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kim_novak
“El problema del s.XXI es que no torturamos lo suficiente a las mujeres”.
No lo digo yo.
Dios me libre, pardiez.
Lo dice el gordito.
El genio retorcido que veneran miles de alternativas gafapastas en todo el mundo, libro de Truffaut en mano y arqueo de media ceja cuando le hablas de tu pasión por Depredador. Zorras.
· ¿Depredador?
· Ajá.
· ¿La del extraterrestre feo?
· Sí. Un extraterrestre feo llega a la tierra con ganas de jarana pero se topa con un grupo de guerrilleros liderados por Schwarzenegger. El extraterrestre feo comete el error de tocarle los cojones a Schwarzy. Schwarzy le da una somanta palos. Pero antes pega un grito de la hostia subido a un árbol y construye un arco de flechas explosivas con ramas y hojas. Got it.
· No sé. Me parecen un poco planos los personajes.
· añlda’0erwq zorraasad

Vértigo es una obra maestra.
Sin la menor sombra de duda o temblor del polígrafo.
Y tiene esa cualidad que tienen las cosas y las personas que merecen la pena:
Cada vez que la ves descubres algo nuevo.
Así que nunca te cansa y puedes cagarte en los planes de pensiones, Canal Satélite, el home cinema con THX 7.1 y todas esas cosas que hacen tu vida soportable cuando olvidas la sensación de descubrir algo nuevo.
Esa por la que estamos aquí.

Hitchcock no es Medem ni Almodóvar ni maldita la falta que hace.
No pretende demostrar en cada plano que conoce el universo femenino mejor que nadie.
No pretende decirnos que no todos los hombres son iguales y que ey, chicas, he tomado buena nota de vuestros sueños y frustraciones.
“Hay esperanza.”
Que te jodan, Medem.

Para Hitchcock la mujer es un misterio.
Y así nos la muestra.
Complicados puzzles, muñecas rusas de mirada perdida y bolso cerrado, habitaciones llenas de puertas que no llevan a ningún sitio. O a todos. O vete tú a saber.
Son mujeres.

Hitchcock se la juega (y hace que nos la juguemos en su cine) porque nos hace entrar en esas habitaciones sin cartas escondidas en la manga ni monsergas con mensaje.
Y que le follen al home cinema.

vinos

In vino veritas. O por qué tocar mola.
Esto se acaba.

Queridos lectores, ustedes mejor de yo saben que la cavidad bucal está dotada de gran sensibilidad.
Todo es por culpa de la sexóloga cuarentona malfollada de turno de GQ, Elle, Cosmopolitan o cualquier mierda del estilo.
. La que os tiene comida la cabeza con el tralarí de los putos preliminares y lo poco que importa vuestro rabo.
· “Ey chicos, el sexo no se acaba en el pene. También está en los aromas, en el incienso o en las yemas de los dedos del pie.”
Ja.

El sentido del tacto en la cata nos ayuda a percibir sensaciones táctiles y térmicas.
· Sensaciones táctiles como la astringencia, que se reconoce como una impresión de sequedad y rugosidad (suela de zapato, you know) producida por los taninos del vino.
La astringencia es habitual síntoma de juventud y va moderándose con la crianza.
Como la vida misma.

· Las sensaciones térmicas son provocadas por el alcohol.
Según los grados de alcohol y la temperatura a la que este el vino se percibirá más cálido e incluso ardiente.
Los vinos suaves poseen menos grados de alcohol (12º) que, por ejemplo, un Priorato intenso y estructurado (14-15º).
Traducción, para maricas e informáticos:
Chica cosmo= vino suave.

Sólo hay dos clases de personas.
Las que escuchan y las que no.

Déjense de categorizaciones, grises, estadísticas, encuestas de opinión y pollas en vinagre.
Los que escuchan.
Y los que no.

Piensen si no en sus amigos o en las jamelgas que se han cepillado.
¿Lo captan?

Catar un vino es escucharlo.
Todo lo demás son gaitas.
En todo lo demás entra el Club del Gourmet, la pose engolada, Verema o cualquier subnormal de copa alzada y servilleta en mano.
Si no saben escuchar mejor dedíquense a taladrarle el oído al amigo especial de turno o terminar el curso de cata por correo o a beber cerveza o Ron Negrita o la mierda que se quieran echar al gaznate.
Y por favor.
Lárguense de aquí.

tristana
Tristana. Puerta o soga.
Tristana es la historia una muchacha joven e inocente engañada por el maduro galán Don Lope.
Un Don Juan acabado.
También es la historia de amor con Horacio, un artista con el que ella huye de Don Lope.
Él representa el contrario de Don Lope.
Él respeta a Tristana.

Luego la cosa se lía, claro.
Y hay un momento único. Una secuencia. Una jodida frase que marcó mi ingenua mente adolescente para siempre.

Tristana enferma y suplica volver a casa de Don Lope.
Teme morir. Y busca cobijo en la figura paterna que tanto la humilló.
Semanas después, ya aburrida curada, se enfada con Horacio por haber accedido a su ruego:

· Si me hubieras querido, no me habrías traído a esta casa.
· No te traje yo. Tú te empeñaste. Creías que te morías.
· Pero estoy viva.
· Esto es el colmo, qué injusta eres!
· Puede ser, pero Don Lope no me hubiese dejado entrar en la casa de otro hombre.

Repito. Aire o gaznate.
El conflicto de Tristana es el conflicto de todo aquel que respira, folla y piensa.
¿Libertad o celda con sábanas de seda?
El deseo es siempre esclavitud.

Recuerdo una escena de Espartaco.
La segunda mejor escena de amor de todos los tiempos, por cierto.
Huyen Espartaco y Varinia, tras toda una vida de esclavitud y jodienda.
Huyen buscando la libertad como Chillida buscaba la luz o Lynch las esquinas dobladas.
Y Espartaco, mirando a los ojos de gata de Jean Simmons, le pregunta:
· “¿Qué es lo que más deseas en el mundo, ahora que eres libre?”.
· “Ser tu esclava”.

Buñuel era contradicción.
Rudo, sensible, voraz, libertario, machista, genio y necio.
Y contradicción es la mujer en Buñuel.

Y maldita sea, ¿no lo son todas?

rara
Vaya mierda de generación.
Ésta, digo, con la que nos ha tocado bregar.
Creo que el adjetivo que más escucho cuando cometo el error de preguntar por la protagonista de turno es:
· “Es rara”.
· ¿Rara?
· Sí, g, es rara de cojones. Le gusta Inland Empire y colecciona vinilos de Bowie cuando era trucha y sabe quién es John Constantine.
· mmmmm como tú, vamos.
· Sí, pero es diferente.
· ¿Por qué?
· Es una chica.
· ñlasdiaopwe rsdfksña!!!

Traducción. Mola parecer raro.
Mola David Lynch, el gesto torcido o la respuesta afilada.
Mola la pose, los aburridos secretos inconfesables y las cajas cerradas.
Las putas cajas cerradas.

¿Simpática y amable? bah no mola.
¿Arisca como su puta madre? mola.
¿Leal y alegre? no mola.
¿Una zorra incoherente e inestable? mola.

¿Qué cojones nos pasa?

Hay gente pa tó. Capote y hembra.*
“Hay gente pa tó” es una frase categórica atribuida al gran maestro y califa del toreo cordobés Rafael “El Gallo”.
Cuenta la historia del toreo que después de una gran corrida en Madrid, era corriente que los diestros ofrecieran una fiesta en el hotel a amigos, periodistas y gente relacionada con las artes y la cultura en general.

Pues bien, en una de esas celebraciones le presentaron a nuestro afamado matador a Don José Ortega y Gasset, y se lo presentaron como “filósofo“, a lo que el maestro inquirió sorprendido:
· ¿Filósofo? ¿y eso qué es?
De inmediato le explicaron que se trataba de la persona que trabajaba sobre las ideas y el pensamiento, a lo que el Gallo, asombrado por tamaña profesión, sentenció con su famoso “hay gente pa tó”.

chicas
The girls are weird.
Las chicas son raras, muy, muy raras.
Porque se visten de maneras extrañas, porque imaginan mundos que no existen,
porque juegan a atormentar a sus muñecas, porque toman el té en tazas de plástico,
porque escriben sus sueños en una libreta,
porque hacen pastelitos de extraños colores, porque lloran, porque tienen muñecos de trapo…

Las chicas son raras porque no son chicos.

Adhuc tempus. Otra historia de princesas y ego.
Sé que en tu interior yace un Indiana Jones.
Un rudo vaquero inhóspito pero sensible dispuesto a conocerla tan profundamente como nadie ha hecho jamás.
Dispuesto a llegar donde nadie ha llegado.
A plantar tu bandera y fajar su récord de polvos.
Hasta el infinito y más alla.

No por ella, no nos engañemos.
Es tu puto ego de machito. Ese que presumes no tener.
Sí. El mismo.
Es tu arrogancia. Esa que brilla cuando aprietas el acelerador o destrozas su conjunto de Women Secret.

Bien.
La arrogancia es una compañera de viaje bastante molesta.
Deshazte de ella.
Manda a tu ego a cagar y tu entrepierna lo agradecerá.
¿Tu arrogancia paga las facturas?
No
¿Te puedes follar a tu arrogancia?
No que yo recuerde.
Si lo que pretendes es satisfacer tu ego mejor cómprate una Harley o depílate las pelotas.

Distancia, bisoñé y luces apagadas.
Entiendo que la imagines como el Everest y a tí como a Sir Edmund Percival Hillary.
Pero cojones. Ni ella te lo está pidiendo ni tampoco es necesario.

Distancia.
A veces la mejor arma es el desconocimiento.
Lo más probable es que esté hasta la polla de listillos borrachos interesados en su horóscopo, sus películas favoritas y la obra de Benedetti.
Buitres de la peor calaña.

A veces la mejor manera de decir algo es cerrar la puta boca.

grey
La inteligencia de un hombre se mide con sus excusas.
Realmente ya nadie afirma que sólo ve los documentales de La 2 y Metrópolis.
¿Conocéis a alguien?
No.
Vale.
No obstante, los medios sí utilizan esta “Hipótesis de la 2″ para restregar a la audiencia su, por otra parte, sana hipocresía.

Certezas universales y las tetas de Cuddy.
Existen ciertas verdades que es mejor aceptar sin más.
· A todas les pone Lenny Kravitz.
· Siempre hay otro.
· Ver la tele no queda bien.

Pero ey, poner el culo no significa no hacerse preguntas.
Y .
Siguen existiendo listillos, snobs y zorras alternativas que buscan cobijo más allá de la estepa africana y los putos subtítulos.

· Tipología 1: Talibanes culturales.

No puedo con estos fulanos.
Ellos, directamente, te plantan un “Yo es que no veo la tele” en tu cara de borrego mediocre cuando le preguntas por las tetas de Cuddy.
Su tiempo es mucho más valioso.
Ellos, magnánimos intelectuales de corta y pega, Cartelera Turia y su puta madre, no pierden el tiempo y si se dignan a encenderla es únicamente para ver un solemne Divx de, no sé, Old Boy o cualquier basura del estilo.

· Tipología 2: Xenófobos catódicos.

Curiosa tipología.
El xenófobo entiende que hay dos universos televisivos.
Uno de ellos es molón, trendy y respetable.
Me refiero a las series de HBO, Los Soprano, Dexter o cualquier mierda con intro molona, final emotivo rollo voz en off y fondo musical con balada melancólica. MTV rules.
El otro universo es rústico, ordinario y cateto. Chusma, en pocas palabras.
Por ejemplo:
· Ver House en Cuatro no mola. Paleto.
· Ver House en la Fox mola. Uauahhhh tíoooooo ves Lost antes que nadieeee.
· Ver Los Serrano no mola.
· Ver Anatomía de Grey mola.

Tipo 3. El coherente.
La única persona que conozco que no ve la tele no tiene tele.
Así de sencillo.