El arte de la cata. 2ª parte: Aromas. Recuerdos y moléculas
29 mayo 2007 | Enología | 20 Comentarios
Recapitulemos:
- Preliminares: El olfato y el sexo.
- 1ª parte: La vista. Pantones y matices.

El aroma. Ad astra per aspera.
Tranquilas. El arriba firmante no es Robert Parker ni ustedes se presentan a la “Nariz de Oro”.
Así que obviaremos churras y merinas. Al grano. Besitos luego.
Nos saltamos el “pues a mí sólo me huele a vino”, si nos les importa.
Es mejor cerrar los ojos cuando “entras” en una copa. Así es más fácil aislarse y recordar.
Porque se trata de eso.
De recordar. De rebuscar en tu memoria recuerdos de olores, de situaciones, de momentos y de personas.
Consejos útiles:
· La copa ya está en la mesa. No la muevas. Agárrala por la base (no me malinterpreten), porque si no calentarán el caldo con la mano y la temperatura subirá unos grados. Y qué cojones, mola más.
· Aromas primarios. La primera impresión. Son los aromas procedentes de la uva. Fruta, flores y plantas. Los habituales pueden ser: mora, cereza, frambuesa, violetas, tomillo…
· Aromas secundarios. Es el momento de agitar la copa. Momento crucial. Y no lo digo por la cata.
Es el momento cool de la velada. Mejor imagínate que eres Sophie Marceau agitando grácilmente una copa de Don Perignon que Luz Casal a punto de engullir una pinta de cerveza. Ya me entienden.
Al agitarlo, el caldo se “rompe” y se desprenden aromas con más intensidad.
Los aromas secundarios son los producidos por la fermentación maloláctica (ni caso a esto): piña, plátano, yogur, leche… (a esto sí).
· Aromas terciarios. El bouquet. Mira que os gusta la palabra bouquet.
Son los aromas producidos por el envejecimiento del vino. Eso es, por la barrica. Los habituales (podíamos entrar en tipos de madera de barrica pero sería gastar tecla) son: regaliz, madera nueva, piel, chocolate…
En el vino se aprende como en la vida, mordiendo.
Saltando al ruedo, masticando, oliendo, tocando, ensuciándote las manos, escuchando y gritando hasta el silencio.
Los olores están en todas partes.
No se gasten los cuartos en Le Nez du Vin. No merece la pena. Quedan de puta madre en la estantería de vengué, vale.
Pero esa mierda franchute es química. Un puto frasquito con una etiqueta. Esos mismos olores los tienes en la frutería, en el campo y, sobre todo, en tu memoria.
Sólo hay que buscarlos.
Eres lo que te gusta
27 mayo 2007 | Razones | 13 Comentarios

“Hace tiempo, Dick, Barry y yo decidimos que lo que importa es lo que te gusta, no lo que te gustaría ser.
Discos, libros, películas… eso es lo que realmente importa.
Puede que suene cínico, pero es la puta verdad.”
Rob en Alta Fildelidad.
(aquí el guión)
Sería genial vivir mil años y poder darle una oportunidad a todo el mundo.
Tomarte un café con esa zorra de barbilla tan alta y descubrir que, oh yeah, había una persona debajo.
Tiempo.
Para quemar tu memoria y tus putos prejuicios. Para beberte un Vesper Lynd con Caronte y seguir soñando que ella no regresará a por tí.
Tiempo para olvidarte de tí mismo.
Para olvidar tus creencias y tus etiquetas. Esas con las que te levantas y te acuestas.
Tiempo para desaprender lo aprendido y volver a mirar.
Pero no lo tenemos.
Así que no merece la pena perderlo.
La zorra se quedará sin café y tú cargarás con tus prejuicios hasta que acabe la partida.
Al fin y al cabo, supongo que es mejor juzgar a alguien por lo que lee que por la marca de la ropa que viste o por el partido al que vota.
Necesitamos filtros.
Nuestra vida es un continuo examen a la gente que nos rodea.
Supongo que, en el fondo, sólo tratamos de encontrar a alquien con quien hablar antes de que acabe la hora del recreo.
Memento mori, amigos.
· Recomendación gastronómica de la semana:
Yo también estoy hasta las pelotas de encontrarme casi siempre el mismo menú disfrazado con una decoración new age y camareros gays. Entrantes aburridos (ensalada, sepia y bravas para los de siempre y mil hojas de foie y carpaccio en los coolhacemoscocinacreativaeyyy), solomillo/entrecotte o emperador/bacalao. Postre, café y la cuenta, por favor.
Fudd menú es un capricho de los artífices de Arrop y Askua.
Un pequeño restaurante en Joaquín Costa que ofrece un menú diario diferente. Sin carta ni hostias. 21 €.
- Capuchino de alubias blanas y espuma de bacon con sus crujientes, timbal de “Esgarraet” con bacalao confitao y emulsión de “All i oli”, paletilla de cordero con romero, queso y berenjena. De postre leche, colacao y galletas (sí, habéis leído bien, he dicho leche, colacao y galletas) y un café cojonudo (¿me lo parece a mí o en la mayoría de restaurantes el café es una mierda?).
Carta de vinos excesivamente corta.
No obstante, en el top5 de la mejor RCP de Valencia.
A quién llevar: A nuestra querida Chica Cosmo.
Valencia BohoGuide 4#may · Es la hora del jazz
25 mayo 2007 | Gastronomía, Valencia | 23 Comentarios

El jazz es caos y búsqueda.
Sudor. Sexo. Bajos fondos, vibratos y preguntas.
Un puzzle sin sentido.
Un hijo de puta que te exige más y no te da nada.
Un camino lluvioso y sucio de baldosas amarillas que te lleva de vuelta a un sitio que no visitas mucho últimamente:
A tí mismo.
· Recomendación cultureta del mes:
El XI Festival de jazz del Palau de la Música de Valencia, que se celebrará del 27 de junio al 17 de julio.
Cassandra Wilson, Joe Lovano y Wynton Marsalis.
Bettye LaVette, Edie Palmieri y la San Francisco Jazz Collection.
· Reseña gastronómica del mes:
El restaurante Torrijos sigue evolucionando y me temo que sin tener muy claro hacia donde.
Óscar Torrijos (padre) tomó las riendas del restaurante del Westin Valencia dejando paso a Josep Quintana y a la temida vanguardia en los fogones.
El menu:
Entrantes: Ensalada de pularda escabechada y almejra de carril con capuchino de azafrán y sopa de crustáceos.
Pescado: Ventresca de atún con berenjena ahumada, yogurt picante y su escabeche.
Carne: Pichón relleno de blanquet con endivias y torta de queso.
Postres: Arena de cacao helado caramelizado y granizado de coñac con lima y Fresitas y frambuesas en su jugo frío, haba tonka y burbujas de Cola (sí, Coca cola).
Maridando un perfecto Les Terrasses de Álvaro Palacios.
No me malinterpreten. Torrijos está en el podio valenciano (junto con Ca Sento y La Sucursal) por algo.
Y sin embargo,
¿Conocen la sensación cuando todo está bien y sin embargo falta “algo”?
Joder, claro que la conocen.
A quien llevar: La clásica pija.
“Te quise como sólo se quiere a los cabrones”
21 mayo 2007 | Literatura, Psicología | 67 Comentarios

“Te quise como sólo se quiere a los cabrones” es un pequeño relato gráfico de Maria José Giménez y José Miguel Fonollosa
Una historia de decepciones y mentiras. Un “slice of life” de los que tanto gustan en los suplementos dominicales y en Miradas 2.
Leer cómics ahora mola, recuerden.
Los lectores de tebeos ya no son una raza de seres desviados hacia los que sentir ternura y pena.
Ahora si no has leído Blankets estás out.
Hay que joderse.
La sinceridad está sobrevalorada, ya lo saben.
La historia de Miranda es honesta, vale. Pero bastante floja.
y sin embargo, plantea una cuestión jugosa:
El exnovio cabrón.
De los que dejan huella. Ese hijo de puta egoísta y cobarde por el que derramaste lágrimas. Por el que malgastaste meses, esperanzas y dignidad.
Lo interesante, ab imo pectore, no es esto.
Al fin y al cabo para vosotras, pese a los daños y el rencor, la figura del cabrónquemeputeó se termina convirtiendo en un personaje por el que llegáis a sentir hasta cariño. Rosas, espinas y todo ese rollo progre del sufrir mola. Cosas de la edad, I guess.
Lo interesante es ver cómo afecta eso a tu actual pareja.
Un exnovio cabrón es un trámite por el que tarde o temprano todo hombre debe pasar.
Es curioso ver como en la mayoría de los casos tu pareja se acerca a tu pasado y ese cabrón que te puteó de lo lindo con una mezcla entre inocencia y cautela.
Supongo que no sabe ni quiere imaginarte sin dignidad ni orgullo.
Y querida, ambos sabemos que perdiste los dos.
Él no quiere creerlo. Tú no quieres recordarlo. Todos felices.

- Tengo que hablar contigo, g.
- ¿Qué pasa, c? No me irás a decir que ya te has acabado el Belvedere que me ciscaste la otra noche.
- No, g. Es casi peor. Creo que L me pone los cuernos…
- Cáspitas. No jodas. ¿Si??
- I think so. Le pillé un par de SMS de un tal Nico que le iba a explicar no se qué de Sūrya namaskār…
- Joder, c. No seas melodramático. A lo mejor es verdad. A lo mejor es su amigo de la infancia. A lo mejor el cielo es azul, los prados verdes y existe un lugar para la verdad y el honor y la Pantoja es sólo una víctima del amor.
- De repente sale más por las noches. Escucha a Oasis. Joder, hasta se ha hecho el láser.
- Estás jodido.
- Mierda.
- Menuda zorra. La verdad es que siempre lo pensamos. Pero estabas en {modo calzo on} y no queríamos joderte la comedia romántica.
- ¿Pero qué dices capullo?. Insensibles elitistas de mierda. No puede ser. Ella no es así. Ella no.
La navaja de Occam (navaja de Ockham o principio de economía o de parsimonia) hace referencia a un tipo de razonamiento basado en una premisa muy simple: en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta.
Cuando dos explicaciones se ofrecen para un fenómeno, la explicación completa más simple es preferible.
Por ejemplo, si uno se encuentra en una ciudad y escucha galopar, probablemente se trate de caballos o cebras, pero se debe optar por considerar que son caballos.
Creemos lo que queremos creer.
Eso ya lo sabemos.
Pero en el caso de los hombres esto se agudiza hasta límites insospechados.
Debemos de tenerlo impreso en nuestro ADN. Como la afición a las navajas suizas o los programas deportivos.
El hombre piensa, de manera absolutamente irracional e innata, que su novia es una santa. Una especie en extinción. Una princesa sin pasado y con un futuro moldeable.
Piensa que él la ha rescatado del aburrimiento y los gafapastas y que, ahora sí, está a salvo.
Estás jodido, c.
“Mediocres del mundo, yo os absuelvo”
15 mayo 2007 | Cine, Valencia | 21 Comentarios

El maestro Salieri sufrió la más cruel de las condenas: se le concedió el don (porque lo es) de observar.
De disfrutar de la belleza.
El don de ver.
De saborear cada nota, cada palabra, cada minúsculo matiz del mundo que le rodea.
De emocionarse hasta el dolor.
Apocalípticos e integrados. O algo así
El don de emocionarse, pero no de crear.
Qué putada, ser tan cruelmente consciente de tu mediocridad.
Ser consciente de que nunca ganarás esta partida, de que sólo observarás desde la barrera y escucharás el son de los pasos a lo lejos.
Porque tú no juegas.
Sólo tomas notas.
Amadeus es una jodida obra maestra
Milos Forman estrena la ópera “Dobre Placená Procházka” (Un paseo bien pagado) en el Palau de les Arts.
Con ocasión del estreno habrá ciclo de conferencias, exposición de fotografías y cine: Alguien voló sobre el nido del cuco, Valmont, Amadeus.
Vive Dios que el arriba firmante estará allí.
En la barrera.
Tomando notas.







