Nada Importa en: TwitterFriendFeedFacebook

marcjacobs
No te engañes.
Nunca serás misionera.
Ni vas a salvar vidas ni a formar parte de una ONG, ni siquiera vas a adoptar a un niño Somalí, y mira que a veces lo deseas sinceramente. En concreto tras ver una gala de adoptar niños Somalís. Y sobre todo cuando ves en Vanidad a Angelina con Maddox. Joder que monos. Yo también soy así.
No.
No eres así.

Siento ser yo el que te lo diga. Ya sé que te enternece ver el montaje de imágenes en blanco y negro de niños pasando hambre y la música instrumental de James Horner y que, joder, lo sientes sinceramente. Qué pena.

Deja de engañarte, eres una jodida egoista.
Disfruta al menos de ello.

· Tercer paso. Las compras.
Este paso, ya lo sabes, es clave. Fundamental.
Pero no hablo de ir el sábado a la calle Colón y comprarte 3 trapitos en Massimo Dutti.
No.
Hablo de caprichos.
De compras estúpidas. Ilógicas.
El hedonista compra porque sí. Porque gastar mola. Porque no tiene ningún sentido y porque te rodea de la falsa ilusión de pertenecer a una élite.
JA. Es patético, cierto. Pero no por ello deja de ser satisfactorio y placentero.
Hablo de recuperar esa sensación que tenías cuando te emborrachabas en el instituto.
- “¿Qué he hecho? Dios, ¿Qué le dije?”.

No importa si es un bolso Marc Jacobs de 500€, un original de Carlos Pacheco, un Panerai Luminor, un incunable de Hesse, un Petrus del 68 o un Zelda de NES con el precinto original.
Debe de ser asquerosamente caro.
Debes de no poder pagarlo.
Una estupidez en toda regla.
- “¿Que has hecho qué?, ¿Estás mal de la cabeza?”

Venga va, no disimules, te encanta que te hagan esa pregunta.

alexandra
Simplemente fotos.

bogart
Segundo paso.
Beber.
Estamos ante un paso delicado.
Puedes fumar. Drogarte el viernes por la noche. Leer el ABC. Escuchar a Raphael. Cualquier cosa extraña que se te ocurra. Y no pasa nada. La mayoría de cosas están aceptadas.
Beber no.
Puedes emborracharte hasta arrastrarte como una seta del SuperMario, pero sólo el fin de semana. Sólo con tus colegas y sólo ante una barra.
Pues bien. No hablo de este beber.

Hablo de beber un martes. En tu terraza.
Llegas del trabajo. Te cagas en Dios. Te sirves una copa.
No importa si escuchas a Keane, a Coltrane ,a Julio Iglesias o a Tomatito. Allá tú y tu conciencia.
Hablo del placer de beber. No sólo como un mero instrumento para ser más simpático. No me jodas. Tu vida sexual será igual de triste y eso no lo va a cambiar un mísero gin tonic de barra.

Hay miles de posibilidades.
Desde el fabuloso mundo de los cocktails a combinaciones sencillas, pasando por cervezas, caldos o solitarios on the rocks.
Gray Goose, Ciroc, Plymouth, Rosso, Capitán Morgan
Cheers!

kissme
Hablemos claro.
No queremos ser bohemios ni atormentados y mucho menos parecerlo.

Así que aquí van unas cuantas pincelas para que todo sea, o al menos lo parezca, un poco más fácil.
Primer paso:

· Cómprate toda la filmografía de Billy Wilder.
No importa que ya las hayas visto o que recuerdes lo suficiente o que no te atraiga o que a tu novia no le gusten. Miéntele. Dile que son comedias románticas. Joder, dile que en alguna sale Audrey Hepburn. Con eso bastará.

Acaban de editar un par de packs con lo imprescindible en la FNAC. Además, los packs son rosas y quedan genial en la estantería.
Wilder es ternura, ironia, comedia, vida. Qué bueno era ese pequeño cabrón.

Ya tendremos tiempo de Bergman y Dreyer y Antonioni y de ver cómo crecen las plantas.

ripley
Odio la estética gótica.
Y a los putos EMOs y al aburrido discurso de la tristeza y la melancolía, y las lágrimas tatuadas y el nihilismo de revista de tendencias y de la MTV.
Siempre he pensado que es más difícil disfrutar de la vida que lamentarse y bajar la cabeza. No se trata de ser un capullo superficial o una lectora de Vogue, chicos, yo también he leido a Joyce y a Proust.

Atrapa a un ladrón” es una película “menor” de Hitchcock. Maravillosamente fotografiada por Robert Burks. No tiene mucho más interés de ver cómo disfrutan de la Riviera francesa Grace Kelly y Gary Grant. Impecables. Irónicos. Beben Ginger Ale y toman el sol y, según cuenta la rumorología rosa, no pararon de follar en todo el rodaje.

En “El talento de Mr. Ripley“, Dickey (Jude Law) toca el saxo en garitos de jazz, disfruta de Amalfi, del sol, de Gwyneth Paltrow y de la vida de una manera que casi jode. Molesta.

Un post sin sentido.
Lo sé.

O con todo el sentido del mundo.

Sin palabras

04 julio 2006 | Personal | 8 Comentarios

negro