Hombres™ · Catálogo de rutinas: Los cambios
27 marzo 2008 | Psicología | 47 Comentarios

Eso de que cada persona es un mundo es una majadería.
Y si nos centramos en el género masculino el aforismo es de chiste.
Verán, los hombres cavilamos con la entrepierna una gran parte de nuestra vida.
Así de fácil.
Es una verdad que muchas consortes, novias y amiguitas varias, por razones obvias, olvidan con los años.
O mejor.
Aprenden a ignorar.
Que no es lo mismo.
· Secreto nº5: A los hombres no nos gustan los cambios.
Nosotros, ante un cambio, pensamos lo siguiente:
· “Joder, qué pereza. Para qué cambiar, si luego será igual o peor. Al final siempre es lo mismo”.
Los cambios son agotadores.
Un puto trámite que nunca. Jamás. En ningún caso se paga a escote.
Uno pringa paga.
Otro respira cobra.
Mis queridas lectoras, supongo que por culpa de una infancia saturada de Glenn Medeiros, Nuevo Vale, Melrose Place y Rob Lowe, imaginan algo ligeramente diferente cuando se cuece una mudanza:
· “Ahhhh será mucho mejor. Será genial. Todo será diferente”.
Ja.
- Hola, g, ¿qué bebes?
- Un Gin Fizz, s.
- g, ¿no te cansas de beber siempre lo mismo? ¿por qué no cambias?
- Estooo, no sé. Me gusta. Está bueno y eso.
- Sí. Pero probablemente hay otros mejores. Hay miles de cocktails esperándote a que los descubras, g. Mierda, ¿no te pica la curiosidad?
- Ehhhh…
- g, ¿y si bebes Gin Fizz porque es el único que te ha gustado de los pocos que conoces? Tampoco conoces tantos…
- Tienes razón, m. Voy a cambiar!
- ¿y bien?
- ¿Me traes una rodajita de pepino?
- añsldkaops mskdjas!!sa
Mujeres poco recomendables: la cínica
24 marzo 2008 | Psicología | 82 Comentarios

La cínica tuvo una adolescencia jodida.
No era la tía de buena de clase.
Y claro, eligió el cinismo.
Era irónica y divertida y rebuscada y los tíos se reían y la miraban con esa actitud de admiración y respeto que tanto os gusta, pequeñas cabronas.
Pero los años pasaron y probablemente aquella cínica regordeta ahora sea una atractiva perdonavidas de Wellness, Cosmopolitan y Meltin Pot.
El problema es que sigues jugando en la misma casilla, querida.
No obstante, existen muchos grados de cinismo.
Crucemos el Rubicón, redios.
· Cínica tocapelotas.
No puedo con esta.
Siempre. Siempre. Siempre tiene que tener la última palabra.
El giro inesperado. El retruécano ingenioso que demuestre que ella es lo más.
Es más inteligente que tú. Más irónica que tú. Mierda si tuviera rabo la tendría más larga que tú.
El problema de esta zorra es que no sabe medir el goteo de cinismo en su vida y lo aplica hasta en el momento menos oportuno.
Imagínense que un día has bebido más Coteaux du Layon de la cuenta y tienes el día tontorrón.
- Paula, te he echado mucho de menos estos días.
- A otro perro con otro hueso, g. Eso se lo dirás a todas.
- kasdlwl!!! d´sdzorra.
La cínica pelotas dentro de 20 años tiene 3 gatos, escribe en Olivetti y lleva foulares de colores y toma infusiones extrañas y no para de dar consejos.
Ella. Que ha vivido más que tú.
· Cínica Drew Barrymore.
La vida de la cínica Drew Barrymore es un enorme farol.
En el fondo es una princesita (bueno vale, no tanto) indefensa y gentil.
De esas que lloran viendo Titanic o Big Fish.
Pero por algún extraño motivo (Nico, un padre capullo, who knows) eligió el cinismo como escudo.
- Ey mundo, ven a mí. No me importa sabes? Soy cínica!!
Son, cuando quieren, jodidamente divertidas y duchas en el noble arte del ingenio conversacional.
Seamos sinceros. A veces molan.
Y no es una mala inversión, si sabes jugar bien tus cartas y sortear las minas, cepos y ratoneras anticapullos.
Una cínica tocapelotas de libro es Brenda.
Claire Fisher sería el modelo Drew Barrymore.
¿Captan la diferencia?
Brenda da asco.
Claire mola.
· Sam.
Sam es perfecta.
“Cualquier tiempo pasado fue mejor” y otras sandeces
18 marzo 2008 | Psicología | 33 Comentarios

Juan Gatti y la nostalgia malinterpretada.
Juan Gatti es un excelente diseñador gráfico y fotógrafo argentino conocido, fundamentalmente, por ser el creador de los carteles de las películas de Almodóvar:
“Todos los movimientos que he vivido nacían siempre de la rebeldía.
Surgían los punks porque los rockeros eran una mierda; después llegaban los news romantics porque los punks eran unos sucios; y al final venían los new wave porque los otros eran aburridos.
Pero ahora la gente ya no se enfrenta a nada.
Prefiere integrarse.
El sistema fue tan inteligente que anuló la revolución.
Los chicos de ahora, que son los hijos de aquellos rebeldes, se han acomodado.
Tienen talento y hacen cosas bonitas, pero no tienen la rabia de sus mayores.”
No sé a ustedes.
Pero en este lado del burladero empieza a aburrir sobremanera el discurso plañidero estilo Gatti.
Ya saben:
Todo es una mierda. Los niñatos de ahora no tienen sangre en las venas. Diseñar en el ordenador no es diseñar. La fotografía digital es una mierda. La globalización. El coco. Bla. Bla. Bla.
Es curioso. Porque se supone que el progreso implica mejora.
¿O no?
Nunca hemos tenido mejores vinos que ahora.
Gracias a los “despreciables” avances tecnológicos los productores tienen a sus disposición más conocimientos y mejores herramientas para extraer lo mejor de sus viñedos.
Nadie ve la tele. Claro.
Pero es ahora cuando vivimos las mejores series que han pasado nunca por la caja tonta.
The Wire. A dos metros bajo tierra. Los Soprano. El ala oeste de la Casa Blanca.
Bendita HBO.
Ya no se hace periodismo como el de antes.
El de Capa y Meneses.
Ese de tecla, mochila y teletipo.
Mierda, hasta El Capitán y El perro inglés parecen dos viejas lloronas.
Sentados en su porche con su coñac y recordando cuando la vida molaba.
“Cuando las pelis molaban, las mujeres eran decentes y además se nos levantaba, maldito perro inglés.”
Arrieros somos. Pero ustedes primero.
Parece ser que tenemos que disculparnos por no pasar hambre y hablar por el puto messenger.
Parece ser que os debemos aplausos, medallas y nalgas en pompa.
“Oh capitán, mi capitán” y demás lisonja.
Parece ser, entonces, que os van a dar mucho por el culo.
Ya saben, queridos abuelos, nos hemos integrado.
Tendencias 2008 · La cultura del amor
13 marzo 2008 | Tendencias | 33 Comentarios

Estamos jodidos.
Miren que lo intento.
Respiro hondo, relajo mi séptimo Chakra y me dispongo a leer el último informe de Trendwachting.
Pero nada, oigan.
Es leer tres lineas de estos putos listillos tulipanes y sólo imagino fustas, violencia, Call of Duty 4 y la impaciente repartiendo jarana a hippies barbudos.
La cultura del amor. Manda cojones.
Siéntense.
Supongo que estos Transumers, cuando hablan de amor, hablan de cielos azules.
Hablan de comercio justo, Coldplay, barritas de incienso y el puto cambio climático.
Colega, no te decimos que no gastes.
No somos unos putos comeflores ingenuos. No. No . No.
Sólo te decimos que compres cosas que molan.
Que compres amor.
Ya saben un Ipod Red. Bodyshop. Caffè Mocca.
En resumen, cualquier mierda que alivie nuestra conciencia.
Además de nuestro bolsillo, claro.
Qué cojones tendrá que ver eso con el amor.
SUBE:
· Mesa, mantel y plato. El minimalismo está más muerto que la muerte.
Jódete John Pawson.
· Sonreír.
La pose de entierro y rictus en el ojete molará en NEO2 y Vanidad.
Pero ni tú eres Bimba ni yo muerdo almohada. Así que ya imaginas donde puedes hincarte la mala hostia, querida.
BAJA:
· Los paradores.
Ya saben, fin de semana en casita rural porque ey, la playa es para garrulos y cajeras de Opencor.
Colega, puedes ir olvidándote del rollo de las velitas, la chimenea y la manta.
Huele.
· El té. El cuento de la tetera, los putos vasitos de colores y la jaima de Ikea como que no.
Deja ya el rollo Palestina.
Aburre.
Finito.
Salud y buen vino.
Coup de Coeur · Una historia de anhelos y coleccionismo
07 marzo 2008 | Enología, Fotografía, Psicología | 39 Comentarios

Coup de Coeur es una expresión utilizada por algunos apasionados al vino para definir ese excepcional momento en el que un caldo te roba el corazón.
En palabras de mi sensei Enópata:
“Esa emoción que te hace saltar los fusibles, que te impide racionalizar lo
que estas degustando.
Sólo sientes.
El cerebro se desconecta, es asaltado por los sentidos, como
si fuera un golpe de estado sensorial.
Donde ellos toman el mando, nos ponen la carne de gallina, se nos erizan los vellos de la columna.
Y el cogote parece el de un pastor alemán a punto de saltar sobre una presa.
Lagrimeamos y todo parece más bello a nuestro alrededor.
Lo bueno del vino, de los vinos, es que al volver a catar el vino que te ha
producido esa intensa emoción,
vuelves a reproducir fielmente las sensaciones que te provocaron el primer
Coup de Coeur.
Cuando esto sucede, ya eres enópata para siempre,
Es como un enorme orgasmo,
Que ya te hace adicto al sexo de por vida.”
Mi primer Coup de Coure fue Marc Sorrel.
Hermitage. Ródano norte.
Culpable, quién si no,
la mujer que más he querido.
Mi ultimo Coup de Coeur en cómic Los Combates Cotidianos.
Película. Million Dolar Baby.
Mesa. Can Fabes.
Momento. No es asunto vuestro.
Quizás sea una buena medida.
Una escala para juzgar cada momento de tu vida.
¿Cuánto hace que no sientes algo así?
¿Cuánto hace que no te corres hasta la extenuación y tienes esa sensación de que lo que estás haciendo se te quedará grabado para siempre?
Qué demonios.
Es la única medida.







