Fotolog o el fin de la jefa de animadoras
28 septiembre 2007 | Moda, Tendencias | 46 Comentarios

No soporto a las fotologers.
Antes todo era más fácil.
Una clase. 40 personas. Una tía buena.
Inaccesible. Envidiada. Poderosa. Con esa actitud de barbilla alta y los putos 501.
¿Quién se acuerda del resto?
Mosquitas muertas, sosas, empollonas y demás class B de la inmensa fila de atrás.
Ahora lo más probable es que aquella tía buena a la que todos miraban y tú odiabas esté limpiándole los mocos a sus churumbeles mientras espera a que Manolo salga del taller hambriento y con ganas de mando. A distancia, you know.
Y mírate a tí. Con tu blog y tu bolso de Fun & Basics.
Quién cojones te lo iba a decir.
La venganza es un plato que se sirve frío, ¿verdad querida?
La aparición del fotolog y demás putas redes sociales significa el comienzo del reinado de las mediocres.
Cualquier zorra con 4 trapos y una gafas gigantes ya se cree Sienna Miller.
No me jodas.
Es curioso.
Fotolog se ha convertido en un imán de las Cory Kennedy wannabe de la misma manera que lo ha hecho Badoo con los bakalas o Flickr con las gafapastas con ínfulas de Richard Avedon.
Putos nichos de mercado.
Apuntad bien en vuestras moleskines, jodidos coolhunters.
Musa Nadaimporta 2008. Panem et circenses.
Si lo haces, hazlo bien.
Con vergüenza ni se folla ni se come ni mucho menos se fotologuea bien.
Demonios, ya que tienes un fotolog y ganas de que te rajen hazlo a lo grande.
A puerta gayola.
Mis musas han ganado su título a pulso de capote, muleta y acero.
Hagamos memoria:
· Musa Nadaimporta 2006: Am_lul.
· Musa Nadaimporta 2007: Meripeih.
La próxima edición está en marcha, queridas lectoras.
Habrá sorpresas, premios y una colaboración estrella.
Y lo mejor de todo.
El resto de fologers os rajarán sin piedad.
¿Qué más se puede pedir?
MadinSpain · 4 pistas para reconocer a un creativo
24 septiembre 2007 | Diseño, Psicología | 36 Comentarios

MadinSpain es un congreso internacional de diseño que concentra en dos días a los mejores diseñadores y desarrolladores web del momento.
Ya saben.
Todo juntitos regocijándonos en nuestro talento y comiéndonos las pollas.
Diseño, arte, swing y retromodernidad.
Es curioso observar a estos fulanos.
No voy a entrar a valorar códigos estéticos.
Esos ya los conocen de sobra: camiseta con motivo molón, pixelart, ipod, barba de mariquita y Pirelly.
Ya saben que detesto los prejuicios. Especialmente si no son los míos.
Alea jacta est. Date la vuelta, nena.
Por una maldita vez, y sin que sirva de precedente, iremos más allá de la mera apariencia estética y profundizaremos en las enigmáticas profundidades de la mente de un creata multimedia.
1. Pseudónimo. A.K.A. Pollas.
Un creata sin pseudónimo es como un bakala sin alerón en el coche.
No me jodas. No puedes pretender ser un creata molón y llamarte Paco o Luisín.
No.
Imagina que estás en la pista de la Razzmatazz, partiendo la noche y fundiéndote los Gin Fizz al ritmo de Yelle.
Eres el puto amo. Se acerca esa alternativa tan misteriosa y altiva:
· “Hola, me llamo Synthetic”
· “Hola, Synthetic, yo soy Manolo”.
¿A que no?
Colega, o te buscas un pseudónimo molón o Synthetic se cepillará a Monekeypixel.
2. “Estoy mal de la cabeza, tío”.
Un creativo siempre enarbolará orgulloso la bandera de su excentricidad.
No me refiero a que sea un tío afectado y llorón. No.
Simplemente está encantado de imaginarse complicado, retorcido y raro como su puta madre.
You know, nunca lo verán disfrutando de un buen partido de fútbol con unas Pringles Cheese&Onion y una cervecita.
Demasiado fácil.
3. Nos gustan problemáticas.
Imaginen una señorita de medidas perfectas y pelo ondulado con aroma a Kerastase.
Imaginen que tiene los tobillos de Gong Li. Que es optimista pero no imbécil.
Imaginen que disfruta comiendo palomitas viendo la Jungla 3. Que pide la carne poco hecha y que calla cuando tiene que callar.
Imaginen que sabe reirse, sabe escuchar y sabe distinguir la Cavernet Sauvignon de la Merlot.
Pues bien. Un creativo no quiere a esa chica.
Prefiere una zorra complicada, maniática y chiflada.
4. Las putas gafas del cinismo.
Spinoza se partiría el culo observándonos.
El creata se relaciona con el mundo a través de la ironía.
Si una Princesa Solmanía tiene sus tetas y un gótico abatimiento, el creata se abriga en su cinismo.
Todo tiene un doble sentido y todo tiene un puto “pero”.
Una pena, porque desde el cinismo no se puede disfrutar plenamente de Halo, de José Tomás o de “Endure”.
Maldita sea, el cinismo no tiene nada que ver con el amor.
El lujo está demodé
18 septiembre 2007 | Psicología, Tendencias | 58 Comentarios

Estamos jodidos.
El lujo está de moda.
Maldita sea, en todas partes nos venden lujo.
Hablas con cualquier fulano y a los dos minutos presume en tu cara de que se ha comprado un móvil de lujo, un coche de lujo o un coleccionable semanal de reproducciones históricas de casitas de furcias de lujo.
Y a tí se te queda esa cara de imbécil con resaca, cuernos y ardor de oreja.
Demonios, en el marketing turístico existe el “lujo de bajo coste”.
A la puta nueva clase media del Vogue, los créditos Cofidis y Massimo Dutti se la pone dura creerse Valentino.
No fate, my friend.
El lujo es innaccesible.
Es éxtasis, decadencia, muletazo, pellejo y silencio.
Brevis oratio et longa manducatio. Al grano.
No he bebido suficiente Malleolus como para hacer una lista de cosas que sí son un lujo.
No obstante, si me lo permiten (y si no también, para qué engañarnos) podemos empezar por lo que no lo es.
Por la puerta de atrás:
· Beber Moët & Chandon no es un lujo. Y querida, si lo haces en tu boda te damos hoy mismo el premio a cajera del año.
· Tirarte a una puta de lujo no es un lujo.
· Hacer un crucero no es un lujo. Nunca. Jamás. En ningún puto caso es un lujo. Crucero y lujo en la misma frase chirría tanto como Bebe y música.
O casi.
Hagan juego.
Comer en Valencia: Entrevins
17 septiembre 2007 | Gastronomía, Valencia | 18 Comentarios
Valencia es un caos para comer.
Por un lado tienes a las vacas sagradas: Sucursal, Ca Sento, Torrijos, Riff y demás alcurnia* donde el cepillo asusta.
En el otro lado de la cuerda los típicos bares de bravas, sepia, ensalada valenciana y Marqués de Cáceres.
Sin comentarios. Antes muerta que sencilla.
Entre los dos, ese gran universo de la “nueva clase media”. La puta nueva clase media.
Cientos de restaurantes que, a barlovento de la Copa América y la obsesiva necesidad que tenemos los valencianos por aparentar (“si será per diners”), nos están sacando la viruta sin compasión.
Encima de puta pon la cama, you know.
Ambiente chill. Carta en Helvética. Sillas de Ikea. Maduresa y magret de pato.
No me jodas.
Recomendación gastronómica de la semana: Entrevins.
Pero ey, Dios aprieta pero no ahora.
También se esconde alguna joya. Que serán las que aquí sangraremos, como pueden imaginar.
Sin piedad ni hostias, claro. Para besitos en la nuca doblen la esquina y vayan a LaNetro.
Entrevins está en Ruzafa. Ese barrio antaño olvidado que se supone está de moda.
Tiene dos salas, una enfocada a ser una enoteca: copa, bodega, charla, mesa y pincho. Ahí es nada.
La otra, un restaurante sorprendente.
Guillaume, el sumiller, ha elaborado un único menú (6 o 9 platos) basado en excelentes materias primas (mercado de Ruzafa a unos metros) y una excelente idea: la posibilidad de no ceñirte una botella de vino sino dejar que mariden la comida con diferentes copas.
El menú consta tres primeros, tres segundos, un pescado, una carne y un postre. Y es espectacular.
El único “pero”, demasiada prisa en el servicio.
El ritmo, amigos, el ritmo.
Todo consiste en fluir, ¿recuerdan?.
Entrevins: 8,25
Dirección: Reina Maria, 3 (Valencia)
Teléfono: 963333523
A quién llevar: chicas cosmo, rojas de salón, amigas especiales o compañeras de Pilates en plena crisis sentimental (40 o 50€ por barba).
Olvídense de traer a una pija. Recuerden que la carta es casi cerrada. Así que este no es el sitio para una tiquismiquis del rollo “Ay es que la carne poco hecha me da nosequé…”
O mejor, mándenla a cagar.
Los 5 mejores cómics para dártelas de interesante™
11 septiembre 2007 | Literatura | 26 Comentarios
No pretendo joder ningún mito.
Los mitos ya se joden solos.
Sin la ayuda de nadie. Miren si no a John Mc Clane o Nati Abascal.
Ya saben que ahora mola leer cómics.
Pero podemos puntualizar.
Mola leer “historias cercanas”. La apasionante vida de un gafapasta enamorado o la interesantísima historia de una zorra chica que echa de menos a su ex. Oh yeahhhh.
Si quieren molar, tienen que tirar a la basura los X-Men de Morrison y The Ultimates de Millar.
Así que veamos qué podemos rescatar entre tanta basura “slice of life”:

1 · Píldoras azules.
El cómic de mi vida.
Uno de ellos, quiero decir.
No se debería juzgar algo que amas.
Porque no ves una mierda. Porque a lo mejor te equivocaste y aquel chico impetuoso y canalla ahora sólo es un gordo abandonado a Fotogramas y El Diario de Patricia.
Pero sé que, como a mí, os resbala lo que las cosas signifiquen en realidad o lo estúpidamente cegatos que parecemos cuando estamos enchochados hasta las cachas.
También sé que, qué diantres, Enrique Rojas se puede meter su inteligencia emocional por su ojete emocional.
¿Alguna pregunta?

2 · Los combates cotidianos.
La obra de Lacernet, como la de Frederik Peeters, tiene la extraña cualidad de no hacer ruido.
No es un polvo salvaje.
No hay mariposas en el estómago.
Ni ojos empañados ni marcas en la piel.
Es más como un susurro, como un sinuoso camino de baldosas amarillas.
Y de repente, un día, te das cuenta que ya forma de tí.
Y que ese susurro te acompañará siempre.
Ya saben donde acaba ese camino.

3 · El almanaque de mi padre.
El manga da asco. *
Así. En general.
Evidentemente me refiero al manga teenager. Esa basura tipo Bastard, Naruto o La espada del inmortal. Que son los títulos que, con gran estoicismo y actitud profesional, he leído para poder deciros a la cara, queridos exlectores de esta su página, que leéis mierda.
Pero no todo va a ser malo tras la invasión japo. Córcholis, ahora las chicas leen cómics.
Además nos han regalado eso que llaman “Nouvelle Manga”.
Manga intelectualoide y pedante que nos ha traído a un genio llamado Taniguchi.
El almanque, Barrio lejano o el Olmo del cáucaso.
Cremita.

4 · Madre, vuelve a casa.
“…necesitaba simplemente alguien que aprobara la rendición.
Alguilen que le dijera que, finalmente, estaba bien abandonar.”
Una obra escrita desde el dolor.
Cada viñeta, cada página es una ventana al abismo y a la pérdida.
No lo lean si están jodidos.
Hornschenmeier no es Billy Wilder.

5 · Alack Sinner.
Bien sabe dios que he sudado sangre para elegir entre “Mis circunstancias”, “El viaje” o la presente obra de Muñoz y Sampayo.
Ya no dudo.
Alack Sinner tiene ese rollo decadente.
Ese aroma a cuero, humo y madera gastada.
Y ese sonido de la ginebra follándose a los hielos. Crujiendo como un gato en celo.
PD. Un inciso. O dos, qué cojones:
· En esta lista jamás entraría Blankets.
Demasiado “típico cómic que regalas a alguien para demostrar que el cómic no sólo es Spiderman y Galactus”.
Maldita sea, ya deberíamos haber superado esa fase.
Si eres un maricón que se avergüenza de leer cómics de superhéroes no mereces ni me respeto ni el polvo que pretendes echar regalando ese tostón dándotelas de tío sensible.
Que te jodan.
· Quiero a Gaiman con locura.
Lo quiero de verdad.
Como sólo se quieren las cosas que te acompañan siempre.
Pero Sandman no entra en esta lista. Afortunadamente para el bolsillo del inglés y para las secciones de cultura de Vogue o Elle, Gaiman se ha convertido en el autor favorito de la típica ChicaCosmo espiritual que lee Sandman y adora Amélie.
Hay que joderse.
Juan Mari Arzak · Una historia de honestidad y cinismo
07 septiembre 2007 | Arte, Gastronomía | 18 Comentarios

Es difícil hablar de amor.
Es más fácil hablar de princesas.
Hablar de mentiras, de aromas o mediocridad.
No creo que la rutina sea la hermana pequeña, fea y gorda del amor.
Es el cinismo.
Pero mola subirse encima de la mesa y gritar “¡Oh, capitán, mi capitán!”.
Mola soltar el rollo beatnik. Mola sentir el viento en la cara y ciscarte en las hipotecas y en los putos domingos por la tarde.
“Sólo las apariencias son fértiles” escribe Robert Smithson.
Menudo capullo.
Juan Mari Arzak y la honestidad.
El amor no tiene nada que ver con el cuero. Ni con los portazos ni con La Maison Bollinger.
Sino con la honestidad.
No hay objetivo más alto que la honestidad.
Sé que suena peor que tus tacones y que el sonido de tu propia voz. Ese que tanto te gusta.
Pero maldita sea, no estamos aquí para que suene bien.
Cada rincón de Arzak respira verdad.
Cada aroma, cada matiz de cada plato:
· Melón relleno de queso.
· Caldito de alubia blanca con manzana.
· Arroz crujiente con mousse de hongos.
· Raíz de loto con arraitxki.
· Rabanito con pesacado marinado.
· Higos asados con aceites de foie. *
· Cigalitas tibias al corte inyectadas de maíz.
· Aceite de oliva blanco y bogavante.
· Del huevo a la gallina.
· Mendreska de Bonito en hoguera de escamas y cebolla. *
· Txipirones sellados.
· Pichón bien azulón.
· Cordero con té verde ahumado. *
· Sopa y chocolate “entre viñedos”.
· Chocolate con esmeraldas y minerales.
· Huevo de queso y sidra.
· Piña asada pomposa.
4 horas de honestidad, amor y jardines imposibles. Los únicos que merecen la pena.
Decía Lorca que todas las cartas de amor son necesariamente estúpidas.
Bien. Aquí tienes la mía.
Gracias Arzak.







