belmondo
No sé si debo fajarme la ropera o picar espuelas.
Aclaro.
No se trata de política.
Dios me libre. Ya tengo bastante con llenar la barriga, el alma y el hígado.

Qué bonito eufemismo.
El alma, digo.

La cuestión es que, cuando bajo al kiosco a comprar El País, puedo elegir entre prensa de izquierdas y prensa de derechas. O de centro. O de como cojones lo llamen ahora.
Cuando veo la tele. Porque sí, carajo. Para qué engañarnos, veo la tele.
Cuando oteo la caja imbécil veo presentadores de izquierdas y presentadores de derechas.
Y elijo y tal.
Mierda, hasta cuando salgo a ciscarme unos Gimlets por Valencia puedo elegir.
Puedo ir a una zona infestada de rojos. Dícese Benimaclet. O bien a una zona de Boxster y náuticos. Dícese Cánovas.

La blogosfera es roja. Escolar y cierra españa.
En mis feeds no puedo elegir.
Rojo sí o sí.
Vale. Sé que los periódicos se han sumado a esto de las redes sociales y ahora molan. Tienen blogs y eso. Guau.
Pero no nos engañemos.
Pensamos como 4colors:
En la hoguera metería a todos los llamados blogs (casi sin excepción) que están bajo el paraguas de un periódico o diario o revista. Lo que antes de ser un blog era una columna y aprovechan el tirón para aparentar ser modernos.

Vale. Ya sé que nace un blog cada segundo y toda esa cantinela.
La democracia de la red y demás.
Y una mierda.
En esta España blanca de nuestra esperanza la blogosfera es cosa de barba de tres días y “vamos a cambiar el mundo“.
Nosotros . Esta vez . Yupi.
La Generación Chanante™. Hipertextual. Escolar. Galli. La madre del topo.
SGAE malos. Yanquis malos. Microsoft es el demonio. Dinero feo. Free Burma. Liberad a Willy.

Será divertido.
Ver como cambian el mundo.

aries
Las Aries son pesadas de cojones.
Planifican cada puto minuto de tu vida.
Y maldita sea, si olvidas al jodido Peter Pan que tienes dentro y te relajas tienen su punto.
No tienes que pensar. No tienes que hacer nada.
Estar con una Aries es convertirte poco a poco en un sombra hasta que un día, porque sí, desapareces sin dejar rastro.
Algo así como Bilbo Bolsón en versión calzonazos, abdominal único, birra en ristre y Champions League.

Las Aries son unas jodidas devoraamistadesmasculinas.
Tu amistad más profunda, la más sólida, tu colega de toda la vida, es como un castillo de naipes ante la voluntad de la puta oveja del horóscopo.

Eso sí.
Follan como dios.
Follan dejándose la piel y las uñas porque follando marcan territorio.
Porque follando sienten que están en la tierra.
Porque follan como viven, con las entrañas.

Y porque demonios, follar mola.

Recomendaciones vinícolas para una Aries.
Para poder cepillarse a una Aries, (a condición de que usted no sea Virgo, en ese caso es imposible) deberemos proceder con cautela, pues las Aries son obstinadamente dominantes, no responden satisfactoriamente a la manipulación y son tremendamente promiscuas (aunque no tanto como las Escorpio).

Habrá que escoger vinos que sean conocidos (aunque sea de oídas) por ellas, no demasiado, pues cuando dan con uno que realmente les gusta, suelen ser de tendencias excesivas, es decir, repiten y repiten hasta acabar con la botella, debido a esta característica, puede ser interesante escoger grandes formatos de botella, magnum, imperial, jeroboam, etc.

Dado que son gente poco sofisticada y con marcada tendencia erótica, deberemos escoger un vino tinto voluptuoso, sensual, carnoso, frutal y no demasiado complejo (su capacidad mental no es para echar cohetes), ello nos limita a zonas vinícolas muy concretas, como el Alto Douro, el Ródano norte, el Priorat, Ribera del Duero, Toro o la Rioja moderna.

Puesto que las Aries son de natural desconfiado, deberemos descartar los Douros, pues es fácil que los asocien a vinos baratos, y eso es malo para nuestro objetivo, los Ródanos deberán ser descartados igualmente, pues los tintos del Ródano norte, tienen un carácter algo sucio y animal (las Aries son guarrillas, no gorrinas, que es algo diferente), los Prioratos pueden ser peligrosos, pues a veces la Aries son nacionalistas y eso nos puede joder, pero no en el sentido que pretendemos.

Recuerden, lo que queremos es follar.

Nos quedan Riberas, Riojas y Toros. Yo me inclinaría por un San Román de Toro, o si la Aries en cuestión es algo más compleja de lo habitual, un Numanthia, eso lo dejo a vuestra elección, ambos son vinos eróticos y voluptuosos, eminentemente frutales: moras, arándanos y frambuesas, el Numanthia además tiene un componente telúrico (captáis el doble sentido) nada desdeñable.

Por muy mayores que puedan ser, a las Aries les encanta que les den la comida en la boquita, por tanto de acompañamiento deberemos escoger carne, deshuesada, y fácil de pinchar con un tenedor, unas croquetas de rabo de toro, o unas albóndigas de ternera serían adecuadas, me inclino (evidentemente) por las croquetas de rabo de toro, por su clara asociación erótica.

Comenzaremos la cena (tiene que ser cena) con un champagne rosado potente y poco complicado, un André Clouet Magnum iría bien, acompañando a marisquito del guapo, continuaremos con los Toros (si puede ser los dos) y para finalizar, si la Aries todavía sigue en pie, podremos rematarla con un Pedro Ximenez, untado a modo de lubricante sobre. Bueno. Ustedes mismos.

Si siguen este sencillo pero arduo proceder, el Carnero del zodíaco y su vellocino dorado no se os puede escapar.

Por último, advertir que es necesario tener cuidado extremo con el tinto, pues causa somnolencia, y después de tomarnos todas estas molestias no podemos quedarnos sobados sobre los pechos de la oveja zodiacal.

No queda bien.

horoscopo
O de cómo elegir el vino adecuado.
La elección del vino es un factor terriblemente importante en el noble arte de arañar espalda.
Si eliges mal, ella no beberá.
Y si ella no bebe, querido lector, estará sobria.
Y si está sobria tus posibilidades de rascar pared subirán como la espuma, igual que lo harían las crepitantes burbujas de un Andre Clouet.


Puede parecer una chorrada, pero los astros nos pueden ayudar a pillar cacho.
Si sabemos interpretar los signos zodiacales y acompañamos a cada mujer con los vinos más adecuados a nuestros propósitos, ustedes, queridos lectores, follarán más.
O simplemente follarán.

Introducción. De quién y por qué.
Juan Ferrer es el mejor catador de vinos que yo he conocido.
Y créanme, he conocido unos cuantos.
Tres apuntes:
· Ha catado más de 150.000 caldos.
44 Cope de Coeur. Ni uno más.

· Ha ganado, este mismo año, el Trofeo Gosset Celebris para el restaurante Ca Sento.
El galardón distingue a las mejores cartas de champagne de España.
¿Los finalistas, dicen?
Arzak, Atrio, El Celler de Can Roca y Martin Berasategui.
Nada. Viruta.

· Maquinó la mejor cata la historia.
Una cata vertical de Petrus con las mejores añadas de su historia.
1945, 1947, 1966, 1970, 1979, 1982, 1983, 1989, 1990, 1995, 1996, 1998.
Lean la crónica, por dios.
Relata una de las más tiernas y sinceras historias de amor que yo he leído jamás.

Maestro, amigo, confesor, enópata.

Dos locos.
Una misión.
12 tipos de mujer.
60 recomendaciones vinícolas.
Ferrer & Nada importa blandirán espadas durante doce sangrientos capítulos con la única intención de lucir cicatrices, fajarnos el hígado con caldos de ensueño y cagarnos en la puta madre de las feministas que, seguro, tirarán con bala.
Sin problemas con eso.
Esperamos impacientes.

Alea Jacta Est.
Así que vale ya de cháchara.
El festival empieza en el próximo capítulo con una de las más guarras apasionadas protagonistas del firmamento.
Aries.

mujeres
Existen dos tipos de mujeres.
Y no me vengan con cuentos ni con monsergas feministas ni pollas en vinagre.

Escuchen y callen.
Dos tipos de mujeres.
Las que saben estar solas y las que no.

Piensen en sus amigas.
Pongamos un ejemplo jodidamente aburrido real.
Por un lado tenemos a esa chica que tuvo una pareja estable durante muchos años. Cortaron.
Luego estuvo un tiempo sola. Más tarde otra pareja. Fracaso. Pareja. Luego Naturhouse. You know. La vida.

Y por otro tenemos las que, analizando sus últimos diez años de vida, no pueden tachar ni un puto mes en blanco sin pareja.
Es terminar una relación y zas!
Vizcaína en las entrañas. Por detrás. Sin avisar ni leches.
Por arte de birlibirloque aparece un nuevo protagonista de la nada.
Estocada mirando a la grada y tú, pobre infeliz, recorriendo el camino que lleva a las tablas sangrando y preguntándote quién cojones es el morlaco azabache que todo el mundo aplaude.
Ese que la engarzadora lleva orgullosa de la mano en la Fnac.
Ja.
A otro perro con ese hueso, querida.

Siempre es la misma puta historia.
El nuevo piensa que ella lo hace porque él es especial.
El anterior piensa que ella nunca haría algo así. Que lo ha conocido después. Que ella no es de esas y que Almodóvar no es marica.
Al menos las amigas saben que en el fondo es un pedazo de zorra.
Y a veces ni eso.

Queridos lectores, huyan de la engarzadora como de la peste.
Tengan una cosa clara.
Esta zorra está contigo por dos motivos:
1. Te quiere.
2. Necesita estar con alguien.

Uno de los dos motivos es inmutable.

gintonic
Historia, besitos en el cuello y un poco de cháchara.
Su origen se remonta a Ginebra.
Donde un puto relojero alemán, aburrido de ensamblar tourbillones, inventó un sistema con el que introducir burbujas de anhídrido carbónico en el agua envasada en botellas.
¿Adivinan como se llamaba el fulano?
Johann Jacob Schweppe.
Años después un perro inglés pensó:
· Listen to me, ¿por qué no le añadimos Ginebra a este burbujeante pero aburrido mejunje?
· Got it, James!

Pero qué importa el origen.
Vamos al lío.

1. Se sirve en copa ancha.
Ni vaso corto ni alto ni ancho ni grueso ni pollas.
Copa. Copón.
De esos con los que te sientes un poco Príncipe di Salina pasado por Vilallonga engalanado con un batín de seda con estampados de Brunschwig & Fils.

2. Piel de limón verde.
Han leído bien.
Cáscara. No rodaja.
Este punto es crítico.
La rodaja aporta excesivo ácido y reacciona de forma inmediata con el bicarbonato de la tónica jodiendo las burbujas hasta dejar sin fuerza la bebida.
Y el puto exprimido de limón con el que lo adornan algunas Princesas de Solmanía en pubs mediocres ni tocarlo.
Habráse visto.

3. Hielos. Un buen cocktail se viste por los pies.
Los hielos, como los zapatos de un hombre, parecen accesorios y sin embargo son la piedra angular de una presencia impecable.
Lo sabe The Sartoralist, lo sabe Frankie y lo sabe Winston Churchill, que se ciscaba unos Gin Tonics de sofá, puro y “dile a Ava que venga“.
En el Celler de Can Roca han encontrado la receta perfecta.
Cinco cubitos de hielo.
Se trituran 4 g de cardamomo verde y 6 de enebrina, se dejan macerar cada cual en un recipiente con un litro de agua y se guardan una semana a 4º.
Magia.
A medida que pierde fuerza el carbónico se acentúa la potencia aromática de los cubitos, tres de enebrina y dos de cardamomo.

4. Marcas. Sí. Marquistas. ¿Algún problema?
Ginebra Hendrick´s o Martin Miller´s Westbourne.
Tónica Fever Tree.
No es cara. Es difícil de encontrar. Que no es lo mismo.
Esta tónica no es tan amarga como la Nordic o la que hacen los descendientes de aquel puto alemán relojero.
No hay más alternativas.
Vale. Sí las hay.
Pero no son para el Gin Tonic perfecto.

5. Calladita estás más guapa.
Una parte de ginebra y cuatro de tónica.
Pueden adornarse, si la ocasión compañía lo merece, bañando la entrada de la copa con la piel de limón.
Ad infinitum.
Existen variaciones sumamente excitantes. Granos de café. Ramas de canela. Rodaja de pepino. Cosas así.
Pero a veces la originalidad está, como la sinceridad o el sexo, excesivamente sobrevalorada.
Un Gin Tonic es un Gin Tonic.
Y punto pelota.

guia_gintonic

Guía de compras en Valencia.
· Los mejores de limones de Valencia están en el mercado central.
Cómo no.
Frutería M. Gimenez. Puestos 412-413.
Un encanto, la señora.
Aquí la foto.

· Para la enebrina y el cardamomo, unos pasos más allá.
Coloniales y especias de origen A. Catalán. Puesto 457.
Aquí la foto.

· La Ginebra es fácil encontrarla.
El Club del Gourmet o Las Añadas de España o donde les plazca.

· Tónica Fever Tree.
En Enópata. Sé que hay en otros sitios. Pero en esa santa casa llamas y te la mandan.
Sin preguntas ni mariconadas.
Y eso mola.

gsus
Mandarina es un magazine de tendencias.
Ya saben. Música. Fotografía. Cine. Diseño.
Esas cosas.
Si piensan cepillarse a una alternativa deberían leerlo.
Todo lo que necesitan para darle palique las tres primeras noches está ahí. En Mandarina. Gracias.

La principal diferencia entre Mandarina Magazine y otras revistas de tendencias léase Vanidad, Lamilk o Vulture es que los primeros no se toman tan rematadamente en serio a sí mismos.
Al menos no parece que tengan un palo en el culo todo el tiempo.
Sin acritud, NEO2.

No queda sino batirnos.
La prueba irrefutable de que no se toman una mierda en serio es que entrevistan al arriba firmante.
Ellos. Que son modernos. Habráse visto.
· Entrevista en Mandarina Magazine.

Quizás os suena por su estatuilla al mejor diseño de los Premios 20minutos, o por su tipología femenina gastronómico-sexual, o por qué se yo. La cosa es que es complicado no conocer a Jesús, Nada importa, un tipo que -nosotros creemos que para bien, eh- no deja indiferente.
Un tipo que, aunque por ahí intentan imitar hasta la saciedad, es único. Incluso para responder una entrevista, oigan…

Pelotas.

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