Cabo Trafalgar
30 junio 2005 | Literatura | 3 Comentarios
-Hijos de la gran puta!

Son las primeras palabras del teniente de navío Louis Quelennec, toda una declaración de intenciones por parte del autor. Cabo Trafalgar se lee de un tirón, directo al estómago. El marinero de cartagena se ha vuelto predecible y hasta quizás demasiado moralista. Pero qué importa. Es divertido. Nunca ganará el Planeta, ni estará en la sobremesa de intelectualoides que se corren leyendo a Faulkner o Proust. Es “sólo” novela de aventuras.
Quizás ha perdido el ritmo de sus primeras “El Club Dumas” o “La Tabla de Flandes”. Pero que cojones, siempre será mejor que volver a intentar pasar del primer capítulo de Ulises.







