Nada Importa en: TwitterFriendFeedFacebook

nadaimporta
“Sólo el cambio perdura”.
Lo dijo Heráclito.
Pero Heráclito era marica, introvertido, empollón y sensible.
Algo así como un EMO pero hace dos mil años.
Así que tampoco debemos hacerle mucho caso.

Nuevo diseño. Más grande y más molón.
Caballo grande, decía mi ex.

Mayor protagonismo de los especiales.
A ver si así los termino de una puta vez:
· El arte de la cata de vinos.
· Tipología femenina gastronómico·sexual™.
· Manual del hedonista™.
· Guía de manipulación sentimental.
· Hombres™: catálogo de rutinas.

Publicidad y otros debates estúpidos.
Publicidad no.
Pero por la sencilla razón de que las propuestas recibidas eran estéticamente detestables.
Sin ofender.
O sí, qué diablos.
En cualquier caso si buscan principios, ideales de libertad y cielos azules mejor háganlo en otra parte.
El día que Alange-Soehne, Grey Goose o Elite Model llame a mi puerta ustedes tendrán un pedazo de banner allá arriba más grande que el culo de algunas de mis queridas lectoras.
Los pelos como escarpias, sólo de pensarlo.

Recomendaciones y menudencias.
Me conozco de memoria todo el rollo sobre la hipertextualidad de la red y demás canela.
Pero qué quieran que les diga.
En mi casa me enseñaron que hacer leer un post sólo para ver un enlace que ya publica el resto de la humanidad evidencia una enorme falta de tacto.

Eso que asoma a vuestra izquierda son enlaces de una cuenta en del.icio.us que actualizaré cuando me venga en gana.
Será un lugar idóneo para recomendar caldos, fotógrafos, furcias, vodkas y por qué no,
blogs.

Ser Morante

26 enero 2008 | Arte | 44 Comentarios

morantedelapuebla
Morante de la Puebla es matador de toros.
Fuma puros en el paseíllo.
Pinta, boxea, pasea con chistera y cría gallos de pelea. Tiene un bar y sirve copas.
Caza patos sin escopeta.

Morante lo ha pasado mal.
Ha sufrido depresiones. Miedos, pesadillas y angustias.
Un año de retiro y sesiones de electroshock en Miami.
Morante estaba mal porque no se encontraba. Porque estaba perdío y porque demonios, planta su alma y sus cojones delante de un bicho de 600 kilos.

Difícil faena, maestro.
La de saber quién eres.

Reivindicar a Morante es hacerlo con una parte de nosotros mismos.

Esa que olvidamos por culpa de las hipotecas, los domingos por la tarde y la anestesia de sofá, tele de plasma y misionero.

Es fácil ser otra persona.
Es fácil presidir la mesa, esconder un as en la manga o recitar discursos ajenos.
Lo difícil es romper la baraja y mirar de frente.
Que es mirar hacia dentro.

Lo difícil es ser el otro.
Ser tú mismo.

Ser Morante.

djarleiing
El tiempo es un pedazo de cabrón.
Nos regala maletas, recuerdos, obituarios y chinchetas en el mapa.
Nos regala cargas, momentos, cicatrices y calmantes sin receta.
Y un día, cuando todo pesa lo suficiente como para no tener pelotas de mirar atrás, te regala la certeza de que nada de eso sirve.
Te regala la duda y la convicción de que no eres nada de eso.
Menudo hijo de puta.

“Viajo para descubrir al otro”.
Colin Thubron, gentleman y escritor de viajes, te jode sin vaselina.
Casi sin querer.
Que es, por otra parte, como más jode.
- “Mi peor miedo en un viaje es que no pase nada, no experimentar nada”.
Recojo el quite.
Un viaje en el que no pasa nada no merece la pena.
Tampoco lo merece, si cabe aún menos, una persona, un libro o un puto blog en el que no pase nada.
Y si lo piensas, probablemente estás rodeada de personas con las que “no pasa nada”.
Quizás aquellas maletas están llenas de eso.
De nada.

Djarleiing, magulladuras y Peter Sarsted.
Les prometo que iba a hablar de “Viaje a Djarleiing”.
Pero para qué mierdas hacerlo.
Si Kiko Amat lo hace infinitamente mejor.

keira knightley
Tarde o temprano ella tendrá una crisis.
Y vamos a partir de la base de que tú, pequeño cabroncete internauta, has hecho lo correcto hasta ahora.
Has estado en tu sitio, paciente como un buda pero retorcido como una zorra.
Eso se traduce en lo siguiente:

· No has sido un plasta ni le has dado la brasa por el messenger ni se lo has dejado excesivamente claro.
Lo de que te la quieres cepillar, I mean.

· Has sido atento.
Regalo en cumple. Felicitación en santo. Maldita sea, hasta un regalo sin avisar. Porque sí, porque tú eres así y no necesitas que sea ningún día especial para acordarte de ella.
Diantres, hasta te has preocupado por la salud de su familia si ha sido necesario.
Tú. Que ves a tu madre en navidad. Manda cojones.
Bien hecho.

· Le has aconsejado algún libro del estilo “creo que te va a gustar”.
Porque ey, tú la conoces.
Odias a Alonso y a Messi.

Paciencia, WarGames y carne a la piedra.
Aun con la crisis, no tienes nada.
Un paso en falso y lo joderás todo.
Ab unguibus leo.
Ha perdido una torre.
Nada más.

1- Tienes que escuchar como un cabrón.
No importa que el taladre en cuestión sea más aburrido que una peli de Godard.
Que lo será.
Tú atento y cara de interés.
La que pondrías viendo a Messi.

2- Debes de intentar ayudarla.
Me refiero a solucionar los problemas con el manso.
Ya habrá tiempo para él y para las banderillas.
Esto la desconcertará y eso queremos.
Desconcierto.

3- Enroque.
Alguno de esos días de café Mocca y horas escuchándola debes de enrocar vilmente.
De repente, estás jodido.
Hundido.
¿Por qué?
No importa.
Ella activará su modo “Instinto maternal™” del palo “qué egoísta soy, yo preocupándome por gilipolleces y él estaba jodido“.
Ja.

4- Cargad, jinetes de Rohan.
Sin prisas.
Clos Martinet. Carne a la piedra. Humo. Errores. Grey Goose. Secretos.

Y que el amor nos cosa a hostias.

marv
Hay quien nace cabreado.
De la misma manera que hay quien nace torero, ombliguista o marica.
Vale.
Lo último no está tan claro.

Los cabreados representan un rol social particularmente tocapelotas.
No importa la situación, comparsa o prédica, él siempre la llevará a la trinchera.
Con dos.
Lo más curioso es que, en la mayoría de los casos, el responsable de su cabreo es un ente indeterminado habitualmente tildado como “ellos”.
“Ellos” se puede traducir como un selecto grupo de personas que dirigen la sociedad.
La sociedad, ya saben, ese grupo de inocentes ovejitas obligadas a consumir, hacer colas, comer hamburguesas y tragarse Fama.

A veces con “ellos” se refieren al gobierno o a Microsoft. Otras a Bush o a la SGAE. Otras a todos juntos (porque todos son colegas, you know).
· No importa, leñe. Ellos y punto, g. No me toques más la pelotas.

· Cabreados constructivos.
Especialmente duchos en trabajos manuales. Sin segundas.
Según estos fulanos, nadie tiene ni puta idea de hacer nada.
¿La casa oficial donde llevas tu coche a hacer la revisión? inútiles careros ¿la peluquera del barrio? una zorra wannabe, él lo cortaría mejor ¿el electricista? un puto sudaca, él lo hace mejor.
Este palurdo lo sabe hacer todo, vive dios.
Lo mejor que puedes hacer es callarte la boca y alabar sus hipotéticas virtudes.
Resultado: su ego por las nubes y tu estantería montada.
You win.

· Cabreado informado.
El más peligroso.
Este llorón siempre ha leído algo que justifica su estúpido razonamiento de turno.
Un estadística, un artículo, un informe secreto, no importa.
Alguien le dijo que alguien sabe que eso es así. Y punto pelota.
Él tiene fuentes fiables que tú, pedazo de ignorante, no puedes ni siquiera olisquear.

· Cabreado nihilista.
Cabizbajo, bohemio y literato.
Aburrido como una pasa.
Él conoce el juego. Lo sabe. Lo ve. Algo así como Neo pero hecho polvo y sin las Oakley molonas.
¿Pero para qué jugar?
Todo es una mierda y todo está perdido y bla bla bla…

Les dejo con este testamento del gran Silvio.
Dedicado, cómo no, a todos los cabreados y a su puta madre:
· “Estar descontento con este mundo es no haber entendido nada”.

sexo
Sé que este va a ser el post más malinterpretado de la historia.
Pero me importa un carajo.
Recuerdo la primera vez que lo escuché, sólo una vez en boca de un hombre en toda mi vida:
- “El sexo está sobrevalorado”.
Shock.

No obstante, me comporté como un capullo listillo y caí en lo que probablemente caigan algunos de ustedes:
- “Amigo mío, eso sólo significa que nunca te han echado un polvo como dios manda. Nada más.”
El impacto fue tal que no profundicé en la complejidad de la hipótesis y sólo me deslicé en la superficie.
Es como cuando dices que “Hoy quiero confesar” o “Blanco Humano” son obras maestras.
Pelos como escarpias.

Grandes verdades, Fever tree y el culo de Bjork.

Que el sexo está sobrevalorado es una de esas verdades que no puedes decir.
Como que Björk es la gran estafa de la modernidad o que Isabel Preysler es una puta.
Porque no me jodan, ¿pensar en sexo cada 52 segundos?
No sé ustedes, el arriba firmante los lunes a las 8 de la mañana, cuando está leyendo El País, no tiene ningunas malditas ganas de nada que no sea un capuccino y un croissant recién hecho.

En palabras de Freud, el sexo es la fuerza motivadora fundamental de todo comportamiento humano.
Sublimidad y demás soplapolleces.
Pero claro, Freud se atizaba más farlopa que Tony Montana y eso, no crean, ayuda.
Porque oigan, yo no tengo ninguna maldita intención sexual cuando voy a comprar el pan (lo entenderían mejor si conociesen a la inabarcable y cándida dependienta) o mejor, cuando pago una multa después de hacer una cola de veinte minutos y me atiende una zorra antipática, malfollada y áspera como su puta madre.
Mojo al mínimo.

Verdades.
No es un mal propósito.
Os deseo, queridas lectoras, un 2008 colmado de verdades.
De las que joden.