Bodegas Puelles
28 noviembre 2005 | Enología | 13 Comentarios
Puelles es una pequeña bodega situada en Ábalos, un pueblo de la rioja alabesa.
En Ábalos, como en Laguardia o en Haro, prácticamente sólo hay bodegas y viñedos.
Y riojanos.
Puelles es una bodega familiar. Cuando llegas te ladra un perro y se extrañan de la visita.
Es curioso mi concepto de “familiar” ahora que lo pienso.
Puelles es una bodega centenaria, pero ahora la dirigen Félix y Jesús.
Cuidan de sus viñedos y tratan de sacar cada año lo mejor de la tierra y de sus caldos.
Sin prisa.
No venden sus vinos al por mayor, así que no los veremos en El Corte Inglés. No tienen ninguna jodida prisa.
Ya había probado todos sus vinos, sólo me faltaba “El Molino”, un caldo de viticultura ecológica, que recupera muchas de las técnicas tradicionales propias de La Rioja, sin la utilización de herbicidas ni demás mariconadas.
“El molino” es un vino cojonudo.
Rojo picota y tonos intensos. Huele a regaliz, a hollejos y a madera.
Se nota la juventud y sin embargo es denso, supongo que por el proceso de elaboración, porque la fermentación se realiza de manera natural. En la clarificación se utilizan productos naturales como clara de huevo.
Félix deja que sus caldos reposen en barricas de roble Quercus.
“El molino” me ha fascinado porque es muchas cosas diferentes.
Porque no es complaciente ni sencillo ni tampoco asquerosamente rebuscado ni hipócrita.
Sólo es alguien con muchos matices.
Menos uno.
La prisa.
Fado
24 noviembre 2005 | Razones | 5 Comentarios
Hace unos 8 meses tuve que realizar un reportaje fotográfico.
Uno de los escenarios eran cuadras, caballos y demás parafernalia ecuestre.
Allí conocí a Javier.
Javier tenía. Tiene 29 años. Y tenia una empresa de algo, no recuerdo el qué.
Vivía a bastantes kilómetros de la casa rural de las cuadras, donde tenía “alojado” a su caballo.
Su caballo se llamaba “Fado”, porque a Javier le gustaba el llanto portugués.
Javier no tenía coche ni casa, porque “Fado” le costó millones.
Y lo veía todos lo días, después de trabajar.
Pasa las horas allí, solo, en las cuadras, cepillando y cuidando a lo que da sentido a su vida.
Le prometí que le mandaría las fotos de Fado. Que nos tomaríamos unas bravas en “Los Toneles” y que iríamos luego a ver a Manzanares Junior, que es el puto amo.
Supongo que Javier no es como yo, que prometo cosas que luego no hago.
Trabajo, Escorts, Prostitución y Briefings surrealistas
23 noviembre 2005 | Personal | 5 Comentarios

Primero un portal sobre prostitutas de lujo y ahora uno sobre películas X.
¿Qué coño pasa en el sector de la publicidad?
Lampedusa y Audrey en su Givenchi a las 5 a.m.
21 noviembre 2005 | Cine, Enología, Razones | 6 Comentarios

Asociaciones.
Fin de semana de trabajo.
Sólo descansé unas horas, las suficientes para acercarme a la Fnac a por “El gatopardo”, “Campos de Londres” y “Breakfast at Tiffany’s” .
Las suficientes también para joderme dos caldos cojonudos: El molino y Zenus, dos joyas embotelladas de bodegas Puelles. Prometo post.
Las suficientes para recordar que a la obra de Visconti se la sudan las asociaciones.
No importa que la hubiera visto con 14 años y Mónica Belluci chupándomela en la butaca de al lado.
Las suficientes para ver como cada plano es una patada en el culo a toda la mierda que habitualmente halago.
Las suficientes para ver como una jodida obra maestra lo es porque sí. Porque es así. Y no tiene nada que ver con tu estado de ánimo. Egocéntrico de mierda.
Y lo seguirá siendo seas un desgraciado o el puto amo.
Y eso consuela un poco.
Porque entonces te das cuenta de que eres pequeño y miserable y que eso te supera. No importa que sea El gatopardo, la Catedral de Colonia o el tiramisú de “La Sucursal”.
Desapareces.
A lo mejor por eso es una obra maestra.
Qué mas da.
Honestidad y Lampedussa
21 noviembre 2005 | Enología | Comenta el primero
Funcionamos por asociaciones.
No tengo lugar a dudas.
Un recuerdo, una mesa de un café, una bebida, lluvia incesante, una película.
Lo asocias a un estado de ánimo y ya está hecho.
Somos así de jodidamente simples.
La pregunta es, ¿como se rompe esa asociación?
¿con otra nueva?
¿dejándola en blanco?
Supongo que cada uno tendrá asociaciones de lo más variopinto y absurdo, no sé, “tristeza > olor de té verde con limón”, “sonrisa > 10 primeros segundos de la banda sonora de campeones”.
También supongo que es una de las razones por las que me apasiona esto de la enología.
La mayoría de las asociaciones tienen que ver con el olfato y por supuesto con la infancia.
Así que catar un vino en toda su profundidad puede llevarte de la alegría del leve aroma de la vainilla hasta cualquier perversión por culpa de los ahumados, cuero y tostados de los taninos y la barrica.
Juro que iba a hablar de Honestidad y Lampedusa.
Pero se me ha torcido el post.
Madrid
18 noviembre 2005 | Razones | 4 Comentarios
Siempre es un buen momento para volver a Madrid.
Pero, joder, si el motivo es Carlos Pacheco . Hopper. Starbucks. Capuccino. Con mucha canela. Café Gijón. El sótano. Bufandas.
Madrid.
Antes probaré «El fotógrafo», de Guibert, Lefevre y Lemercier.
Y «Madre, vuelve a casa», de Paul Hornschenmeier.
Del que tengo un muy muy muy buen presentimiento.







