Nada Importa en: TwitterFriendFeedFacebook

ostatu
Primero.
Una introducción:
“Miente descaradamente quien dice que busca un príncipe azul. Las mujeres no buscamos perfección. Buscamos potencial. Vivimos recuperando malandras, enderezando casos perdidos y emprolijando vagabundos. Nos queremos creer todas las promesas; incluso las más remotas y oxidadas. No hay duda, no buscamos hombres a estrenar; lo nuestro es el reciclaje.”

No es mío, claro.
Yo recomiendo caldos y colecciono razones.
Es de Bestiaria.

Teíto es el patriarca de Bodegas Ostatu y de la familia Sáenz de Samaniego.
Ostatu respira al pie de la Sierra de Cantabria, en la Villa de Samaniego.
Teíto y su familia trabajan la tierra y cuidan la vid. Olvidaos de Espejo Público y de la imagen de la enóloga snob con traje negro y jersey de cuello vuelto que se pasea entre las barricas hablando de arte y de “coupages”.
Aquí tienen callos en las manos y saben cuando llueve mirando el cielo.

Según Teodoro, un buen vino se hace en el terruño:
- “G, el 95% del resultado final de un vino se hace aquí, en la vid. En la tierra.
- Peroooooo….
- En la vid, G. Cuidando la tierra, podando, mimando los viñedos. Cuando los racimos llegan a la bodega, si la materia prima es buena, ya está hecho el trabajo. El resto del proceso es pulir, matizar.
- Pero ¿Y la mano del artista? El equilibrio perfecto, la música de las esferas, Deus ex machina… ña!!slkdañsodiwoq”

Crear caldos excelentes no consiste en tapar defectos de vinos mediocres.
Consiste en potenciar virtudes.
En evitar problemas.

Bestiaria, ¿por qué cojones queréis que no os devuelvan las llamadas?
Supongo que todos sabemos la respuesta. Pero eso no evita que la pregunta siga siendo la hostia de curiosa e inexplicable.

¿Por qué esa necesidad de buscar problemas?
¿Os dan Cortycoles por reformar al Dylan de turno?
¿De verdad sigue funcionando el “Conmigo sí…”?

mentir

Mentir es como ver Salsa Rosa o dar por el culo.
No es algo de lo que puedas presumir en una agradable comida de domingo con tus suegros.

La mentira, como sugería Wilde, está en decadencia.
Y tengan en cuenta lo que ha llovido desde que el marica irlandés mordía almohada.
Existe un falso ideal de verdad. Las películas quieren parecer documentales. Gabilondo y Jimenez Losantos quieren parecer periodistas. Los putos concursantes de Gran Hermano, tras hacer el más obtuso de los ridículos, sólo tienen una defensa: “He sido yo misma”.
¿Y?
La sinceridad está sobrevalorada.

Piensen una noche, cualquier noche, en cualquier antro:
- ¿No dices nada, g?
- Estoy terminando mi Gin Fizz. La última vez que intenté hablar y beber al mismo tiempo no funcionó.
- Qué tonto eres, g. Yo es que hablo sin parar. Mierda. Es que detesto la hipocresía. La gente hipócrita es lo peor, sabes?. Yo soy sincera. Soy así. Sincera. Mira. Por ejemplo. Soy borde, neurótica, chillona, insoportable y posesiva. Pero eh!, soy sincera.
- Genial.
- !?zad asñdkasdkañsodasl.

6º paso:
· El hedonista miente.

El hedonista miente. No porque lo necesite. No porque mentir sea un medio para conseguir algo.
Miente porque es vanidoso. Miente porque puede, porque los gatos mienten y porque, no me jodan, la verdad no es siempre honorable, justa y épica.
Muchas veces es tremendamente aburrida y vulgar.

“El arte es la mentira que nos permite comprender la verdad.”

En pocas palabras, sin mentira no hay arte.
Y sin arte; sin Mazzuchelli, sin Lubischt o sin Taniguchi, sin Coltrane, sin Álvaro Palacios o sin Mónica Bellucci… ¿qué cojones nos queda?

plisplasnoloverasmas
No hay cerradura, cerrojo ni candado que se resista a la habilidad de los dedos (sin segundas, esto es un post para princesas, recuerden) de la princesa Plisplás Noloverasmás.

Se desliza en silencio y, con gran destreza, limpia los cofres sin dejar huella.
Durante las fiestas, descarga a las otras princesas del peso de sus anillos y collares, sólo con rozarlas.
Cuando baila, birla con elegancia las carteras de condes y vizcondes, de príncipes y barones.

Nunca la han descubierto, nunca la han atrapado.
Mucho cuidado con pasar a su lado.

Shhhhhhh.
Más secretos:

Léxico:
Para evitar malentendidos, es necesario conocer ciertas palabras o ciertas expresiones utilizadas por las princesas.
He aquí las más importantes:

Hacerse la princesa: enfurruñarse.
Sufrir malandanza: haber sido castigada por bailar a contratiempo.
Ser perseguida por un tigre: tener prisa.
No encontrar el roble azul: estar perdida, desnortada.
Hacerse pisplás: dejarse robar.
Encontrar tu sapo (variante, encontrar tu diplodocus): enamorarse.

Posdata del arriba firmante: “Querida loquera, tras un arduo test en el que me fue revelado (solo para princesas curiosas: ver primer comentario) que clase de princesa soy, le recuerdo que además de Plisplás Noloverasmás soy un árbol, INFP, Eneatipo 7 y padezco Epicureísmo, ¿es grave?”

m se ha regalado “Princesas. Olvidadas y desconocidas”, de Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer.
Ahora el libro duerme junto a Tristán, los Eternos, la niña que se creía una almohada, el melancólico Chico Ostra y demás fauna mitológica de batín y zapatillas de andar por casa.
Un zoológico muy particular. Lo sé.

princesas

Shhhhhhh.
Algunos secretos:

Trucos y artimañas para distinguir a una princesa verdadera de una falsa:
A muchas niñas les gustaría ser princesas. Con el tiempo, algunas de ellas abandonan su pretensión y pierden la ilusión.
Se dice entonces que han crecido.
Sin embargo, otras persiguen este sueño como una idea fija, como su más claro objetivo. Están decididas a todo, hasta las maniobras más sucias.
Por ello, existen ciertos trucos infalibles para reconocer a una auténtica princesa y desenmascarar a una farsante. Helos aquí:

· una verdadera princesa jamás se pone calcetines, ni siquiera en pleno invierno.
· una verdadera princesa jamás se quita la corona: duerme con ella, monta a caballo con ella, nada con ella;
· todas las princesas, sin excepción, cantan cuando se bañan;
· una princesa no se muerde las uñas (al menos no en público);
· las princesas son, a veces, crueles;
· no todas son hermosas;
· una verdadera princesa no come el pollo con las manos (aunque puede hacerlo con los pies).

Trucos y artimañas para hacer callar a una princesa:
A día de hoy no se conoce ninguna solución para hacer callar a una princesa.
Así está la cosa.

PD. No desesperen. No he acabado con las princesas. Mañana confidencias y secretos de palacio sobre las princesas Plisplás Noloverasmás y Malcarada.

1 – Alta fidelidad (Stephen Fears, 2000)
altafidelidad
Primero una aclaración. Si esta no fuese mi lista dudo mucho que la historia de Rob y Laura tuviese vela en este entierro.
Pero la tiene. No una vela. Un puto cirio.
Lo tiene porque, más que una película, Alta fidelidad (también el libro de Nick Norby) es una declaración de amor.
Amor hacia la música pop, hacia Lou Reed, David Bowie, Bob Dylan, el boss, las cintas recopilatorias grabadas en noches demasiado largas.
Amor hacia la amistad, los años perdidos, amor hacia las listas que no sirven para nada y hacia todo aquello que hacía que te temblase el pulso como a una niña asustada. Tu primer concierto. Tu primer beso. Tu primer polvo. Tu primera borrachera.
No tengo muchos más argumentos racionales. Pero, cáspita, tampoco me hacen falta.

2 – Entrecopas (Alexander Payne, 2004)
entrecopas
Si Alta fidelidad huele a cafetería de universidad, a confusión y a esperanza, Entrecopas en nariz es desencanto, pérdida y matices. Miles de matices.
Porque llega un momento, agotados los sueños imposibles y aburridas las chinchetas de colores en el póster de Europa que compraste hace demasiado tiempo, en que sólo te quedan matices. Olores, sabores, miradas, luces y sombras.
Entrecopas, como el mejor crianza de López de Heredia (esos que guardan en el cementerio, tras décadas de historias y polvo) está lleno de matices.
Y mierda, ya estaría aquí solo por Virginia Madsen y la conversación en el porche.

3 – Descalzos por el parque (Gene Saks, 1967)
descalzosporelparque
Es difícil definir el encanto. Encanto, magia, savoir faire o duende gitano.
Qué importa.
Sea lo que sea, ésta película lo tiene. Desde el primer plano. Jane Fonda y Robert Redford se comen cada linea de la estupenda obra de Neil Simon y te hacen suyo a cada plano.
Luego, esa estúpida sonrisa en la cara.
Esa de los cumpleaños y los días de lluvia.
Descalzos es dulce, inteligente y asquerosamente elegante.

4 – Bésame tonto (Billy Wilder, 1964)

besametonto
Da igual si la lista es de Comedias románticas, Manuales de Hedonista o las 5 mejores Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.
Billy Wilder ha de estar en todas.
El cine de Wilder es todas las cosas que hacen que el despertador no suene tan siniestro por las mañanas: ternura, ironía, comedia, inteligencia, cinismo, verdad, vida.
Y Bésame tonto, el perfecto y delicioso reflejo de su cine. Y cojones, sale Dean Martin haciendo de Dean Martin.
“Dicen que no encajo en este mundo. Francamente, considero esos comentarios un halago. ¿Quién diablos quiere encajar en estos tiempos?”.
Salud, maestro.

5 – Pretty Woman (Gary Marshall, 1990)
prettywoman
Hay que ser muy capullo y muy listillo para hacer la lista definitiva de las 5 mejores comedias románticas y no incluir Pretty Woman.
Si no te has emocionado acompañando a Vivian en su primera ópera o no has cruzado los dedos para que Richard Gere diera la vuelta a su puto Rolls es que, querido lector, no tienes sangre en la venas.
Deja tu puta pose de intelectual y admite, por una vez, que tienes reservado, en tu corazoncito gafapasta, un pequeño lugar a Pretty Woman.
Que no cuesta tanto, cojones

Me dejo, claro, muchas en el tintero.
Me jode especialmente dejar fuera de la fiesta a Persiguiendo a Amy, Manhattan y Algo en Común.
Aunque, bien pensado, será por listas…

sisley

Vale, capto la indirecta.
Ni Cory ni humo 2.0 ni redes que no sean las del exmarido de Mary Jane.

· Nuevo catálogo Sisley, temporada fall/winter 06 by TerryelputoamoRichardson.
Mini Anden con lazitos, taconazo, liguero y trajes de boda. ¿Alguien da más?
La colección es vieja, pero, ¿quién no lo es?

· Sister Corita, la monja diseñadora.
No me miren así, no hay truco ni strapon bajo los hábitos.
Sólo es una comunidad de monjitas que diseñan. Y además bien. A lo mazapán Toledano del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Con dos.
Su lema es “We have no art, we do everything as well as we can.”
Algún puto gafapasta designer con ínfulas de David Carson tendría un par de cosas que aprender de Sor Corita.

· Jordi Labanda no es mi tipo, pero ésta illustración me ha encantado.

Próxima entrega: la lista de las “5 mejores comedias románticas”. Got it.
Y sin mamonadas del tipo:
- Puesto número 3: Tango y Cash
- ¿Cómo? ¿Qué dices? ¿Tango y Cash una comedia romántica? G, definitivamente te ha sentado mal el pegamento de las bolsitas free-acid.
- ¿Por qué no?, mira m: se quieren, cuentan chistes, se duchan juntos, se pelean y luego se arreglan. Eso es una jodida comedia romántica.
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