en: TwitterFriendFeedFacebook

exnovios
Lo sé.
Tenía el diván abandonado.
Culpa vuestra, claro. ¿En serio piensan que voy a contestar cosas como “Qué debo hacer para cepillarme a una bibliotecaria sevillana piscis aficionada a bailes de salón”?
No jodamos.

No obstante, una lectora desesperada ha puesto sobre la mesa un tema ciertamente interesante.
Los “ex”.
· Lectora: ¿Habría lugar para una entrada sobre reencuentros con ex/cómo organizarse para una reconquista?
Supongo que es cuestión de saber colocarse, pero no veo claro cómo.

No se hable más.

1 · Situación idealizada · Síndrome Ross Geller:
Pongamos un ejemplo.
Hace un tiempo tú y Santiago lo dejasteis de mutuo acuerdo (y el cielo es azul y los pajaritos cantan) por culpa de, no sé, tu familia o sus cenas de los jueves o porque no te escuchaba. Importa un carajo.
Y ahora le imaginas feliz. O al menos, digno.
Coño, es tu Santi. Habrá cola, piensas.
También piensas que el resto de mujeres atractivas y misteriosas (porque son atractivas y misteriosas y con los tobillos finos) no le llenan como lo hacías tú.
Así que vuelve.
Contigo.

2 · Cruda realidad:
Cuando Santi se largó no fue por culpa del champú.
Nos la suda el champú, queridas lectoras.
Se fue por culpa de esa amiguita del trabajo que subió su ego hasta las nubes. Y tu Santi pensó, pobre infeliz, que todo el monte es orégano.
Pensó que Benicio del Toro era Guti a su lado y tiró de la manta.
La cruda realidad es que tu Santi sale todos los viernes y todos los viernes vuelve a casa solo. Perdón, borracho y solo. Perdón, humillado, borracho y solo.
Dos meses más tarde ya no queda ego ni amiguita.
Y es en este punto donde entras .
Es en este punto donde suena tu móvil y lees ese tierno “Te echo de menos” que hace que el mundo gire y se forre El Corte Inglés.

3 · Conclusión:
Nunca vuelvas con un “ex”.
Apúntate a spinning, haz yoga, cómprate toda la colección de Conan Doyle en la Fnac, recoge un perro en una protectora de animales, gástate la pasta del futuro con Santi en Chloé.
Olvida los domingos. Tarde o temprano se acaban.
Es un gran enemigo. Lo sé.
Pero la recompensa también lo es.

Tu vida, querida.

luis_miguel_dominguin
Cruzarse es ponerse en el sitio donde embisten los toros.
Cruzarse es citar al toro hacia el pitón contrario al lugar por el que pretende realizar la suerte.
Cruzarse es mandar. Y también jugártela. Porque si te cruzas, el toro embiste.

Con el tiempo he aprendido que torear no es dar muletazos.
Torear, como vivir, es saber colocarse.

En la forma de citar está la verdad o la mentira“.
Son palabras del maestro Alfonso Navalón.
Si te colocas bien mandas en el toro y rematas bien el pase para quedarte otra vez colocado. Si te colocas mal, el que manda es el toro y al terminar el pase quedas descolocado“.

Lo difícil es saber dónde estas.
Lo difícil es defender tu casilla. Mirar de frente. Quedarte quieto.
Moverse es fácil.

El lenguaje del Cossío, muchas veces, esconde más verdad que ninguna promesa o testamento.
Les dejo con este memorable artículo de Lucía Dominguín:

La suerte de parir.
Según el Cossío, la lidia es el conjunto de suertes que se practican con el toro desde que se le da suelta del toril hasta que se arrastra. No he consultado el diccionario, pero normalmente se asocia la suerte a ese trance, donde el azar se vuelve positivo.

En tauromaquia la acepción de la palabra tiene otro significado; es un lance y, durante el desarrollo del mismo, el torero pretende cubrir el mayor tramo posible, con técnica y preparación, dejando lo mínimo al azar.

Yo pertenezco a una saga taurina y en casa siempre me llamaron La Dominguina. Los toreros de mi familia dominaron distintas suertes, como la de banderillas (Pepe) o la de matar (Domingo), y mi padre, todas ellas.

Dicen los entendidos que practicaba la lidia total o completa. Cada una de estas suertes evoca para mí algún pasaje de la vida en esa gran metáfora que supone el arte de torear.

Contaré un pequeño secreto. Cada uno de mis cuatro hijos llegaron a esta vida en distintos puntos del mundo, pero rodeados por el mismo paisaje: mis piernas vestidas con las medias de torear de mi padre. Siempre elegí la misma indumentaria para este momento trascendente: la suerte de parir.

Dicen que entrar a matar es la suerte suprema porque es el momento en el que el torero le pierde la cara al toro. La suerte suprema para una mujer es parir porque es cuando le da cara a la vida“.

warren_beatty
Eso de la paridad emocional es una majadería.
Justicia, ¿dices?
Por favor, querida. Que ni tú eres Dian Fossey ni yo, mal me pese, Warren Beatty.
Rhonda Byrne y Paulo Coelho y la típica psicóloga rellenita con mechas que acompaña a Ana Rosa pueden decir misa. Y albricias, vaya si la dicen.
Si buscan verdades de las que joden. Verdades, digo, de fusta y tralla, de las que cierran bocas y abren botellas, dense una vuelta por el folklore patrio más castizo.

Ahora es tarde, señora.”
Dense una vuelta por el baúl de la Piquer.
Por las esquinas de la bien pagá o la alcoba de la más grande.
Por las mesas de las tascas donde Lupe Sino puso a Manolete los huevos por corbata. Esos que luego se dejó en el coso. Pedazo de zorra.

· 9º paso:
El hedonista no da porque sea justo.

No da porque sea correcto ni tierno ni pollas.
Ni siquiera da porque pretenda recibir.
No da esperando porque esperar es de maricas y estiradas.
Da porque quiere. Porque puede. Porque vivir es dar y equivocarse y vaciar la copa y pagar la cuenta.

belmondo
No sé si debo fajarme la ropera o picar espuelas.
Aclaro.
No se trata de política.
Dios me libre. Ya tengo bastante con llenar la barriga, el alma y el hígado.

Qué bonito eufemismo.
El alma, digo.

La cuestión es que, cuando bajo al kiosco a comprar El País, puedo elegir entre prensa de izquierdas y prensa de derechas. O de centro. O de como cojones lo llamen ahora.
Cuando veo la tele. Porque sí, carajo. Para qué engañarnos, veo la tele.
Cuando oteo la caja imbécil veo presentadores de izquierdas y presentadores de derechas.
Y elijo y tal.
Mierda, hasta cuando salgo a ciscarme unos Gimlets por Valencia puedo elegir.
Puedo ir a una zona infestada de rojos. Dícese Benimaclet. O bien a una zona de Boxster y náuticos. Dícese Cánovas.

La blogosfera es roja. Escolar y cierra españa.
En mis feeds no puedo elegir.
Rojo sí o sí.
Vale. Sé que los periódicos se han sumado a esto de las redes sociales y ahora molan. Tienen blogs y eso. Guau.
Pero no nos engañemos.
Pensamos como 4colors:
En la hoguera metería a todos los llamados blogs (casi sin excepción) que están bajo el paraguas de un periódico o diario o revista. Lo que antes de ser un blog era una columna y aprovechan el tirón para aparentar ser modernos.

Vale. Ya sé que nace un blog cada segundo y toda esa cantinela.
La democracia de la red y demás.
Y una mierda.
En esta España camisa blanca de nuestra esperanza la blogosfera es cosa de barba de tres días y “vamos a cambiar el mundo“.
Nosotros . Esta vez . Yupi.
La Generación Chanante™. Hipertextual. Escolar. Galli. La madre del topo.
SGAE malos. Yanquis malos. Microsoft es el demonio. Dinero feo. Free Burma. Liberad a Willy.

Será divertido.
Ver como cambian el mundo.

aries
Las Aries son pesadas de cojones, por Nada importa.
Planifican cada puto minuto de tu vida.
Y maldita sea, si olvidas al jodido Peter Pan que tienes dentro y te relajas tienen su punto.
No tienes que pensar. No tienes que hacer nada.
Estar con una Aries es convertirte poco a poco en un sombra hasta que un día, porque sí, desapareces sin dejar rastro.
Algo así como Bilbo Bolsón en versión calzonazos, abdominal único, birra en ristre y Champions League.

Las Aries son unas jodidas devoraamistadesmasculinas.
Tu amistad más profunda, la más sólida, tu colega de toda la vida, es como un castillo de naipes ante la voluntad de la puta oveja del horóscopo.

Eso sí.
Follan como dios.
Follan dejándose la piel y las uñas porque follando marcan territorio.
Porque follando sienten que están en la tierra.
Porque follan como viven, con las entrañas.

Y porque demonios, follar mola.

Recomendaciones vinícolas para una Aries, por Juan Ferrer Espinosa · Enópata.
Para poder cepillarse a una Aries, (a condición de que usted no sea Virgo, en ese caso es imposible) deberemos proceder con cautela, pues las Aries son obstinadamente dominantes, no responden satisfactoriamente a la manipulación y son tremendamente promiscuas (aunque no tanto como las Escorpio).

Habrá que escoger vinos que sean conocidos (aunque sea de oídas) por ellas, no demasiado, pues cuando dan con uno que realmente les gusta, suelen ser de tendencias excesivas, es decir, repiten y repiten hasta acabar con la botella, debido a esta característica, puede ser interesante escoger grandes formatos de botella, magnum, imperial, jeroboam, etc.

Dado que son gente poco sofisticada y con marcada tendencia erótica, deberemos escoger un vino tinto voluptuoso, sensual, carnoso, frutal y no demasiado complejo (su capacidad mental no es para echar cohetes), ello nos limita a zonas vinícolas muy concretas, como el Alto Douro, el Ródano norte, el Priorat, Ribera del Duero, Toro o la Rioja moderna.

Puesto que las Aries son de natural desconfiado, deberemos descartar los Douros, pues es fácil que los asocien a vinos baratos, y eso es malo para nuestro objetivo, los Ródanos deberán ser descartados igualmente, pues los tintos del Ródano norte, tienen un carácter algo sucio y animal (las Aries son guarrillas, no gorrinas, que es algo diferente), los Prioratos pueden ser peligrosos, pues a veces la Aries son nacionalistas y eso nos puede joder, pero no en el sentido que pretendemos.

Recuerden, lo que queremos es follar.

Nos quedan Riberas, Riojas y Toros. Yo me inclinaría por un San Román de Toro, o si la Aries en cuestión es algo más compleja de lo habitual, un Numanthia, eso lo dejo a vuestra elección, ambos son vinos eróticos y voluptuosos, eminentemente frutales: moras, arándanos y frambuesas, el Numanthia además tiene un componente telúrico (captáis el doble sentido) nada desdeñable.

Por muy mayores que puedan ser, a las Aries les encanta que les den la comida en la boquita, por tanto de acompañamiento deberemos escoger carne, deshuesada, y fácil de pinchar con un tenedor, unas croquetas de rabo de toro, o unas albóndigas de ternera serían adecuadas, me inclino (evidentemente) por las croquetas de rabo de toro, por su clara asociación erótica.

Comenzaremos la cena (tiene que ser cena) con un champagne rosado potente y poco complicado, un André Clouet Magnum iría bien, acompañando a marisquito del guapo, continuaremos con los Toros (si puede ser los dos) y para finalizar, si la Aries todavía sigue en pie, podremos rematarla con un Pedro Ximenez, untado a modo de lubricante sobre. Bueno. Ustedes mismos.

Si siguen este sencillo pero arduo proceder, el Carnero del zodíaco y su vellocino dorado no se os puede escapar.

Por último, advertir que es necesario tener cuidado extremo con el tinto, pues causa somnolencia, y después de tomarnos todas estas molestias no podemos quedarnos sobados sobre los pechos de la oveja zodiacal.

No queda bien.